lunes, 12 de octubre de 2009

BOLIVIA: EL COMANDANTE TIENE EL MANDO IX (SEGUNDA TEMPORADA). EVO, HURAKÁN Y EL SEÑOR SPOK

por Flavio Dalostto
El Comandante, recostado en su cama, miraba de reojo la Cajita Dorada, que cada tanto se mueve, se agita, tiembla, amenazando con hacer saltar los tornillos que la mantienen cerrada.

-¿Hurakán? -dijo Evo

-Shhhhhhhhhhh -le respondió un sonido silibante desde el interior del Cofre.

-Ayer estuviste haciendo de las tuyas. Te paseaste por Santa Cruz, volteaste árboles, casi hiciste caer una Gigantografía. Por suerte nadie salió lastimado. ¡Tenés que controlarte un poco, Vo!

-No fuí yo, pues estoy aquí, encerrado. Tal vez algo de Mí, un suspiro se deslizó por la rendija de esta Caja y salió a pasear.

-Bueno, pero tratá de contener un poco la Respiración; porque desde hace varias semanas se te escapan los suspiros. Tranquilizate, que ya va a llegar tu momento, antes del 6 de diciembre, te lo prometo, vo.

-Es que ya no me aguanto, Comandante. A veces son mis cabellos aéreos que se escapan y vuelan por ahí.

-Hace como dos días, tus cosas anduvieron por Cobija, si aquí tengo el diario que dice "Fuertes vientos, acompañados de lluvia y granizo, se abatieron sobre la ciudad de Cobija (Pando), provocando la voladura de techos, caída de árboles y otros daños. La magnitud del fenómeno asustó a la gente de la capital pandina, que vio cómo un intempestivo cambio de temperatura en pocos minutos, dio lugar a la tormenta. Todo sucedió alrededor de las cinco de la tarde, cuando se observaron negros nubarrones que dieron paso a la lluvia, a los vientos huracanados y también granizos, pocas veces vistos en esa ciudad de la Amazonia boliviana... -Se quejó el Comandante.

-Es mi naturaleza, jefe. -Intentó excusarse Hurakán.

-Pero no es lo único, Hurakán. Acá tengo otro diario, sobre lo que pasó la otra semana en Beni, escuchá "Cerca de un centenar de familias perdieron sus viviendas a causa de los vientos huracanados, lluvia y granizo que azotaron a la ciudad de Riberalta, en Beni, el lunes pasado. El Centro de Operaciones de Emergencia del municipio, COE, registró a este número de familias que sufrieron deterioro en sus casas, mientras que otras perdieron sus precarias viviendas. Según el reporte de radio Norte de Riberalta los fuertes ventarrones elevaron por los aires los materiales de algunas viviendas que estaban construidas con madera y palmas, “como si fueran plumas o algodón”. El fenómeno duró poco más de media hora ocasionando destrozos considerables en escuelas, complejos y casas se quedaron sin techos, otras estructuras fueron destruidas totalmente. También, parte de la torre de transmisión de la emisora Radio Norte de Riberalta quedó afectada..." -volvió a reprocharle Evo, casi con resignación.

-Comandante, usted sabe. Es mi naturaleza. Usted sabe que no puedo contenerme. Grandes esfuerzos hago ya por mantenerme quieto en este oscuro lugar. Son insignificantes brisas, las que se esacapan de mi Cuerpo de Aire, y producen esos lamentables acontecimientos. Son mi Preludio, algo de Mí que me precede, son escamas lanzadas al Mundo sin intención; pero no puedo torcer mi naturaleza. Usted sabe, sabe de donde salí y quienes me hicieron. Usted sabe que debo volver a ellos. Es la Ley de Causa y Efecto. La Ley que Es. -Explicó Hurakán.

-Sí. Ya sé como te formaron y que debés regresar a ellos, como un Boomerang. Me lo dijo esa viejita de la Calle Linares, aquí en La Paz. Ella hizo el Conjuro y te atrapó.

-Sí, sí, Comandante. Ella hizo el Conjuro y me atrapó en esta Cajita; pero ella no me formó. Usted sabe, Comandante, quienes me formaron. Al fin y al cabo, soy un Egregor. Hurakán es mi nombre. -Historió Hurakán.

-Sí, ya se que te crearon Ellos, para mi Mal y el de Bolivia; pero te encerraron, Hurakán y ahora estás acá. -Determinó Evo.

