viernes, 20 de noviembre de 2009

BANDA PERUANA ASESINÓ A MÁS DE 200 PERUANOS PARA SACARLES LA GRASA Y VENDERLA A EUROPA

LA PRIMERA (PERÚ)
30 años robando grasa humana

Se trata de una macabra organización con años asesinando a diestra y siniestra.

Luego de desarticular a la sanguinaria banda “Los Pishtacos del Huallaga”, dedicada a secuestrar personas para matarlas y extraerles la grasa corporal, la Policía informó que esta banda operaba –increíblemente- desde hace unos treinta años en zonas de Huánuco, Pasco y el Valle del Monzón. Al parecer, habrían asesinado no unas 60 personas como se estimaba sino que la cifra mortal pasaría las 200, entre hombres y mujeres, a lo largo de estas tres décadas.

Según el escalofriante pero real informe de la Policía, “Los Pishtacos” captaban a sus víctimas mediante engaños prometiéndoles trabajo. Luego la conducían hasta la casa del cabecilla Hilario Cudeña Simon (56) “Óscar” o “Jacinto”, ubicada en un lugar alejado e inaccesible de la selva de Huánuco, en el Valle del Monzón. Ahí decapitaban a la víctima, utilizando una máquina artesanal que denominaban “la guincha”. Posteriormente, descuartizaban el cuerpo y le extirpaban las vísceras para quedarse con el dorso. El siguiente paso implicaba colgar, con ganchos, cual matadero de reses, el dorso sobre un trípode de fabricación casera. A unos 10 centímetros de altura colocaban cirios encendidos, para que la grasa caiga sobre unas bateas.

El cuerpo, envuelto en plástico, era dejado por tres días hasta que toda la grasa corporal era extraída. Finalmente, separaban la grasa de las impurezas. A este proceso se le denominaba “decantar”. Por cada cuerpo se obtenía cerca de un litro de grasa. El costo por litro bordea los 6 mil y 15 mil dólares en el mercado negro.

El jefe del Equipo 1 de la División de Homicidios, comandante Toledo, indicó que las víctimas no debían ser de una condición específica. “Las víctimas no cumplían alguna característica física en especial. Asesinaban a hombres, mujeres y niños”, dijo, detallando que los homicidas no mataban a personas obesas, por considerar que su grasa “era impura”.

Grasa en encomienda
La captura de esta banda se logró luego que la Policía incautara, el 3 de noviembre, en un local de la empresa de transportes “Estrella Polar”, una encomienda conteniendo grasa humana, la cual fue enviada por Elmer Segundo Castillejos Agüero “Segundo” desde Huánuco. Luego de analizarla, se determinó que la grasa pertenecía a Abel Matos Aranda, logrando capturar a Serapio Marcos Veramendi Príncipe “Marco”, Elmer Segundo Castillejos Agüero (29) “Segundo” y Enedina Estela Claudio “María”.

Sobre por qué no se usaban los órganos para su vil negocio, la Policía señaló que los criminales sólo aprovechaban la grasa porque su trabajo rudimentario hacía que no sepan cómo mantener los órganos y cómo negociarlos. Sacaban la grasa y botaban los restos corporales.