domingo, 13 de diciembre de 2009

LAS BASES EN COLOMBIA. EFECTO BUMERÁN

SEMANA.COM
Alfonso Cano le envió un mensaje en video al Movimiento Continental Bolivariano, reunido en Caracas, en el que dice que las bases de los gringos en Colombia son una amenaza para la región. Muchos países piensan lo mismo
Las bases militares se han convertido en un dolor de cabeza para Uribe: aislaron a Colombia, y las Farc encontraron un nuevo caballo de batalla

En la guerra y en la política no basta con que una idea sea buena o que una causa sea justa para que tenga éxito. Lo saben los norteamericanos que, por el atentado del 11 de septiembre, respaldaron la invasión a Afganistán para frenar el terrorismo de Al Qaeda. Ocho años después, con más de 600 soldados muertos al año y con los Talibanes tan fuertes como antes, la guerra no parece tan buena idea. Estados Unidos se encuentra en una sin salida en la actualidad y a Obama le toca incurrir en actos tan contradictorios como recibir el premio Nobel de la paz y enviar 30.000 soldados al campo de batalla.

Algo parecido le está pasando al Presidente Uribe con el acuerdo que firmó en octubre para que los militares de Estados Unidos usen siete bases en Colombia. En principio no era una mala idea, pues había dos poderosas razones que, aparentemente, justificaban esa decisión. Por un lado, mantener las capacidades militares y de inteligencia del país para la lucha contra el narcotráfico y la insurgencia, en un momento en el que la ayuda del Plan Colombia está decayendo. Adicionalmente, el desmonte de la base de Manta en Ecuador dejaba expósito el Pacífico colombiano, por lo menos en materia de inteligencia aerea.

El otro motivo es la disuasión a Chávez, cuyo proyecto expansionista en la región busca fortalecer a las Farc y requiere armarse hasta los dientes. Según la revista británica The Economist, funcionarios del gobierno gringo aseguran que fue Uribe quien pidió instalar las bases, justamente para neutralizar la amenaza de Chávez. "Pero el deseo de Colombia de usar el efecto disuasivo del acuerdo ha sido contraproducente. Funcionarios aceptan que se cometió un error al no consultar antes con los vecinos. A pesar de las explicaciones frenéticas, Colombia está ahora distanciada de Brasil y Chile. Y la gente de Obama a veces parece renuente a defenderla", concluye el prestigioso semanario.

León Valencia, en su columna de El Tiempo, fue aún más incisivo. Le pregunta a Uribe si su objetivo era contener a Chávez y hacerlo optar por la diplomacia. "Si así es, los resultados son muy malos -dice el analista-, pues Venezuela ha pasado de país acusado a país acusador."

Ambos análisis coinciden en que Colombia está aislada en la región y que Chávez, que antes podría haber pasado por guerrerista, ha cubierto de cierta legitimidad su causa, pues ha vendido la idea de que Colombia es una amenaza para la región. Esto ha generado solidaridad en algunos países (como Brasil, Bolivia, y Argentina), y silencio e indiferencia en los que se supone, defenderían a Uribe, como Estados Unidos, México y Perú.

Las bases han perdido más legitimidad aún esta semana cuando se conoció el informe de la Comisión de Transparencia y Verdad, que creó el gobierno ecuatoriano para aclarar todo lo relativo al bombardeo al campamento de 'Raúl Reyes', en Angostura. La Comisión encontró indicios de que desde la Base de Manta se apoyó con inteligencia el ataque contra 'Reyes', dado que mientras éste se producía, un avión HC-130 estaba en vuelo. En total duró nueve horas y 12 minutos en el aire, entre las 7 de la noche y las 4 de la madrugada, algo completamente excepcional, pues el avión siempre hacía su trabajo de reconocimiento en el día. Esta aeronave estuvo volando cuatro horas antes del ataque, una durante, y otra después del mismo.

Aunque la Comisión no tiene pruebas -por eso sólo habla de indicios- y tanto Colombia como Estados Unidos han desmentido estas sospechas, el informe no hace más que aumentar los temores de los países de Suramérica respecto a las bases en Colombia.

Por otro lado, las bases le han dado a las Farc una bandera política que necesitaban con urgencia, y para remate, de carácter continental. Eso es lo que ocurrió esta semana en Caracas, durante la creación del Movimiento Continental Bolivariano, del cual formalmente hacen parte las Farc, y que ha nombrado presidentes honorarios tanto al difunto Manuel Marulanda 'Tirofijo' como al propio Alfonso Cano.

Este movimiento, que nació en 2003 en Caracas con el nombre de Coordinadora Continental Bolivariana, es una agrupación de sectores de izquierda radical en el que siempre han participado las Farc. Su última reunión había sido en Quito y a ella habían asistido varios de los que estaban en el campamento de 'Reyes' cuando fue bombardeado. La mexicana Lucía Moretti, por ejemplo. En el computador de 'Reyes' hay abundante evidencia de que él desempeñaba un papel central en su orientación y este era uno de sus espacios políticos internacionales. Pero por su radicalismo extremo la Coordindora Continental Bolivariana nunca había sido tomado muy en serio. Es una plataforma de sectores marginales y anacrónicos, con un lenguaje de los años 60, que ni siquiera en los gobiernos de izquierda del continente son considerados importantes.

Alfonso Cano se convirtió en el centro de atención en Caracas con un mensaje grabado en video en que refuerza la tesis que ha expresado también Chávez de que las bases que usarán los gringos serán centros de espionaje continental para "desestabilizar los procesos democratizadores e independentistas que se desarrollan en América Latina". Algo que no está lejos de lo que piensan muchos sectores políticos en el continente.

Como para Colombia es grave la adhesión de estos grupos a las Farc, el general Freddy Padilla de León, comandante de las Fuerzas Armadas, le pidió al Movimiento Bolivariano no admitir a las Farc como miembro, mientras el presidente Uribe solicitó que se les extradite y se les juzgue por complicidad con el terrorismo.

Los procesos judiciales que pide Uribe son más simbólicos que una realidad que se pueda concretar. Sin embargo, sientan la posición de Colombia de su compromiso en la lucha contra el terrorismo. Lo que sí puede haber sido un poco absurdo es haber escogido al comandante del ejército como vocero en un video, en ese auditorio de mamertos trasnochados. Es el equivalente a enviar un video de Alfonso Cano a una Asamblea de la Andi.

Es así como las bases, sin que siquiera hayan empezado a operar plenamente, ya tienen al gobierno contra las cuerdas a nivel continental, si se miran como estrategia para contener a Chávez y para darles el golpe final a las Farc. Por el contrario, como lo afirma Valencia, le han dado legitimidad a la retórica de guerra defensiva de Chávez, y le abrieron un escenario político internacional a Alfonso Cano, que ni en sus más dorados sueños hubiera imaginado: en un momento de arrinconamiento y cuasiderrota militar.

Por otra parte, The Economist agrega que la controversia de las bases ha dejado a Colombia

"aislada en el Continente". Una buena idea, pues es innegable que la ayuda que le brinda a Colombia para luchar contra el narcotráfico y los grupos armados, ha terminado por convertirse en un bumerán en el ajedrez geopolítico de la región.

El problema es que hoy para Uribe las ganancias del acuerdo con Estados Unidos parecen ser inferiores a los costos que está pagando. A pesar de que los funcionarios de Washington ya evalúan el acuerdo como un "error burocrático", no parece haber marcha atrás. Exactamente como le pasa a Obama en Afganistán, quien no gana casi nada enviando nuevas tropas al campo de batalla, pero pierde de todos modos si no lo hace.