miércoles, 16 de septiembre de 2009

ARGENTINA: LA TIERRA ES REDONDA, PINO

Por Hugo Presman
(enviado por Lía Bruno)
Tengo afecto por Pino. Desde que veíamos como estudiantes y militantes universitarios su ópera prima “La hora de los Hornos”. Las largas charlas filmadas con Perón en Puerta de Hierro de actualización doctrinaria. O más tarde “Los hijos de Fierro”. O ya en democracia “Tangos: el exilio de Gardel”. Su oposición al menemismo que le costaron algunos balazos en sus piernas. Sus diversos intentos políticos con suerte adversa. Sus documentales sobre el vaciamiento de los noventa. Se pueden realizar algunas críticas sobre algunas apreciaciones pero indudablemente en eso Fernando, el cineasta, transita el vasto, contradictorio y apasionante campo de lo nacional y popular. Pino, el político, el que abrevó en Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, en cambio como esos centrodelanteros menos dotados, cuando se acercan al arco, se les nubla la vista, erran el remate o suelen quedar en posición adelantada. Le sucedió con el conflicto entre el gobierno y la Mesa de Enlace, representante de franjas significativas de los sectores agropecuarios. El hombre y su partido que se proponen como una superación radicalizada del kirchnerismo, el que hace de la recuperación de los recursos naturales su caballito de batalla, llegado el momento decisivo, su hombre en el Congreso, el economista Claudio Lozano, votó en contra en diputados y realizó lobby sobre los senadores de Tierra del Fuego para orientarse en la misma dirección del voto no positivo del vicepresidente Cleto Cobos en el Senado. Quedar ubicado en la misma vereda que la Sociedad Rural y el Diario La Nación, más allá de los errores y limitaciones del gobierno, y cuando se estaba discutiendo el poder en la Argentina y la intervención del Estado en la economía es desplazarse del campo nacional y popular a directamente “el campo”. Luego vino un tímido arrepentimiento expresado en el programa radial EL TREN de Radio Cooperativa, donde al ser llevado contra las cuerdas recordándole a Scalabrini Ortiz, Jauretche, Manzi, Forja, y la posición de su partido en el tratamiento legislativo de la Resolución 125, el cineasta admitió: “En esos momentos de un debate de tantas horas… Yo hubiera optado, en un momento de división de aguas como ese, por una abstención.”

En ese mismo reportaje se le preguntó si en el futuro era invitado por Mariano Grondona a su programa televisivo, delimitaría las veredas señalándole su actitud golpista en el increíble diálogo que sostuvo con el presidente de la Sociedad Rural, en el cual ambos manifestaron sus dudas sobre la continuidad del gobierno luego del 28 de junio. Solanas contestó que si fuera invitado, no lo trataría porque su objetivo era exponer sus posiciones y no pelearse con Mariano Grondona. Cuando eso sucedió, luego del buen resultado electoral, y concurrió acompañado por la también diputada electa, la socióloga Alcira Argumedo, el ex compañero de Bernardo Neustad celebró su triunfo y dispenso elogios estruendosos a la profesora universitaria como aquél ¿ De dónde sacó esta mujer extraordinaria? ¿ Dónde la tenía escondida? El notable dirigente sindical Germán Abdala solía afirmar: “Cuando el patrón elogia a un dirigente sindical conviene que se pregunte ¿Cuando cagué a los compañeros?”
En el debate televisivo, previo a las elecciones, llamó la atención que mientras al gobierno nacional le arrojaba misiles, al de Mauricio Macri, en la Capital, sólo le disparaba balas de fogueo.

Justo es reconocer que en la estatización de los Fondos de Pensión, Claudio Lozano fue uno de los expositores favorables más brillantes y que se apoyó con críticas razonables la estatización de Aerolíneas.

Y ahora con el proyecto de Ley de servicios de medios audiovisuales, se vuelve a posiciones dubitativas y esquivas. Lo único contundente y positivo fue que debía discutirse ahora. Por supuesto que hay objeciones lógicas que pueden y deben formularse para que mejoren significativamente la enviada por el Ejecutivo. Pero hay posturas inadmisibles en un hombre de la experiencia y los referentes que menta Pino Solanas. Invitado al programa “ A dos voces” conducido en Todo Noticias por dos empleados enfervorizados del multimedios Clarín, criticó duramente el proyecto omitiendo toda referencia a los propietarios, mientras se dispensaban un trato de amigos con los dos periodistas. Eso fue gratificado por el diario ariete del imperio mediático y de múltiples negocios, quienes el día jueves 10-09-2009 anunció su película en tapa y le dedicó la página central del suplemento de espectáculos. Semejante timidez provoca un fuerte signo de interrogación sobre la fortaleza del hombre que propone medidas radicales sobre los recursos naturales y no se atreve a realizar la mínima crítica sobre el principal conjunto mediático que lo invita en su papel de opositor.
Vuelve a tener una posición tenue sobre el gobierno de Macri que califica de regular o mediocre mientras que al gobierno nacional la artillería verbal llega hasta la traición.

