lunes, 5 de octubre de 2009

HONDURAS: DICTADOR MICHELETTI LEVANTA ESTADO DE SITIO Y SE SIGUE NEGOCIANDO LA CASTRACIÓN DE ZELAYA

LA VANGUARDIA (ESPAÑA)
Micheletti levanta el estado de sitio

El gobernante de facto dice que podría aceptar el regreso de Zelaya a la presidencia tras los comicios del 29 de noviembre

Joaquim Ibarz
En Honduras se levantó el estado de sitio cuando se cocina a marcha acelerada un acuerdo entre el depuesto presidente Manuel Zelaya y el gobernante de facto Roberto Micheletti. Las negociaciones se multiplican en vísperas de la llegada de una misión de alto nivel de la Organización de Estados Americanos (OEA) para impulsar el diálogo. Micheletti contempla que Zelaya, aún refugiado en la embajada brasileña, pueda regresar a la presidencia tras los comicios del 29 de noviembre (el presidente que sea electo no tomará posesión hasta el 27 de enero), pero con un poder real muy limitado.

"El decreto de estado de sitio ya no es necesario porque tenemos paz en el país, hemos tomado la decisión de anularlo por completo, vamos volviendo a la tranquilidad", dijo Micheletti. Durante una rueda de prensa, en la que participó la congresista norteamericana republicana Ileana Ros-Lehtinen, el gobernante anunció que "el decreto queda derogado completamente". No dio más detalles al respecto. Con anterioridad indicó que la derogación del decreto entrará en vigor este martes, cuando sea publicada en el diario oficial La Gaceta.

Micheletti decretó el estado de sitio el 26 de septiembre por 45 días, después de que Manuel Zelaya convocara a sus seguidores a recrudecer las manifestaciones callejeras en todo el territorio nacional para restituirlo en el poder. Cuando se cumplen 100 días del golpe de Estado del 28 de junio, el mandatario de facto admitió por primera vez el retorno condicionado de Zelaya a la presidencia.

"Hay una razón para sentarse a dialogar: la patria es primero; la restitución en la presidencia es una aspiración del señor Zelaya que habría que escucharla con mejores planteamientos, con planteamientos legales", dijo Micheletti a un canal local de televisión. Admitió que "cualquier solución es posible si se dan unas elecciones transparentes, de allí para allá se puede hablar de cualquier escenario". No obstante, matizó que "esa decisión tendría que tomarla la Corte Suprema de Justicia" porque "no se puede restituir a un señor que tiene problemas legales" por las causas contra él entabladas por la fiscalía.

La OEA se quiere meter de plano en la búsqueda de una salida aceptable a la crisis hondureña. Por ello mañana llegará a Tegucigalpa una misión de 10 ministros de Asuntos Exteriores, de la que forma parte la diplomacia española a través del secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia. El embajador español, Ignacio Rupérez, sigue en El Salvador a la espera de que se autorice su regreso al país.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien después del golpe menospreció a Micheletti, hasta el punto de que no quiso entrevistarse con él cuando vino a Tegucigalpa en julio, se reunió en secreto el pasado martes con el presidente de facto en la base aérea norteamericana de Palmerola, situada a unos 60 kilómetros de esta capital. Los analistas se preguntan qué se negoció en ese encuentro. Micheletti, a quien en un principio en el exterior nadie le tomaba muy en serio, ha demostrado ser muy hábil en marear la perdiz, en hablar de diálogo y del Plan Arias sin realmente negociar, ganando tiempo con el objetivo de que las elecciones estén cada vez más cerca y la comunidad internacional termine por aceptarlas si se aplica algún maquillaje.

Micheletti marca la agenda y los tiempos. Rechazó la entrada de los diplomáticos que formaban parte de la avanzadilla de la misión de la OEA y negó la entrada al embajador de España y de otros países por haber expulsado a los representantes de su Gobierno. En estos días se multiplican las visitas de senadores y representantes republicanos del Congreso de Estados Unidos. Cuatro parlamentarios de la Unión Europea llegaron a esta capital para recabar información de primera mano sobre la situación hondureña. El gobierno de facto que preside Micheletti ha impedido la entrada de los embajadores de países que sólo reconocen a Manuel Zelaya como presidente constitucional. "Honduras ya no es un potrero, sino un país de leyes, yo no puedo entrar a España porque lo prohibió el señor José Luis Zapatero", dijo Micheletti hace unos días.

La presencia de Insulza en la base de Palmerola vino a demostrar que ha servido de poco el cerco diplomático y económico que se impuso al régimen de facto para obligarle a restablecer el orden constitucional. Micheletti ayer incluso se permitió hablar bien de quien era su peor enemigo: "El encuentro con Insulza fue muy positivo; es un hombre que escucha, que quiere realmente la paz".

Fuentes allegadas a la negociación comentaron a "La Vanguardia" que el gobierno de Micheletti sólo aceptaría el regreso de Zelaya a la presidencia después de las elecciones y con poderes muy acotados. Estas fuentes resaltaron que Zelaya, encerrado en la embajada brasileña, "no está en condiciones de exigir mucho".