miércoles, 30 de diciembre de 2009

HONDURAS

LA TRIBUNA (HONDURAS)
Un réquiem para la transición democrática de Honduras

Por Efraín Moncada Silva

No vamos a referirnos, por supuesto, a las sublimes composiciones musicales fruto de los genios inmortales de Mozart, Gossac, Berlioz, Schumann, Verdi, Brahms, Dvorak y otros que siempre disfrutaremos espiritualmente, sino a la aplicación un tanto herejética del vocablo en latín a las cuestiones mundanas de la política propia de los seres humanos.

Es del conocimiento común que después de los regímenes autocráticos que tuvimos en las décadas de los sesenta y setenta, hubo en el país una apertura de transición democrática que se inicia con las elecciones a una Asamblea Nacional Constituyente practicadas en Abril de 1980 y que se instala el 20 de Julio del mismo año.- A partir de este evento jurídico-político, se desarrolla ese período de transición de democracia esencialmente representativa, en cuyo devenir surgen siete presidentes mediante elecciones normales de acuerdo con las reglas de juego establecidas en la Constitución del 82, sin que se hubiese producido ningún golpe de Estado y la ruptura del orden constitucional.

Para los demás países del hemisferio, que también han padecido la pesadilla de los regímenes autocráticos, y aún los países de Europa y algunos de Africa que han tenido gobiernos de corte autoritario, lo que ha sucedido en Honduras el 28 de Junio del presente año es simple y sencillamente un golpe de Estado, aunque aquí en el patio algunos se desvelen afanosamente armando mentiras y sofismas para demostrar que lo que se dio ha sido ora una sucesión constitucional, ora una cesación inmediata en el desempeño del cargo del Presidente, o bien una falta absoluta del titular del Ejecutivo, quizás porque fue apresado violentamente y expatriado a Costa Rica; en fin, inventan una serie de embustes para tratar de demostrar algo que a todas luces nadie cree, excepto los golpistas por su propia conveniencia.

La verdad de todo esto es que lo sucedido en Honduras es un mal precedente, especialmente para América Latina, cuyos países no les conviene se consolide ni se repita, porque pone a la democracia en apuros y en un proceso de involución que nadie desea.

Se ha dado un réquiem para la transición democrática en el país, aunque se halla tratado de maquillarla con unas elecciones generales llevadas a cabo dentro del golpe de Estado y en un ambiente de dudosa transparencia, competencia, legitimidad y legalidad, no obstante las declaraciones calculadas de reconocimiento de ellas que han formulado algunos escasos países interesados en que se resuelva la crisis política de Honduras conforme a sus propias conveniencias.

Como lo procesos democráticos y antidemocráticos son históricamente recurrentes, hoy los golpistas pueden celebrar un réquiem a la transición democrática el país, pero deben tener presente que de acuerdo con el péndulo de la historia, vendrá indeteniblemente un nuevo impulso de reanudación de la transición democrática, que tendrá características mas profundas, porque será una democracia participativa, pluralista e incluyente y no sólo representativa como hasta ahora ha sido, objetivo éste y otros que únicamente podrán alcanzarse con una Asamblea Nacional Constituyente que sea la expresión de un verdadero pacto social de todos los sectores de la Nación y no solamente de los grupos dominantes, porque la Constitución actualmente vigente ya colapsó, no solamente por ser una “Constitución pactada” en su tiempo con los militares y los grupos fácticos, sino porque en sus casi treinta años de vida tuvo tantas debilidades y carencias que tuvieron que irla reformando hasta desfigurarla y desvalorizarla, perdiendo su verdadera estabilidad, permanencia y legitimidad hasta convertirla en una de las llamadas “constituciones de papel”.