Con relación a la increíble situación de un vicepresidente de la Nación que actúa como cabecera de playa de la oposición, Solanas sostiene en La Nación del 12-09-2009: “Cobos formó parte de la fórmula de un gobierno, de una alianza, que si bien se rompió, él también fue elegido por el voto ciudadano y no hay nada que diga que tenga que renunciar e irse". Sin embargo, el diputado electo admitió que "es una situación rara que Cobos sea el vicepresidente y al mismo tiempo aparezca como la figura que agrupa a un sector grande de la oposición". En cambio, el editorialista estrella del diario mitrista, Joaquín Morales Solá, con una agudeza y comprensión que falta en el análisis conífero, escribe el 13-09-2009: “El jueves último (Cobos) provocó un hecho institucional tan importante como su famoso desempate de hace más de un año, cuando empujó al Gobierno hacia la irreversible derrota en el conflicto con los ruralistas. Ahora juntó a casi todos los opositores al kirchnerismo peronistas y no peronistas para anticiparle al Gobierno que ellos rechazarán el proyecto oficial de ley de radiodifusión. Fue la primera vez desde el 28 de junio pasado que la oposición mostraba una estrategia frente al dominante kirchnerismo y exhibía una voluntad de poder.” Es mucho más que una “situación rara” Pino.
En síntesis: explosivo sobre un futuro lejano, pólvora mojada sobre la realidad inmediata.

LA TIERRA ES REDONDA PINO
En política, estimado Pino, como nos enseñara Jauretche, hay que saber distinguir el enemigo. Si nos confundimos los que pertenecemos a la clase media, los que somos propensos a ser sensibles a la intensa colonización cultural, los que tenemos una inserción especial en el aparato productivo y somos susceptibles a confundir los intereses, una brújula para discernir sobre nuestras posiciones es saber quién nos elogia. Si el aplauso viene de los que decimos combatir, si Clarín y Grondona te aplauden, si un periodista más que conservador como Martín Pittón se le caen los adjetivos superlativos sobre Claudio Lozano, si Mauricio Macri sólo te considera “pintoresco”, al Proyecto Sur se le descompuso la brújula. La tierra es redonda, Pino. Eso se sabe desde hace muchos siglos. Pero en política, muchos se olvidan y la consideran cuadrada. Como sostenía Armando Tejada Gómez, si uno se corre mucho a la izquierda termina abrazado a la derecha. Eso a veces pasa con tu discurso general. Últimamente, desde que obtuviste un meritorio segundo puesto en la ciudad de Buenos Aires, el triunfalismo te acortó la mirada.
Alineaste al voto antikirchnerista visceral por derecha y el voto progresista por izquierda. Como diría el genial Enrique Santos Discépolo: “Mezclao con Stavisky va Don Bosco y" LaMignón", / DonChicho y Napoleón,/ Carnera y San Martín...”
Atrajiste al volátil electorado porteño. Que está bien agruparlo para castigar a Macri. Pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones, que con esa base de sustentación, que posiblemente ya no confluya en una próxima elección, se pueda tomar La Bastilla de Repsol y las Mineras. ¿Sabes una cosa Pino? El diagnóstico político debe hacerlo un clínico y no un especialista. A estos últimos lo definió muy bien un notable pediatra, el Dr. Florencio Escardó, que como humorista firmaba como Piolín de Macramé. Los definía como: “ Una persona que sabe cada vez más de cada vez menos. Al final sabe tanto de tan poco, que sabe casi todo de casi nada. Hacia él van los que saben casi nada de casi todo”.

Vos miras todo por la cerradura de los recursos naturales, Jorge Rulli del Grupo de Reflexión Rural lo hace a través de la soja, los transgénicos, el glifosato y los pueblos fumigados, Elisa Carrió por el metro del honestismo y el ADN de la corrupción. Podría suscribir la mayor parte de lo tuyo y lo de Rulli. Y coincidiría con las aspiraciones teóricas de Carrió. Pero gobernar y calificar a los que gobiernan, además de contar con los actores sociales para impulsar los discursos, debe ser un todo. Y si uno no ve EL TODO, termina tirando el agua con el bebé. Tengo cierto pudor de señalarte, a vos consumado y prestigioso director cinematográfico, que una cosa es una foto y otra, muy otra, una película.

Los que hoy te aplauden y te elogian, los que te pasan el brazo por la espalda, son los que detestan al gobierno por lo que hizo bien ( política de derechos humanos, no al ALCA, renegociación de la deuda, alejamiento del Fondo, alineamiento latinoamericano, retenciones, estatización de las AFJP, Aerolíneas, recuperación del espacio radioeléctrico, Correo, convenciones colectivas, ocupación del espacio público por las protestas sociales, sin represión, proyecto de medios de servicios audiovisuales, entre otros hechos positivos). Y es criticable, por limitaciones tan serias como la minería, el veto a los glaciares, el modelo sojero, la primarización del modelo productivo, el incremento de la desigualdad, los grandes bolsones de corrupción. Ahora bien: en el 2011, las alternativas triunfadoras posibles son Reutemann, Cobos, Carrió, Binner, Macri, Solá, De Narváez. Con una mano en el corazón, querido Pino: ¿Que quedará de lo que se avanzó? Los Grondona, Clarín, La Nación, los beneficiarios del modelo sojero, desmontarán uno a uno los pasos dados y te colocarán en la lista de indeseables. Si seguís con tus propuestas y te ven como un peligro, te quitarán los micrófonos y cámaras que hoy tan “generosamente” te ofrecen. Y no creo que pienses que estas “alternativas avancen sobre los usufructuarios de los negocios mineros y petroleros.

Somos grandes y sabemos que los preservativos se usan una vez y luego se tiran. Y hasta son capaces de acusarte por esperma derrochado.

Una cosa es ser la izquierda del campo nacional y popular y muy otra es ser la izquierda del establishment. Hay demasiados ejemplos en nuestra historia en donde la izquierda arrastró sus banderas colocándose del lado de los opresores. Esa que quedó asociada a la adjetivación de cipaya.

Hay que criticar al gobierno en sus errores y limitaciones, sin ser funcional a lo que lo detestan por sus virtudes. Agarrá de nuevo a Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz. Agregá a Abelardo Ramos y Jorge Spilimbergo. A Juan José Hernández Arregui y Rodolfo Puiggrós. A Manuel Ugarte y a Norberto Galasso. Y nunca está de más repasar a Perón y Marx. Y aunque te asuste también a León Trotsky. La idea de la unión latinoamericana, la gran propuesta de los libertadores del siglo XIX, pendiente en el siglo XXI, sobre la cual se han dado algunos pasos históricos, y que difícilmente siga avanzando sin Argentina. Pensá si en “La próxima estación” baja en la Casa Rosada vos o Mauricio Macri, con quién te manifestás tan moderado. Si, el que reivindica y se referencia en el presidente colombiano Álvaro Uribe, el preferido de Estados Unidos.
El colorado Ramos decía: “América Latina no está dividida porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollada porque está dividida”. ¿Crees que Clarín que hoy te elogia y que aborrece a Chávez, se sumará al proyecto latinoamericano?
La tierra es definitivamente redonda, Pino. Cuidado de confundir el cine con la realidad.

En tus documentales viajas inspirado por Jauretche y Scalabrini. Cuando tomas el tren de la realidad atravesada por las patéticas miserabilidades de las que hablaba Hipólito Yrigoyen, tenés como compañeros de viaje a Hugo Biolcati y Ernestina Herrera de Noble.

En la ficción, la trama la escribe el autor. En la realidad, los poderes económicos hasta que irrumpe el pueblo. Con la resolución 125 estuvieron en “La Nube”. Hay posiciones que pueden ser “Un (El) viaje” pero sin retorno al campo nacional y popular. “La mirada de los otros”, la que importa, no es la de La Nación, Clarín, Perfil o Crítica, la de Marcelo Bonelli o Gustavo Sylvestre, sino la de “Los hijos de Fierro”.

Y cuando llega “La hora de los hornos”, no se debe equivocar el enemigo, ni se deben quemar los libros leídos que mantienen su vigencia, padecer una súbita amnesia para quedar bien con los que ponen el escenario mediático y son los dispensadores de prestigio.