miércoles, 9 de diciembre de 2009

BOLIVIA: LA TRIPLE DERROTA DE REYES VILLA

LOS TIEMPOS (BOLIVIA)
La triple derrota de Reyes Villa
Por Pinto Dávalos Henry A.


A medida que se iban conociendo los resultados de “boca de urna” en los diferentes medios de comunicación social, los voceros de Convergencia Nacional, seguramente desesperados por la apabullante derrota electoral, atinaban a realizar algunas piruetas argumentativas, en sentido de que habrían ganado en tres departamentos y que ello sería la muestra inobjetable de la consiguiente polarización política y por ende, de la fuerza electoral de Reyes Villa, argumentos que siendo sinceros, habrían sido más creíbles en la persona de un artífice genial de la política como es Óscar Eid Franco, pero no en la presente coyuntura, donde la oposición, ciertamente, tiene una credibilidad reducida.

En efecto, para quienes aún se niegan a reconocer la realidad y la fuerza electoral del MAS como algunos voceros de Reyes Villa, habría que indicarles, en primer término, que las pasadas del 6 de diciembre, eran comicios de orden nacional, destinados a elegir Presidente y Vicepresidente de la República y no así comicios regionales o locales para definir alcaldes o prefectos, por lo que el argumento en sentido de que habrían ganado en tres o cuatro departamentos, además de falaz, es una falta de respeto a la opinión pública que no puede ser engatusada con personajes que a pesar de la contundencia de los resultados, se creen con la viveza suficiente de engañar a algunos ingenuos y pretender alterar la realidad, mostrando una aparente victoria, allí donde simplemente hay una contundente derrota. He ahí el primer revés para Reyes Villa.

Este hecho nos lleva también a indicar que si bien el MAS ha obtenido una victoria incuestionable, empero, la derrota de Reyes Villa ha sido realmente catastrófica, no sólo porque no ha logrado —ni por asomo— forzar una pretendida segunda vuelta electoral tal como ellos mismos se propusieron, sino también porque con su actitud soberbia, incoherente y hasta cierto punto racista, no ha logrado impedir que el MAS obtenga los mentados dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional, consolidando una bancada reducida, intrascendente y que en los hechos será simplemente decorativa, sino virtual. Esta es la segunda gran derrota de Manfred.

Por otro lado, corresponde también indicar que existen algunas voces que indican que Reyes Villa habría obtenido una votación considerable, empero, a fe de verdad, hay que apuntar que si bien el MAS tiene una estructura interna coherente, fuerte e ideológicamente definida, Convergencia Nacional, es una suma de fuerzas o frentes diversos, donde se incluyen el MNR (Germán Antelo), el Plan Trabajo de José Luis Paredes y los adherentes de Leopoldo Fernández, sólo por citar los más emblemáticos, por lo que en los hechos, no existe un partido o una fuerza política uniforme, ideológicamente cohesionada en torno a la figura de Reyes Villa que para ser sinceros, “armó” un frente meramente electoral, con una perspectiva coyunturalista y de corto alcance, por lo que Reyes Villa, tampoco pudo estructurar un partido o una agrupación seria, con sentido de permanencia y estabilidad en el tiempo, lo cual constituye su tercera gran derrota, por cuanto el MAS no tiene al frente fuerza alguna que pueda poner en peligro su gobernabilidad, ni menos disputar el poder, en el futuro inmediato.

Al respecto, considero que los resultados obtenidos por el MAS, en los hechos, se deben en gran parte a la actitud irresponsable con la que actúa la oposición política en el país, pretendiendo sorprender al electorado, con frases y poses meramente mediáticas, sin ninguna base social, ni tampoco un proyecto alternativo capaz de seducir a las masas y ofrecer un derrotero diferente al que propone el oficialismo, por lo que la oposición debe replantear su rol y finalmente entender que de lo que se trata no es ganarle a Evo Morales a como dé lugar, sino construir un proyecto político alterno, con visión de futuro y con legitimidad social, aún cuando ello tome 10 ó 15 años, por cuanto la historia de los pueblos no se la escribe de la noche a la mañana, sino en años o quizás, tal como están planteadas las cosas, en varias décadas.

El autor es presidente de la Asociación Boliviana de Ciencia Política/Cochabamba