miércoles, 18 de noviembre de 2009

PERÚ: ALAN GARCÍA BUSCA SU GUERRA ANTES QUE SE VAYA BACHELET


por Flavio Dalostto

El 24 de marzo pasado, en 'La nueva estrategia de la era Obama para debilitar la unidad de América Latina' expresé que 'Los últimos meses de la Administración Bush cambió la estrategia. Fracasada la Táctica de fomentar separatismos en América Latina, se volcó a sentar las bases para el Enfrentamiento entre los Países. Dos son las Guerras que son fomentadas en Sudamérica: La de Colombia contra Venezuela y Ecuador; y la de Perú contra Bolivia y Chile.'¡Dos o tres guerras cruzadas en la América del Sur, sería el escenario ideal para una Administración Obama cuya economía se derrumba...'

Y más cerca en el tiempo, el 14 de junio de este año, en el artículo 'Perú: Ojo con Alan García y el síndrome Galtieri', advertí que 'Ante las Protestas generalizadas que empieza a colapsar las Bases del Régimen de Alan García en Perú, y que prologan su Caída, es necesario alertar sobre la posibilidad de una Salida Desesperada del Presidente de la Mitad del Perú: la "Guerra Patria", contra el "Enemigo Extranjero". No sería la primera vez que un Gobierno Infame e Incapaz recurre a tratar de "Canalizar la Bronca Popular que se le viene encima, direccionándola hacia Afuera". '

Alan García tiene un 26% de aprobación popular en Perú, mientras Bachelet (a pesar de su desastroso manejo del conflicto Araucano), se va de la presidencia de Chile con un margen de popularidad del 78%. Evidentemente, Bachelet no necesita una guerra para calmar los ánimos internos y galvanizar la unidad del País, en torno a "la defensa de la Patria". Alan García si la necesita. Cuando en 1982, la dictadura militar argentina era fuertemente cuestionada por el sindicalismo y los partidos políticos, y recuperó la Islas Malvinas de la mano de los ingleses; todo el arco sindical-político olvidó sus cuestionamientos al régimen y se sumó al mismo en "defensa de la Patria". Políticos y sindicalistas suelen, demagógicamente plegarse a estas iniciativas artificiales, para "quedar bien" con los sectores populares que dicen representar. Tanto Ollanta Humala como Mario Huamán deben tener en cuenta lo que pasó en 1982 en Argentina, cuando el régimen transformó, mediante una guerra inventada, a Opositores en Aliados.

Si Ollanta Humala y Mario Huamán quieren de verdad forjar una iniciativa política que impida el próximo triunfo electoral de Keiko Fujimori, no pueden ser el coro secundario de Alan García, cada vez que éste intenta distraer los ánimos de los peruanos exacerbando la rivalidad con Chile. No cosecharán réditos políticos de esta manera; porque entre optar por el Original y la Fotocopia, la gente se quedará con el original.

Además, y por sobre todo, el "espía" chileno es un oficial peruano. ¿Por qué creerle a Alan García, cuando no ha tenido empacho en mandar morir inútilmente a 30 policías en Bagua, a decenas en el VRAE, o dejar morir a 150 niños y niñas de frío en las montañas? ¿Por qué no considerar que este "espía" no es más que otra treta del presidente peruano? Alan García es in-creíble. No niego la posibilidad del espionaje (más común de lo que la gente cree y los estados admiten), lo que digo es que García no es digno de fiar y que todo esto pudiera no ser más que otro invento. Si Ollanta Humala y Mario Huamán no superan su "nacionalismo territorial" y no avanzan hacia un "nacionalismo humano", no tendrás jamás la talla de los líderes que necesita el Perú, y quedarán en la historia como funcionales a Alan García, cada vez que éste necesita inventarse una guerrita. Estas actitudes, moviéndose cada vez que Alan García lanza una "iniciativa" es lo que le ha restado popularidad al líder nacionalista Humala, ubicándolo hoy en un exiguo 12% de apoyo electoral.
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