martes, 15 de diciembre de 2009

ARGENTINA: ASESORES DE ALCALDE DERECHISTA DE BUENOS AIRES, MACRI, QUIEREN ECHAR A NUEVO MINISTRO ABEL POSSE POR DECLARACIONES FACISTAS

CRONICA.COM
El macrismo dice ahora que Posse está “en observación”
Si el ex embajador no se llama a silencio, Macri reunirá a su tropa al regreso de Copenhague para evaluar “el mal menor”. Algunos quieren bancarlo y otros, que se vaya ya
GISELLE RUMEAU

El macrismo está shockeado. Las polémicas declaraciones del flamante e incontinente ministro de Educación porteño Abel Posse superaron incluso a los más conservadores del PRO, que -aunque coincidan con sus cuestionadas ideas- saben por temor al jefe cuándo callarse la boca. En el círculo intimo de Mauricio Macri juran y perjuran que no tenían idea del pensamiento “extremo” del ex embajador. El desencanto es tal, que existe hasta quien propuso realizar una suerte de exorcismo en la sede de Bolívar 1 -similar al que se le ocurrió en 1998 al por entonces presidente de Racing, Daniel Lalín- convencido de que los últimos tropiezos políticos del Gobierno obedecen a la mala suerte. Pero primó la cordura y se resolvió darle tiempo al ministro: “Posse está en observación”, dicen ahora. Si pese al reto de Macri no se llama a silencio, el jefe de Gobierno se sentará con su tropa el miércoles -a su regreso de Copenhague, donde hoy expondrá en un panel de la Cumbre Climática junto al alcalde de Nueva York Michael Bloomberg- para evaluar el mal menor. Analizará si, pese a todo, se lo sostiene en el cargo -para esquivar el papelón y no aparecer cediendo ante la oposición- o si le pide la renuncia para evitar que a la larga el costo político sea mayor.

“Macri no es esto. Es un liberal, pero no piensa como Posse sobre la dictadura”, se preocupaba ayer un conspicuo colaborador por despegar a su jefe de las reflexiones del ministro.

Desde que Posse fue designado al frente de la cartera educativa, el martes pasado, no paró de meter en problemas a Macri. En tan sólo una semana defendió su paso por el Consulado argentino en Italia durante la dictadura; dijo sobre los desaparecidos que “10 mil ó 30 mil muertos no hacen a la cosa”, pidió amnistía para militares, mano dura para los gremios docentes y criticó a la oposición, al sostener que sólo “balbucea” en lugar de “hablar”. No sólo se puso en contra a la comunidad educativa. También habilitó las críticas de otros sectores ajenos al área y generó un nuevo revuelo interno en la tropa del PRO, que aún no se recupera del mazazo que les causó el escándalo por espionaje y el empecinamiento de Macri en defender al ex jefe de la Metropolitana Jorge “Fino” Palacios, hoy procesado por esa causa. Como si fuera poco, ayer en un reportaje publicado por Página/12, desafió al jefe comunal al sostener: “A mí no me reta nadie”. Se refería al llamado de atención que Macri le hizo el jueves -un día antes de jurar como ministro-en una reunión, tras leer su polémica columna publicada en La Nación. Le pidió que sólo hable de educación y no mire al pasado. Pero el escritor siguió con su verborragia.

La designación de Posse causó sorpresa en la tropa macrista. Todos creen que no era el indicado. Pero difieren sobre la estrategia a seguir. Unos insisten en que hay que bancarlo y esperar a que se ponga a gestionar; otros desean que se vaya ya.