domingo, 6 de septiembre de 2009

PERÚ: CON LA EXCUSA DE SENDERO Y SUS VICTORIAS SOBRE EL EJÉRCITO, ALAN GARCÍA BUSCA NUEVO GENOCIDO PARA CONTROLAR AMAZONIA. EEUU ENVIARÍA TROPAS

PRENSA LATINA
Muertos y helicóptero derribado destacan en semana peruana

Las muertes de tres tripulantes de un helicóptero militar abatido por remanentes del grupo armado Sendero Luminoso, destacan en la semana noticiosa peruana, junto a su secuela de reproches y costos políticos.

El Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), un intrincado territorio en las estribaciones amazónicas de los andes centrales del país, fue escenario de las sucesivas emboscadas de los alzados a una patrulla del ejército y a la aeronave que acudía a rescatar a la segunda.

El grave incidente, registrado el miércoles, confirmó que los alzados, si bien no han demostrado posibilidades de expandir su acción fuera de la zona, dominan perfectamente el terreno, como reconoció el ministro del Interior.

Lejos de cumplir el clásico guión del combate irregular, de golpear y replegarse, los atacantes, que en la madrugada habían causado tres heridos a la patrulla, esperaron la previsible operación de rescate y emboscaron también al helicóptero.

La reconstrucción periodística de los hechos, basada en información de fuentes castrenses, indica que los alzados aguardaron escondidos en un cerro cubierto de vegetación y, cuando la aeronave descendía, le dispararon con lanzagranadas, directo a la cabina y dieron muerte al piloto y al copiloto.

Un técnico también murió y los irregulares ocuparon el armamento pesado del aparato y lo destruyeron con dinamita.

El dominio del terreno les permitió además mantener cercados a los sobrevivientes de la patrulla emboscada y a raya a dos helicópteros enviados el jueves al rescate, que no pudieron aterrizar.

Recién el viernes, luego del arribo de medio centenar de soldados de élite por tierra y de un bombardeo aéreo en la periferia, los heridos y sobrevivientes fueron evacuados, aunque quedó pendiente la recuperación de los cadáveres.

El hecho elevó a 52 el número de muertos en menos de un año, en acciones de los remanentes senderistas que desacatan la orden de cesar la lucha, dada por su líder, Abimael Guzmán, apresado hace 17 años y condenado a prisión perpetua.

La cifra, producto de un recuento de prensa, precisa que la lista fatal incluye a 38 militares, 10 policías y 4 civiles, además de 43 heridos.

El último incidente reactivó las críticas a la estrategia militar aplicada en el VRAE y a una ofensiva iniciada el año pasado por las fuerzas armadas para controlar el territorio, sin haberlo conseguido hasta ahora.

También dio pie a pedidos de renuncia del conservador ministro de Defensa, Rafael Rey, acusado de carecer de competencia para el cargo y de haber dado a la prensa información contradictoria y eventualmente útil para los alzados.

El líder opositor nacionalista Ollanta Humala y el dirigente del grupo centro derechista Perú Posible, del ex presidente Alejandro Toledo, emplazaron a Rey a asumir el costo político del nuevo revés militar y dimitir, lo que rechazó el ministro.

Rey fue convocado a declarar durante cinco horas en el Congreso, en parte en sesión secreta, y admitió errores militares que prometió subsanar, además de predicar a favor de un endurecimiento que hizo extensivo a acciones de protesta social como los bloqueos de carreteras.

A la defensiva, el ministro atacó también a los críticos de las violaciones de derechos humanos cometidas por militares en acciones contrainsurgencia y que fueron masivos en las décadas anteriores.

Tanto Rey como el presidente Alan García abogaron por las fuerzas armadas y pidieron virtualmente carta blanca para que los uniformados acaben con los alzados, sin que sean molestados con denuncias de excesos ilegales.

Poco antes del último incidente, Rey había manifestado el deseo de contar con ayuda militar de Estados Unidos en el VRAE, por lo que fue duramente criticado y acusado de favorecer la entrada de tropas extranjeras y hasta el establecimiento de bases, como en Colombia, lo que negó.

El parlamentario Edgar Núñez, del gobernante Partido Aprista, dijo tras las últimas muertes que el país debe pedir apoyo militar extranjero para combatir a los alzados del VRAE, con tropas, armas y otros medios, pero luego se desdijo y alegó haber sido mal interpretado.

El primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, planteó, durante la presentación de Rey en el Congreso, lo que él mismo calificó como "una barbaridad": declarar al valle como zona de combate y expulsar de allí a los civiles, porque, según dijo, estorban a los militares.

La idea fue rechazada por los pobladores, por el primer ministro, Javier Velásquez, y por parlamentarios apristas y opositores, naufragando en el fracaso.

El opositor Humala, por su parte, planteó nombrar un civil como alto comisionado para el VRAE y desarrollar una estrategia contrainsurgente que supedite lo militar a un plan de desarrollo económico y social con equidad, favorable a la población y base de la estrategia.

1 comentario:

eduardo dijo...

RAFAEL REY PARA QUIENES NO LO CONOCEN ES UNO DE LOS POLITICOS MAS HONESTOS QUE TIENE EL PERÙ Y UNO DE LOS QUE MAS VOTACION TIENE EN TODAS SUS POSTULACIONES. ADEMAS ES EL UNICO CON COJONES PARA DECIRLE A LOS NARCOMARXISTAS SU VIDA.

ESTAMOS CONTIGO REY!!!!!!!!!!