jueves, 22 de octubre de 2009

HONDURAS: LA DICTADURA HARTA A TODOS Y TORTURA A LOS BRASILEÑOS DE TEGUCIGALPA. LULA NO REACCIONA

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EE.UU. y la OEA presionan a los golpistas

Tras un nuevo fracaso de las negociaciones en Tegucigalpa, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, fustigó la nueva propuesta del dictador Micheletti y pidió atenerse al llamado Plan Arias.

Estados Unidos y la OEA le advirtieron ayer a la dictadura hondureña que no continúe trabando el diálogo por la restitución de la democracia. “Las negociaciones no deben servir para ganar tiempo y usarlas con este propósito hará que Estados Unidos, el mejor amigo que tiene Honduras, continúe incrementando su presión, incluso más allá de lo que ha hecho ya”, sentenció ayer el representante de Washington ante la Organización de los Estados Americanos, Lewis Amselem. Minutos después funcionarios del gobierno de facto hondureño informaron que Washington había suspendido sus visas. Según los diarios del país centroamericano, la medida habría alcanzado también a varios empresarios, que apoyaron y financiaron el golpe.

Ayer por la mañana el secretario general de esa organización, José Miguel Insulza, había presentado su informe sobre la evolución de las negociaciones en Tegucigalpa y su pronóstico no había sido optimista. Sin dar nombres, el diplomático chileno fustigó la nueva propuesta del dictador Micheletti y pidió atenerse al llamado Plan Arias, para garantizar la vuelta del presidente derrocado, Manuel Zelaya. “Ahora aparece en la mesa un texto que pone como tema central la validación de lo ocurrido el 28 de junio. Por ahí no se va a avanzar”, aseguró.

Insulza no quiso atacar directamente a la dictadura por miedo a terminar de romper el diálogo. “Lo importante hoy día es promover el diálogo y decir que seguimos convencidos de que es necesario”, dijo ante el pleno del Consejo Permanente que trata la situación en Honduras, después del golpe de Estado del 28 de junio pasado. El embajador estadounidense ante la OEA, presente durante la exposición, adhirió a esa postura, aunque fue un poco más explícito en sus críticas a la dictadura. “El régimen de facto no se ha mostrado tan flexible o favorable a un compromiso como el presidente Zelaya”, aseguró Amselem.

Pero ni las críticas ni las frases diplomáticas y sutiles lograron perforar el escudo de la dictadura hondureña. Inmediatamente después de la sesión de la OEA, la dictadura hondureña publicó un comunicado en la prensa adicta. “Las expresiones del señor Insulza se presentan en el momento menos indicado y representan una intervención inoportuna en este diálogo”, señaló el texto, titulado “Injerencia”. Zelaya, en cambio, llamó a Insulza y, según un vocero de la OEA, hablaron en buenos términos.

Ayer las negociaciones no se movieron ni un milímetro. Los dos equipos, el zelayista y el de la dictadura, se presentaron como las últimas semanas en el hotel capitalino, pero no se sentaron en la misma mesa. “No vamos a sentarnos con ellos si no tienen una propuesta seria”, explicó Mayra Mejía, una de las negociadoras zelayistas. Según la ministra de Trabajo del gobierno derrocado, los golpistas están dilatando el diálogo. “No hay voluntad de restituir al presidente y eso no es negociable”, sentenció.

A última hora del martes uno de los representantes del presidente de facto Roberto Micheletti, Arturo Corrales, había revivido una mínima esperanza al visitar a Zelaya en su bunker, la embajada brasileña en Tegucigalpa. Pero la sorpresa no fue más que eso, una breve ilusión. No bien se fue, comenzó una noche que los huéspedes de la embajada calificaron como espantosa. “Los militares continuaron con nuevas variantes del maligno ingenio con que se la pasan acosando la embajada. Pasaron de los gritos, de los aullidos de bestias a la música estridente, al rock pesado de Brasil”, denunció Víctor Meza, otro de los negociadores zelayistas, que pasó la noche en la embajada.

Según relató un fotógrafo de la agencia France Presse que hizo guardia durante la madrugada de ayer frente a la sede diplomática, los militares pasaron a través de parlantes gigantes ruidos de animales, primero, y luego música a todo volumen. Una de las canciones que los golpistas dedicaron a Zelaya fue el clásico de la mexicana Paquita la del barrio, “Rata de dos patas”: “Alimaña/ culebra ponzoñosa/ desecho de la vida/ te odio y te desprecio/ Rata de dos patas/ te estoy hablando a ti/ porque un bicho rastrero/ Aun siendo el más maldito/ comparado contigo/ se queda muy chiquito”. Zelaya y las cerca de cincuenta personas que lo acompañan escucharon una y otra vez esas palabras toda la noche.