-Claro, Jefe; pero Usted sabe que no me podrá tener aquí para siempre. Debo salir o estallaré aquí en La Paz. Usted sabe, me retiene aquí, pero soy una Bomba de Tiempo. Se arriesga Usted mucho al tenerme en Palacio Quemado. -Hurakán contestó amenazante.

-Tranquilo, te soltaré, pero a su Tiempo; para que tu Fuerza no dañe lo bueno, y solo desbarate lo dañino. No puedo transformar tu naturaleza, porque cada cual Es-El-Que-Es; pero puedo darle un giro a tu Bravura, poner dirección correcta a tu Loca Carrera, y redimirte. ¿Te gustaría eso, eh Hurakán? -lo consoló el Comandante.

-Bueno, dele, apure, porque ya no aguanto más. -se resignó Hurakán.

El Comandante miraba el noticiero televisivo, mientras la Cajita temblaba y humos de colores, salían de sus rendijas, chispeantes como estrellistas en el aire de la habitación. Evo se enteraba por la TV, que dos ex integrantes de la UJC (cruceñistas) fueron detenidos por la FELC, y trasladados a La Paz, muy pacificados. Están sospechados de integrar la Célula Terrorista desbaratada. Volvió la vista hacia la Cajita, y preguntó: ¿Vos, que tenés que ver con esto? ¿Sos vos el que los está trayendo o es el Fiscal Sosa? -Inquirió Evo.

-¡Ay, Comandante! ¡Es que Usted no me deja salir! O voy Yo a ellos, o los traigo para acá. Al fin y al cabo, Ellos y muchos Otros son mis formadores. De Ellos salí y a Ellos vuelvo. Nos necesitamos. Cada vez que se me escapa una hebra de Aire, me traigo alguno para La Paz; pero no son más que pirinchos, cosecha de chichiguas. Usted sabe, Jefe, a quienes busco. Los fabricadores de Mí, los que me forjaron en su Fragua de Odio y Destrucción. Mis Padres Fundadores. Yo voy a Ellos. Usted sabe. Si no me suelta, estallaré aquí mismo, como un Globo de Veneno.

-Lo sé. Hace semanas también barriste Puerto Busch y Cobija. Hiciste un gran lío. -Reprochó Evo.

-Que no soy Yo, jefe. Son mis suspiros, mis embajadas. Son Nada. Yo soy Hurakán. Cuando YO salga no quedará nada en Pié. Por eso, soy Hurakán. El Hurakán-Que-ES. Hurakán-es-Hurakán.

Evo quedó pensativo en las palabras de Hurakán. En eso golpearon la puerta. Evo dijo -Pase. Entró Álvaro García Linera, el Vice.

-¿Qué pasa hermano? -sonrió el Comandante.

-¿Te enteraste? Hay un revuelo. Ayer como a las 13:30 hs, antes del glorioso partido contra Brasil, aparecieron 12 esferas voladoras en el cielo paceño, en dirección al Sol. Volaron en formación, como pájaros, mas de media hora, y después se fueron.

-¡Ah, sí! Creo que una Potencia Extraterrestre abrirá una embajada aquí en La Paz. Después de todo, ya se sabe, los Aymaras no somos de este Mundo. Nuestros Pulmones están habituados a la atmósfera marciana. El Altiplano, Marte, son lo mismo. Deben ser mis antepasados, que me andan buscando. Así que, no solo tenemos a Hurakán como arma secreta contra la Contra, sino el Apoyo Intergaláctico, de los collas cósmicos. Venceremos porque ya vencimos. Ah, hermano, por favor, deciles a los de la cocina que se me antoja un pollito frito con bastante llajua, estaría bien.

Evo se adormila y sueña con el Señor Spok. Están en la nave Enterprise. -Larga Vida y Prosperidad, -lo saluda el Vulcano. -Eso queremos justamente, -le responde el Aymara.

Y así, mientras sujeta a Hurakán y sueña con las Estrellas, Evo piensa con su Cielo Colectivo, el Nuevo Cielo Boliviano, donde Todos, pero Todos tendrán su lugarcito y serán estrellas para siempre; mientras los Malos se convertirán en estrellas fugaces, Estrella-Que-Fué.

El Comandante tiene el Mando, el Hurakán y las Estrellas.
El Comandante Extraterrestre.

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