miércoles, 23 de diciembre de 2009

BOLIVIA: DIARIO OPOSITOR LOS TIEMPOS ADMITE QUE LA OPOSICIÓN A EVO ESTÁ LIQUIDADA

LOS TIEMPOS (BOLIVIA)
LECCIONES QUE LA OPOSICIÓN NO APRENDE


Todas las partículas en que está dividida la oposición están contribuyendo a escribir las próximas páginas de la historia nacional. Se están haciendo merecedoras de una condena proporcional a su irresponsabilidad

Si hay algo ya es evidente a estas alturas del proceso político boliviano, es que no se trata sólo de un fenómeno circunstancial, fruto de factores azarosos que coincidieron para que el MAS obtenga sendos triunfos electorales en cuanta ocasión se convoca al pueblo boliviano a participar en las urnas. Después de lo ocurrido el 6 de diciembre, ya nadie puede ver con desdén el avance del proyecto político, del proyecto de país, que está en vías de consolidación.

A tal punto se ha llegado por dos caminos. Uno, por supuesto, es el atribuible a la eficiencia con que actuaron durante los últimos años los conductores del “proceso de cambio”. Sería necio negar que movieron con singular habilidad todas sus fichas y en todos los escenarios. Y lo hicieron así porque siempre tuvieron muy claros sus objetivos a corto, mediano y largo plazo.

Siempre supieron lo que querían hacer, cómo lo harían, y cuándo era el mejor momento para dar cada uno de sus pasos.

Nada de eso habría sido suficiente, sin embargo, si hubieran tenido una mejor oposición que les haga frente. Una oposición que nunca supo hacerse cargo de la magnitud del reto que tenía, que siempre subestimó, y continúa subestimando, a su rival, que no supo y aún no sabe hacer una adecuada interpretación del fenómeno con el que tiene que lidiar. Los desaciertos de todas las fracciones de la oposición fueron sin duda la otra vertiente que hizo posible el éxito con que hasta hoy se lleva a cabo el proyecto masista.

Y ahora, cuando se cierra una etapa y se abre otra, que tendrá su próximo hito en las elecciones de abril, las fuerzas contendientes comienzan a mostrar sus intenciones, sus próximos objetivos y los medios a los que recurrirán para alcanzarlos.

Como viene ocurriendo durante los últimos años, está muy claro lo que el oficialismo se propone hacer. La oposición, en cambio, no sólo que no da ni la más mínima muestra de haber aprendido de las muchas derrotas acumuladas, sino que se empecina en reincidir en todos y cada uno de los errores que la condujeron a tan penosa situación.

La principal coalición opositora, que se constituyó sobre muy frágiles bases, no ha logrado mantener su cohesión. Los pocos días posteriores al acto electoral han sido suficientes para que se fragmente en infinidad de partículas. Su participación en las elecciones no fue aprovechada para resolver sus principales deficiencias, como la falta de liderazgo, de organización y de visión política, y ahora está, como al principio, sin tener ni la más mínima idea de cómo afrontar los próximos retos que se avecinan.

La proliferación de “agrupaciones ciudadanas”, todas ellas constituidas alrededor de aspirantes a caudillos locales, ninguna de las cuales tiene ni un ápice de visión de país, y mucho menos posibilidad de proyectarse a nivel nacional, es la máxima expresión de ese extravío colectivo.

Así las cosas, todas esas insignificantes partículas de oposición, cada cual a su manera, están contribuyendo muy eficientemente a escribir las próximas páginas de la historia nacional. Se están haciendo merecedores de una condena proporcional a su irresponsabilidad