jueves, 19 de noviembre de 2009

EEUU: EN EL PAÍS DE OBAMA 49 MILLONES DE PERSONAS PASAN HAMBRE

EL ESPECTADOR (COLOMBIA)
En EE.UU., 49 millones de personas sufren de hambre

Por: Jason DeParle / The New York Times
La cantidad de estadounidenses que vive en hogares que carecieron de acceso sistemático a alimentos adecuados aumentó el año pasado, a 49 millones, la más elevada desde que el Gobierno empezó a registrar lo que denomina "inseguridad alimentaria" hace 14 años, informó el Departamento de Agricultura.

El incremento, de 13 millones de estadounidenses, fue mucho mayor de lo que habían esperado hasta los observadores más pesimistas de las tendencias del hambre, y lanzaron una luz de alarma sobre las penurias cotidianas causadas por los duros efectos de la recesión en el empleo y los salarios.

Cerca de un tercio de estos hogares padeció lo que los investigadores llaman "una seguridad alimentaria muy baja", la forma más severa que se mide, y significa que la falta de dinero obligó a algunos miembros a saltarse comidas, reducir porciones o privarse de alguna forma de comida en algún momento del año.

Las otras dos terceras partes típicamente tuvieron suficiente qué comer, pero sólo más barato y menos variado, y dependieron de la ayuda gubernamental, como estampillas, o recibieron donaciones y fueron a comedores de beneficencia. "Estas cifras son una llamada de atención para el país", señaló Tom Vilsack, el secretario de Agricultura.

Una cantidad que atrajo la atención de los funcionarios fue el número de hogares, 506,000, en los que los niños tienen "seguridad alimentaria muy baja", más de los 323,000 del año anterior. El presidente Barack Obama, quien se comprometió a terminar con el hambre infantil para el 2015, dio a conocer una declaración mientras viaja por Asia, en la que dice que la conclusión es "particularmente preocupante".

La torpe frase "inseguridad alimentaria" surge de años de discusiones políticas y académicas sobre cómo medir un acceso adecuado a los alimentos. En los 1980, cuando funcionarios del Gobierno de Reagan negaron que hubiera hambre en Estados Unidos, el Centro de Investigación y Acción Alimentaria, un organismo de investigación y defensoría en Washington, realizó una encuesta de opinión que demostró lo contrario. Con el tiempo, el Congreso instruyó al Departamento de Agricultura que supervisara otra parecida, que aplica la Oficina del Censo. Aunque los investigadores del Departamento de Agricultura no usan la palabra "hambre", dijo Obama. "El hambre aumentó significativamente el año pasado", señaló.

Analistas dijeron que la razón principal del incremento es el aumento en la tasa de desempleo, a 7.2 por ciento a finales de 2008, de 4.9 por ciento el año anterior. Y, dado que hoy está en 10.2 por ciento, la encuesta podría subestimar la cantidad de estadounidenses que batallan para obtener comida adecuada. Los precios en aumento también podrían jugar un papel.

La entrega de estampillas se ha expandido a niveles récord, con 36 millones de estadounidenses que hoy reciben ayuda, un incremento de casi 40 por ciento con respecto a hace dos años. Y la Ley de reinversión y recuperación estadounidense, aprobada el invierno pasado, aumentó el promedio mensual de estampillas por persona en cerca de 17 por ciento, a 133 dólares. Muchos estados han facilitado los trámites para los elegibles, pero el aumento en las solicitudes y los recortes de personal han generado retrasos significativos. "Nuestro mejor esfuerzo no ha sido suficiente", dijo Vilsack.

Los problemas para tener acceso a alimentos fueron mayores en hogares de madres solteras. Cerca de 37 por ciento de ellos reportó alguna forma de inseguridad alimentaria en comparación con 14 por ciento de los matrimonios con hijos. Cerca de 29 por ciento de los hogares hispanos reportó inseguridad alimentaria, en comparación con 27 por ciento de los negros y 12 por ciento de los blancos. Los problemas más serios fueron más frecuentes en el sur, seguidos por el oeste y la parte central en igual proporción.

Algunos conservadores han atacado la metodología de la encuesta al decir que es difícil definir lo que mide. El cuestionario de 18 preguntas es sobre comidas que no se hacen y retortijones de hambre, pero también de si a las personas les preocupa obtener comida. Clasifica la severidad de su situación por la cantidad de respuestas que indican un problema. "Muy pocas de estas personas tienen hambre", señaló Robert Rector, un analista de la conservadora Fundación Heritage. "Cuando pierden el empleo, restringen el tipo de comida que compran. Eso es lamentable, pero muy distinto a una hambruna".

El informe mide la cantidad de hogares que experimentó problemas en algún momento del año. Sólo "una pequeña fracción" enfrentó el problema en un momento dado. Por ejemplo, entre los que presentaron "seguridad alimentaria muy baja", la mayoría experimentó la situación varios días durante siete u ocho meses. James Weill, director del centro de alimentos que presentó el informe, lo llamó una mirada cuidadosa a una situación poco comprendida. "Muchas personas tuvieron hambre, se saltaron comidas", dijo. "Otras dicen que tienen suficiente qué comer, pero sólo porque van a donaciones o usan estampillas. Las describimos como hogares que batallan con el hambre".