viernes, 9 de octubre de 2009

BBC
¿Es el Nobel una buena noticia para Obama?
Carlos Chirinos


El premio Nóbel para Obama ha despertado controversia.
¿Le sirve al presidente estadounidense tener un Premio Nobel en casa?

Sin duda es una importantísima distinción para un líder joven como Barack Obama y da una idea de lo carismático que es en el exterior.

Pero incluso en otras partes del mundo, algunos pacifistas se preguntarán cómo el comandante en jefe de las dos principales guerras que hay en desarrollo pueda ser considerado para una medalla de paz.

Cierto que Obama heredó esas guerras, reconocen, pero aseguran que hasta ahora sus esfuerzos han sido en salirse de una (Irak) para poder dedicarle todos los recursos a otra (Afganistán).

“Estrella internacional”
Muchos estadounidenses deben haber estado de acuerdo por primera vez con Obama cuando el presidente decía la mañana del viernes “no merecer esto” en su breve locución aceptando el premio.

¿Qué ha logrado realmente el presidente Obama?
Michael Steele, Partido Republicano
Sobre todo porque se preguntarían por los méritos, tomando en cuenta que las postulaciones al Nobel fueron en febrero, cuando él tenía apenas días en el cargo.

“¿Que ha logrado realmente el presidente Obama?”, se preguntaba en un comunicado el presidente del opositor Partido Republicano, Michael Steele.

Entre los conservadores estadounidenses el premio es inmerecido por lo corto de la trayectoria y porque consideran que surge y se alimenta sólo de la fama de “estrella internacional” de Obama.

Además los republicanos resienten la crítica en retrospectiva que se le hace al presidente George W. Bush, cuyos entuertos en política internacional habría venido a enderezar Obama, según la Academia Sueca.

Ese tampoco sería un punto para el mandatario estadounidense, ya que para muchos republicanos las organizaciones internacionales son mecanismos ineficientes a las que consideran opuestas a los intereses estadounidenses.

Efecto interno
El Nóbel para Obama sorprendió a muchos.
El Premio Nobel no va a hacer más simpático a Obama ante los ojos de la oposición conservadora, ni le va a ayudar a vencer los obstáculos que ha encontrado en sus programas de reforma, particularmente en el del sistema de salud.

Por el contrario, es previsible que aumente las críticas entre quienes aseguran que la “estrella” de la diplomacia no le dedica suficiente tiempo a los asuntos internos.

Por estos días incluso le han estado contando a Obama las millas viajadas y los países visitados en menos de una año: 19 todo un récord.

Es de esperar que los republicanos exploten el premio como hicieron con el reciente viaje presidencial a Copenhague, cuando el carisma no bastó para lograr la sede olímpica para Chicago en el 2014.

En la actuación internacional Obama que aplaude la Academia Sueca, este ha tratado de acercarse a países problemáticos para Washington, como Irán o Cuba, o respetado a la organización de Estados Americanos en el manejo de la crisis de Honduras.

Eso es un verdadero anatema para la derecha, para la que el sólo cambiar el estilo confrontacional de Bush pone en peligro la seguridad nacional de los EE.UU.

Análisis instantáneos
En la rueda de prensa diaria del viernes, el portavoz presidencial, Robert Gibbs cuestionó los cálculos políticos que se estaban haciendo en la prensa estadounidense desde que se supo la noticia.

Gibbs criticó los “análisis instantáneos” y “equivocados” que hacen los especialistas, a quienes con ironía invitó a respirar un poco fuera de la atmósfera de los medios de Washington.

En la Casa Blanca no creen que el tema sirva de munición a los detractores del gobierno, ni que vaya a complicar el manejo de la política interna. Aunque tampoco dijeron que vaya a mejorarlo.

El tono del gobierno copia al del presidente Obama, quien en su breve alocución alabó a sus hijas por “mantener las cosas en perspectiva” y darse cuenta que lo importante es el fin de semana largo que viene por el feriado del 12 de octubre.

Después de agradecer el Nobel el presidente se metió en la Oficina Oval con sus asesores para discutir qué hacer con la guerra que comanda en Afganistán.

Es un problema que le ha llevado a Obama nueve meses en tratar de resolver, lo que demuestra que en su caso hasta ahora ha sido más fácil ganarse un premio de paz que terminar una guerra.