viernes, 25 de diciembre de 2009

LA MATORÍA INDIA DE GUATEMALA ESTÁ EXCLUIDA

PRENSA LATINA
Guatemala: Exclusión indígena

Por Julio Fumero*

Multiétnica, multilingüe y pluricultural, así es Guatemala, donde más de la mitad de la población está compuesta por los pueblos indígenas maya, garífuna y xinca.

Los primeros, descendientes directos de esa civilización con una historia de unos tres mil años centrada en una vasta región geográfica de los territorios del sur-sureste de México y en América Central de los actuales Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador, la denominada Mesoamérica.

Durante ese tiempo, en esta zona se hablaron cientos de dialectos que generan hoy cerca de 44 lenguas mayas diferentes.

También conocidos como los caribes negros, los garífunas descienden de los esclavos africanos traídos a las Américas por los colonizadores.

Sus características sociales y culturales se manifiestan por una estructura familiar y social peculiar, la cual no ha sufrido muchos cambios en los últimos años.

Tras ser desalojada de las islas caribeñas, la comunidad garífuna se asienta en la costa norte, desde Belice hasta Nicaragua, y está distribuida en 43 comunidades.

En acelerado proceso de extinción se encuentran los xincas, uno de los pueblos indígenas no mayas de Guatemala en lucha por salvar cultura, identidad e idioma, distribuidos en el sur y el oriente del país.

Habitan en este territorio desde mucho antes de la llegada de los europeos y fueron de los de mayor resistencia opuesta a la conquista.

La diversidad étnica hace de ésta una nación de una riqueza humana inmensa y una identidad cultural propia.

Pero los indígenas han sido históricamente excluidos por las estructuras de poder, al punto de constituir gran parte de la población pobre o en extrema pobreza, y son mayoría en los departamentos con los índices de exclusión social más altos.

No obstante, siempre se han desempeñado con una defensa férrea de su identidad cultural, reflejada en tradiciones, valores comunitarios, idiomas, derecho y espiritualidad.

En un país mayoritariamente rural, la marginación los ha llevado a padecer los indicadores de alfabetización e ingresos más bajos de la sociedad, que los coloca en una situación de particular vulnerabilidad y exclusión, en la cual los niños son los más afectados, pues más del 60 por ciento de ellos padece desnutrición crónica.

Durante el conflicto bélico (1960-1996) los mayas sufrieron las mayores consecuencias, tanto en desplazamiento -sobre todo a México- como por las masacres perpetradas por las fuerzas de seguridad y el ejército, apoyadas por las bandas paramilitares.

Los integrantes de esas comunidades fueron víctimas de violaciones masivas y crueles de sus derechos humanos, manifestadas además de esas matanzas en operaciones de tierra arrasada, secuestros, y ejecuciones de autoridades, líderes y guías espirituales.

En los acuerdos de paz firmados hace 13 años ocupa un espacio el capítulo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, el cual expresa el reconocimiento de mayas, xincas y garífunas como fundamental para la construcción de la unidad nacional basada en el respeto y ejercicio de los derechos políticos, culturales, económicos y espirituales de todos los guatemaltecos.

Ello obligó a las autoridades a realizar acciones específicas, entre ellas la lucha contra la discriminación, por los derechos culturales, civiles, políticos, sociales y económicos, incluido el consuetudinario indígena, los relativos a la tierra y la regularización de su tenencia, entre otros aspectos.

Sin embargo, el cumplimiento de los compromisos generados a partir de ese acuerdo sigue siendo una materia pendiente.

Según organizaciones mayas consultadas, la falta de implementación integral por parte del Estado "ha significado continuar con pautas de discriminación, explotación e injusticia por razones de origen, cultura y lengua a la cual han estado sometidos los pueblos indígenas" y ha contribuido a un constante deterioro de sus condiciones de vida.

Alfonso Bauer conoce mucho de estas cuestiones, primero por pasar ocho años en labores de asistencia legal -como abogado que es- a cientos de sus compatriotas refugiados en territorio mexicano durante la guerra, en su inmensa mayoría indígenas.

Después, porque ha sido un acucioso investigador del desenvolvimiento de los acontecimientos tras la firma de la paz y en cuanto a la evolución de los acuerdos en su conjunto.

Respecto al cumplimiento específico para los pueblos autóctonos, el viejo luchador revolucionario respondió a Prensa Latina de manera categórica: No.

"Entre otras razones -expuso-, porque aún continúan sometidos a niveles de discriminación de hecho, explotación e injusticia, y padecen de tratos y condiciones desiguales e injustas".

Se les niega el derecho de consulta, el gobierno no ha cumplido con impulsar una reforma del sistema educativo ni con los derechos relativos a la tierra de esos pueblos, abundó Bauer.

Son innegables el interés y esfuerzos de la administración de Alvaro Colom, iniciada en enero de 2008, por mejorar las cosas para estas comunidades y reparar la injusticia histórica a la cual sus antecesores no prestaron atención.

Los resultados, sin embargo, no son los suficientes, pese a algunos avances, que para las organizaciones campesinas, lo cual equivale a decir indígenas, no llenan las expectativas.

De ahí la continuidad de sus luchas en campos y ciudades por ser definitivamente reivindicados sus derechos y ser tomados en cuenta como miembros plenos de la sociedad guatemalteca.

*Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala.