miércoles, 23 de septiembre de 2009

HONDURAS GRAVE: INMINENTE INVASIÓN A TERRITORIO DIPLOMÁTICO BRASILEÑO POR DICTADURA DE MICHELETTI

LOS TIEMPOS
Honduras: la Embajada de Brasil cercada
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, advirtió ayer de que si las fuerzas de seguridad entran a la Embajada de Brasil para detenerlo sería un error de "muy graves consecuencias", mientras policías y soldados encapuchados mantienen un anillo de seguridad en un perímetro de cinco kilómetros alrededor de la Embajada brasileña.

Asimismo, el gobierno de facto procedió a realizar un centenar de detenciones y ampliar el toque de queda tras el desalojo violento de partidarios zelayistas.

"Si se cometiera un error de esa naturaleza, sería otra sumatoria de errores muy grave, de muy graves consecuencias para ellos mismos", dijo Zelaya desde esa legación diplomática, donde se encuentra refugiado.

"Me parece que sería un error imperdonable, es como un autosuicidio (sic); si ya el régimen golpista está condenado por el mundo, después de esto no sólo va a ser condenado, sino que va a ser repudiado internamente, estaría autoflagelándose con esto", añadió.

El gobierno brasileño expresó preocupación por el desalojo y afirmó que cualquier ataque a la sede diplomática será "intolerable".

La vicecanciller del Gobierno de Roberto Micheletti, Martha Alvarado, reiteró, en un mensaje por televisión y radio, que "no se ha pensado, ni se hará, ningún allanamiento en la embajada del Brasil en Honduras para rescatar de ahí al señor Zelaya", sobre quien pesa una orden de captura por delitos políticos y comunes.

El presidente de facto Roberto Micheletti dijo en rueda de prensa que respetará la sede brasileña "si Brasil nos entrega a Zelaya o se lo lleva a esa nación sudamericana".

No quiso contestar qué haría si no ocurre ninguno de los dos escenarios y se limitó a decir: "reflexionamos intensamente sobre el tema".

El gobierno de facto de Honduras amplió hasta hoy a las 06:00 hora local el toque de queda en el país, después de desalojar con gases y garrotes a cientos de partidarios del presidente derrocado, quien permanece en la embajada de Brasil.

El ministro de Información del gobierno de facto, René Zepeda, dijo que "la medida se adoptó por cuestiones de seguridad nacional". El estado de sitio ha estado vigente por 38 horas consecutivas en Honduras.

El canciller brasileño Celso Amorim dijo en Nueva York que el gobierno de Micheletti envió la víspera a la embajada brasileña una nota "impertinente e inadecuada" diciendo que cercará las instalaciones diplomáticas.

Amorim se mostró confiado en que "no habrá un ataque a la embajada brasileña. Eso sería una prueba de brutalidad... no habrá tolerancia para esta situación, queremos una solución pacífica". Unas 120 personas, en su mayoría mujeres y niños, abandonaron ayer la embajada brasileña. Autobuses y camionetas enviadas por la embajada de Estados Unidos y la fiscalía las recogieron frente a las instalaciones para trasladarlas a sus hogares.

Un médico entrevistado por la radio Globo informó que en el hospital público Escuela, el más grande de la ciudad, fueron atendidas 18 personas con golpes. "Esto parece una zona de guerra", dijo Antonio López, vigilante de una residencia cercana a la embajada brasileña. Explicó que los policías desalojaron a los manifestantes con gases lacrimógenos y a palos.