jueves, 30 de julio de 2009

HONDURAS: PORQUE TENGO VINO

por Flavio Dalostto

Es que tengo vino

y ningún amigo

en las circunstancias,

tan circunstanciales.

Por eso, me quejo

de mi propia queja,

que mañana viernes

cuando el vino muera,

cuando se evapore

la amistad barata

negaré a rabiar.

Algún hijo de puta

usó mis nombre,

se encaramó en mis letras nominales

y usó mi huella digital

para hablar en mi nombre.

Y es que tengo vino

no es fino, no es bueno,

pero es un vino.

y como suelta el muy hijo de puta

esos pensamientos vigilados

(hay que vigilar el pensamiento)

¿pero que diré?

¿además de mi vino?

que pienso en las Honduras

de la Hondura.

Y pienso en mis quejidos

confortistas,

y en mis penas burguesas

(a las que no renunciaré),

pero pienso en esos,

de Honduras, del Mundo

que son más que Yo,

porque no hablan

detrás de una máquina

innombrable.

De esos, que tienen

por computadora el cuerpo,

por ratón la mano,

por teclado un ojo,

y desandan Monte

reclamando un sueño

(tal vez ni tengan vino,

ni siquiera un trago).

Y como da vergüenza

quejarse a panza llena,

batiendo queja

a mandíbula batiente.

pero, ahí está

mi irrenunciable agua potable,

y mi cablevideo

(dan transformers,

y como me gustan esos robot)

y mi gas natural,

y mi mujer a mano.

Y no es que me arrepienta,

para nada, no

renuncio a nada,

yo lo quiero todo,

pero es que el vino,

me estira una línea de teléfono

a la selva.

Y pienso en Honduras,

hundida y altiva,

su Altura.

Y pienso en sus sueños,

tan chicos, tan grandes,

y pienso en la queja

de la señora vieja

que se quejaba,

porque no pasaba a horario

el colectivo.

Perdonen,

y es que tengo vino,

y lo que diga ahora,

me tengan perdonado,

porque tengo vino

(un Tinto, ¿les dije?),

y seré excusado,

y perdonado,

porque tengo vino.

Cuando les ganemos

a los monstruos,

allá en la Honduras,

yo prepararía

epitafios de Fuego

para los golpistas,

no los mataría

(ni aún con el vino,

un Tinto, ¿Sabían?)

pero quemaría

todo lo manchado,

todo lo que mancha,

yo lo quemaría,

los diarios primero:

El Tribuno ardiendo,

el Heraldo en Llamas,

La Prensa a cenizas,

y demolería,

porque no decirlo,

la iglesia asesina

de Tegucigalpa,

para que ese diablo,

el tal Madariaga,

oficie sus misas

allá en el Infierno,

donde está su jefe,

su ciudadanía.

Y un montón de casas,

yo iluminaría,

con fuego sagrado,

purificaría,

las camas sarnosas

de los que rompieron

la Tez de la Patria,

con su villanía.

Toda oligarquía quede iluminada,

y el Fuego se vea,

hasta los Planetas.

mañana lo niego,

porque tengo vino,

porque tengo bronca

mañana me miro,

en el espejo marrón

del cafecito,

me baño, me lavo,

y todo olvidado.

recuperaremos lo protocolar

del día nacido,

porque tuve vino,

diré y será cierto.

Y cuando esté sobrio

de vino insurgente,

y me haya emborrachado

de malta endulzada,

me diré de nuevo,

gritaré a los vientos,

¡que ardan en fuego,

las oligarquías, y las perrarquías,

que matan al Pueblo,

que roban sonrisas,

que aplastan los Sueños

de la pobre Gente,

sus sueños chiquitos,

como porotitos!;

pero es que esos Sueños

tan ensoñaditos,

son Sueños del Pueblo,

son Sueños Sagrados,

que no entregaremos,

que no rendiremos,

porque en esos Sueños

chiquitos y simples,

rurales, mundanos,

de los hondureños,

de las hondureñas,

todos navegamos.

Para ser felices, vinimos al mundo,

lo demás es engaño.

¡Viva el alto Sueño,

de los Altureños,

de las Hondureñas,

de tener Trabajo,

de tener Escuela,

de tener un Techo,

de tener su Tierra,

de tener Familia,

de Vivir soñando.

Y es que tengo vino,

un Tinto barato,

¿eran 11 pesos?

que es lo que nos cuesta

seguir siendo Humanos.

http://la-opinion-argentina.blogspot.com/

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