miércoles, 9 de septiembre de 2009

LOS RIVALES DE EVO EN BOLIVIA

ABI BOLIVIA
Morales enfrenta a dos frentes de derecha, uno de centro y cuatro marginales


El presidente Evo Morales, en camino a la reelección y favorito para ganar los comicios generales de diciembre, plantará cara a dos frentes de derecha y uno de centro, además de tres fuerzas marginales que podrían purgarse este mismo martes por defectos de su improvisada conformación.

De acuerdo con el resultado de los sondeos de percepción preelectoral elaborados por la estadounidense Gallup, una de las firmas mejor reputadas en estudios políticos y demoscópicos del planeta, el acaudalado empresario del cemento y la comida rápida, Samuel Doria Medina, y el prefecto revocado de Cochabamba, un ex militar de ultraderecha, Manfred Reyes Villa están en condiciones de acaparar votos en segmentos de clase adinerada en regiones hegemonizadas por la derecha empresarial boliviana.

Reyes Villa, que responde a la línea más dura del Partido Republicano de Estados Unidos, se ha juntado con el ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, sumariado y detenido por la matanza de campesinos amazónicos.

Exponente de la línea dura de la derecha boliviana, Reyes Villa ha sido acusado en 2002 de guardar vínculos con la Secta Moon y ese año alcanzó el tercer lugar en las elecciones bolivianas, detrás del ahora presidente Evo Morales y del ex presidente ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, a quien se alió en función de gobierno.

La agrupación política que postula a Reyes Villa y Fernández, reúne, a su vez, a 18 fuerzas conservadoras provenientes de todas las tendencias de derecha cuyo mayor exponente en Bolivia es Sánchez de Lozada, que enfrenta desde su refugio en Estados Unidos un juicio de responsabilidades por la muerte en 2003 de 67 civiles, además de las heridas por bala causadas a otros 500.

Morales, que viene de nacionalizar los sectores estratégicos de la economía boliviana y, por tanto, de revertir, la política privatista instrumentada por Sánchez de Lozada entre 1993 y 1997, tendrá en Doria Medina, carta de la derecha boliviana más moderada a otro aspirante presidencial.

Entre ambos no juntan, sin embargo, ni la mitad de la intención de voto medida por la estadounidense Gallup, experta en encuestas, a fines de agosto pasado.

A mediados de agosto anterior, Morales recibía una convicción de voto entre el 48 y 52%, en los márgenes del caudal que recibió y que lo instaló sin trámites en la silla presidencial a principios de 2006.

El mandatario, que rozó la Presidencia en los comicios de 2002, viene de ganar las elecciones de 2005 con el 54% de los votos.

Tres años después volvió a ser mandatado con el 67% del electorado boliviano que le renovó en el gobierno en un referendo revocatorio.

Entre una y otra, a mediados de 2006, su partido, el Movimiento Al Socialismo, ganó con el 52% otra consulta democrática para la Asamblea Constituyente.

De acuerdo con Gallup, Doria Medina recibió en agosto pasado 10% de adhesiones y Reyes Villa, antes de cooptar a Fernández y de rodearse de la mayor parte de las fuerzas conservadoras, el 8%.

A la sombra de la carrera electoral quedaron los expresidentes Jorge Quiroga (2001-02) y Carlos Mesa (2003-2005), además del ex vicepresidente indígena Víctor Hugo Cárdenas (1993-97), este último ante la imposibilidad de fraguar un frente único de centroderecha contra Morales.

La cuarta fórmula en competencia lidera el ex alcalde de Potosí, René Joaquino, un descendiente de indígenas que también se ha plantado contra Morales.

Joaquino, autoproclamado político de tercera vía, acapara un marginal 3% de la intención de voto y parece encontrarse más lejos de Morales que de Doria Medina y Reyes Villa.

El reservorio electoral de Joaquino se encuentra en su natal Potosí, de mayoría indígena y mestiza, donde Morales ha ganado en las últimas cinco consultas populares con votaciones que orillan el 80% de los sufragios.

Las restantes cuatro fórmulas presidenciales se perfilan poco influyentes en el electorado boliviano.

Un dirigente campesino y ex diputado vinculado a Reyes Villa, Alejo Véliz, se ha puesto en carrera electoral, en paralelo a la ex senadora Ana María Flores, también envuelta en el proyecto político del prefecto y ex capitán de Ejército.

En la misma línea de piso que los dos anteriores, aparece un ex fiscal de origen indígena aymara, Remy Choquehuanca, y un líder campesino Román Loayza, disidente del partido de Morales.

En las encuestas expuestas por Gallup, ninguno de los cuatro aparece con muestras significativas para considerarlos en la pugna por el control del Senado, donde se centrarán, de acuerdo con coincidentes opiniones de analistas locales de todas las tendencias, los fuegos de la elección de diciembre.