viernes, 4 de septiembre de 2009

NUEVO GENOCIDIO DE FALSOBAMA EN AFGANISTÁN

LA NACIÓN (ARGENTINA)
Matanza y polémica en Afganistán

En un ataque de la OTAN contra blancos extremistas, murieron al menos 90 personas; temen que sean civiles

En medio de las crecientes críticas a la guerra en Afganistán, que atraviesa uno de sus períodos más sangrientos desde la llegada de las tropas internacionales en 2001, al menos 90 personas murieron ayer tras un ataque aéreo de la OTAN contra dos camiones cargados de combustible que habían sido secuestrados por los talibanes.

Las autoridades locales y dirigentes internacionales dijeron que las víctimas fatales son civiles.

La Casa Blanca se declaró ayer muy preocupada por la matanza, que podría convertirse en un nuevo obstáculo para los planes del presidente Barack Obama. El mandatario evalúa la posibilidad de enviar más tropas a Afganistán, que desplazó a Irak como eje de la política de defensa norteamericana.

Ayer, Alemania, que controla la provincia de Kunduz, donde ocurrió el ataque, dijo primero que 50 talibanes habían muerto y que no había civiles en el lugar, en el momento del bombardeo. Pero más adelante, el titular de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, admitió que eran civiles los muertos, y tanto la coalición encabezada por Estados Unidos como el gobierno afgano anunciaron investigaciones.

Poco después del bombardeo, un responsable de la policía local y el vocero del Ministerio de Sanidad afgano dieron a entender que el número de civiles "muertos o heridos" era alto porque los talibanes habían invitado a los lugareños a abastecerse del combustible almacenado en uno de los camiones.

Entre 200 y 250 personas había alrededor de los camiones cisterna cuando se produjo el ataque, según aseguró en Kabul el vocero del ministerio de Salud. "Desgraciadamente, un gran número de civiles resultaron muertos y heridos", agregó.

Este incidente probablemente intensifique la indignación pública por las bajas civiles en Afganistán, que hizo que el comandante de la OTAN, general Stanley McChrystal, ordenara en junio pasado detener los ataques cuando hubiera peligro para los civiles.

La violencia ha aumentado en gran parte del país desde que Obama envió 21.000 soldados más a Afganistán este año, lo que cambió el foco de la guerra contra el extremismo islámico anteriormente centrado en Irak. En agosto pasado, murieron 51 soldados estadounidenses en Afganistán, el mes más mortífero para las fuerzas norteamericanas desde la invasión a fines del 2001.

"Obviamente, cada vez que se pierden vidas humanas en un conflicto como éste, particularmente pérdida de vidas de civiles [...], nos sentimos muy preocupados", estimó el vocero de la presidencia norteamericana, Robert Gribbs.

Gran Bretaña, país con más efectivos en Afganistán después de Estados Unidos, reclamó investigaciones "urgentes" para no socavar la confianza de la población en la presencia militar internacional.

Por su parte, el presidente afgano, Hamid Karzai, advirtió tras el ataque de la OTAN que "atacar civiles, de cualquier modo, es inaceptable en toda circunstancia". El mandatario expresó sus condolencias por las muertes y subrayó "el hecho de que civiles inocentes no deberían morir o resultar heridos en el curso de las operaciones militares".

El ataque tuvo lugar un día después que el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, insinuara, por primera vez, que estaría dispuesto a enviar más soldados después de resistirse durante meses a un aumento significativo, pese a la creciente oposición pública en Estados Unidos a la guerra.

Impopular
Una encuesta de opinión pública de la CBS dada a conocer esta semana señaló que ahora el 41% de los norteamericanos quieren reducciones en el nivel de tropas en Afganistán, contra el 33%, en abril. Mucha menos gente, el 25%, quería aumentos en el nivel de tropas, comparado con el 39% de cinco meses atrás. Y el nivel de aprobación de Obama respecto de su manejo de Afganistán ha caído ocho puntos desde abril, al 48%.

No son pocos los demócratas del Congreso que informan cada vez más desencanto en su electorado con la idea de un conflicto largo y posiblemente más grande en Afganistán

En tanto, las principales potencias mundiales elevaron sus voces de repudio por esta matanza perpetrada por la OTAN. El alto representante para Política Exterior y Seguridad de la Unión Europea, Javier Solana, afirmó que se trató de un "episodio verdaderamente terrible" y aseguró no tener "más que expresar toda la solidaridad con las víctimas".

El representante permanente de Moscú ante la Alianza Atlántica, Dimitri Rogozin, pidió, por su parte, acceder a los planes de la OTAN en Afganistán. "Queremos conocer la estrategia militar, los planes militares, los planes políticos", sostuvo.

Este incidente ocurrió en la misma semana en que un fuerte escándalo tuvo lugar en la embajada estadounidense de Kabul, donde ocho guardias de seguridad fueron despedidos ayer luego de que fueran divulgadas fotografías en los que se los puede ver en actividades lascivas durante fiestas bañadas en alcohol.

En Kabul, el equipo administrativo de ArmorGroup North America, el contratista privado que provee de guardias para el Departamento de Estado, será reemplazado "inmediatamente", según indicó la sede diplomática mediante un comunicado.