viernes, 2 de octubre de 2009

HONDURAS: ZELAYA ACEPTARÍA SER CASTRADO POR MICHELETTI CON TAL DE TENER UNA PRESIDENCIA "SIMBÓLICA"

BBC
Zelaya "aceptaría juicio y menos poderes"
Bruno Garcez


Zelaya está dispuesto a hacer concesiones para regresar al poder.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, estaría dispuesto a aceptar una reducción de sus poderes y aceptaría ser procesado por el gobierno interino del país a fin de ser restituido al poder.


La información la emitió el diputado brasileño, Raúl Jungmann, que encabeza una delegación de legisladores de Brasil que se encuentra estos días en Tegucigalpa.

Lo único a lo que no va a renunciar (Zelaya) es a regresar y concluir su mandato
Raúl Jungmann, diputado de Brasil
"Él (Zelaya) acepta ser procesado, él acepta ser juzgado, él acepta entregar algunos de sus poderes. Él acepta renunciar a la idea de una Constituyente, que era para lo que había convocado un referéndum (lo que condujo a su deposición). Lo único a lo que no va a renunciar es a regresar y concluir su mandato", afirmó Jungmann cuando la BBC le preguntó sobre las concesiones que estaría dispuesto hacer Zelaya.

Una consulta popular sobre la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyente fue el pretexto utilizado por los responsables del actual gobierno interino de Honduras para sacar a Zelaya del poder y expulsarlo del país en junio.

La delegación brasileña cumplió una amplia agenda el jueves. Los diputados se entrevistaron con congresistas hondureños, con representantes de la Corte Suprema y visitaron la embajada de Brasil, donde Zelaya está refugiado desde el 21 del mes pasado.

Negociación
De acuerdo con Jungmann, Zelaya le dijo que hasta el momento no ha habido señal de interés en el diálogo por parte del gobierno interino.

Pero el diputado afirmó que la postura de los congresistas que se reunieron con la delegación brasileña parece ser la de buscar una distensión que logre poner fin al estancamiento político del país.

A juicio de Jungmannn, el mensaje del presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti, que no se tomarían acciones adicionales contra la embajada de Brasil en Tegucigalpa parece ser una señal de que el gobierno está cediendo.

Además, la intención expresa del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera Rubi, de que Micheletti suspenda el estado de sitio decretado en el país también sería una indicación de que los diferentes sectores de la sociedad hondureña quieren que el gobierno haga concesiones.

Este jueves, por segundo día consecutivo, el gobierno interino suspendió el toque de queda que estaba en vigor desde el regreso clandestino de Zelaya a Honduras.

Brasil vs. EE.UU.


La delegación brasileña cumplió una amplia agenda el jueves.
Según lo expresado por Raúl Jungmann, Zelaya dijo que el camino para terminar con la crisis sería a través de la implementación de un proceso en que ambas partes aceptaran el plan propuesto por el presidente costarricense Oscar Arias.

La propuesta del mandatario costarricense prevé la restitución de Zelaya con poderes reducidos, pero fue descartada por el gobierno de Micheletti.

De ser aceptado el plan de Arias, se establecería una comisión internacional para supervisar y aplicar el proyecto.

Otros de los integrantes de la comitiva brasileña, el diputado Iván Valente, dijo que Zelaya estaba inmensamente agradecido por la "hospitalidad y solidaridad" del gobierno brasileño, aunque expresó decepción con Estados Unidos.

"Zelaya mencionó su frustración y dice que los Estados Unidos, como un país de mucha influencia por aquí, con más de 75% del comercio, podría acabar con esa situación y aislar el régimen que éste caería al día siguiente".

El presidente resaltó que hay una contradicción entre la condena al golpe que emitió la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y las declaraciones del embajador estadounidense ante la Organización de Estados Americanos, Lewis Amselem, que afirmó que el regreso de Zelaya a Honduras fue "irresponsable".

Jungmann expresó que la situación de las 63 personas que están dentro de la embajada es de seguridad y tranquilidad y que los recintos de la representación brasileña parecen estar limpios.

Sin embargo, el diputado afirma que todavía hay dificultades para que los funcionarios de la embajada puedan entrar y salir libremente, que son revisados por los soldados, y que el teléfono fijo de la representación brasileña sigue sin conexión.