miércoles, 30 de diciembre de 2009

BOLIVIA: RESPUESTA A UN INTERROGANTE DE EVO MORALES SOBRE OBAMA

por Flavio Dalostto
Este martes, el presidente Evo Morales afirmó que "Obama excluye a Bolivia de las preferencias arancelarias" y acto seguido se pregunta "No entiendo como un excluido negro puede excluir a un indio".

Dos son los errores de apreciación que comete el presidente boliviano. El primero, es llamar "presidente" a Obama; por que si por "presidente" entendemos al jefe de un estado republicano, vuelvo a aclarar que Obama no es el jefe de los Estados Unidos. El verdadero presidente de ese país, es la señora Hillary Clinton. Son los Clinton y los clintonianos quienes manejan los hilos del gobierno norteamericano, desde su Secretaría de Estado hasta más de la mitad de sus ministerios.

Como cada vez es más evidente, la famosa "interna" del Partido Demócrata entre Hillary y Obama, no pasó de ser un montaje del Imperio; para lavarse la cara. El golpe de efecto a Latinoamérica y el resto del Mundo, fabricando al primer presidente "negro" de la Historia; tuvo el mérito de ganar tiempo, frente al surgimiento de gobiernos revolucionarios, reformistas y de concesiones populares en América Latina; que tuvieron la esperanza de que podrían tener en Obama un hombre respetuoso de las soberanías extranjeras.

A Obama jamás le interesó la cuestión "negra" y jamás fue un excluido. Y este es el segundo error de apreciación de Evo. Obama no desciende de esclavos afroamericanos, no representa la historia del negro norteamericano oprimido. Nunca fue un excluido. Ni es un Martin Luter King ni es un "Evo Negro". Da lo mismo que Obama sea negro o blanco; porque no se paró sobre sus raíces para mirar la Historia y entender el Mundo. Evo sí lo hizo.

Ser negro, ser blanco, ser indio no es ninguna virtud en sí misma. No se nace con virtud, se la construye. No es su condición india lo que lo hace especial al presidente Morales; sino lo que hizo con esa condición. Podía haber traicionado a los suyos como la malinche Sabina Cuellar; pero no lo hizo. Y al no traicionar a los suyos, acabó por no traicionar a nadie. Por eso, a Evo no lo votan solamente los indios (hay indios que no lo votan); sino otros miles de bolivianos y bolivianas que no lo son o no se reconocen indios. No se necesita ser Indio para ser leal, ni se necesita ser blanco para ser traidor. Pero, un hombre negro que traiciona a su raza, traicionará a todos los que sinceramente y desde abajo, confiaron en él.

Lo que Evo prometió lo ha cumplido. Hidrocarburos, Constitución, Reforma Agraria, etc. Nadie debe sorprenderse. Muy por el contrario, las promesas de Obama (Guantánamo, Irák, Cuba, Latinoamérica, Cambio Climático) no fueron más que mentiras de un mentiroso. La famosa "Reforma de Salud" de Obama, pasada por la lavandina del Senado, solo servirá para darles gratuitamente Amoxicilina, Paracetamol y Preservativos a los 40 millones de norteamericanos que no tienen cobertura médica; y nada para los inmigrantes irregulares que aportan su espalda y sus rodillas a ese país. Sin embargo, para el hombre que hizo NADA por la Paz Mundial, le ofrecieron como perros serviles un Premio InNoble de la Paz. Y a las semanas, Obama, ese hombre InNoble lanzó 30.000 nuevos carniceros sobre la carne humeante de Afganistán.

Por eso se entiende la política de Obama. No. Obama no excluye a Evo, como de un Negro a un Indio; o a Bolivia por ser simplemente India. Obama excluye a Bolivia porque es Digna, por ser Soberana, por ser Libre. Por eso, el presidente Evo se equivoca. Ni Obama es Presidente ni es Negro. Solo es Memín, aquel muchacho negro de caricatura racista estadounidense. Un Negro, un auténtico Negro; igual que un Indio, un auténtico Indio, lo son, no por su color accidental e inevitable; sino por su postura frente a la Vida, Digna o Vil. Cuando un hombre negro se vuelve digno, o un hombre indio se vuelve digno, o una mujer blanca se vuelve digna; lo son justamente, porque forjados en su particular cultura, la han trascendido y se han vuelto humanos. Ya no tienen color, porque son transparentes. Y ese es el color de la verdadera humanidad, el Transparente. Aquél que nada oculta, porque el Sol de la Vida lo atraviesa.