sábado, 5 de diciembre de 2009

URGENTE: LULA SE AFLOJA Y QUIERE RECONOCER A LOBO, EL NUEVO DICTADOR DE HONDURAS. CANDIDATA DE LULA, DILMA ROUSSEFF POR RECONOCER ELECCIONES ILEGALES

CLARIN (ARGENTINA)
Brasil comienza a cambiar de posición
Por: Eleonora Gosman

Una nueva voz se sumó en la polémica interna del gobierno brasileño sobre el camino a seguir con Honduras.

Ayer, la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, consideró que es preciso revisar la dureza demostrada por su jefe político, el presidente Lula da Silva. "Nosotros no discutíamos acerca de una elección; discutíamos un golpe de Estado. Y hay una diferencia muy grande entre una cosa y otra".

La colaboradora de Lula, que ya es de hecho candidata presidencial para 2010 con grandes chances de victoria, sostuvo: "Creo que vamos a tener que considerar este nuevo proceso electoral. En Honduras, hubo una elección" enfatizó.

Lula había dicho a principio de esta semana en Estoril -durante la cumbre iberoamericana¿que no iba a ceder a los pedidos del presidente electo Porfirio Lobo. "No, no y no. Categóricamente no" dijo cuando le preguntaron por el reconocimiento del político.

El primero en señalar que Brasil podría cambiar de rumbo fue el asesor internacional Marco Aurelio García. Pero sus apreciaciones fueron revocadas por su jefe. No es lo mismo el caso de Dilma. La candidata tiene el camino cada vez más allanado a la presidencia del país, en proporción directa al hundimiento de su oponente José Serra.

El establishment brasileño ya no quiere más vacilaciones y le indica al que aparecía como su candidato natural que debe apartarse de la carrera presidencial para reelegirse gobernador del estado más grande del país.

Sobran las columnas en los dos grandes diarios paulistas (Folha y Estado) que marcan las preferencias del gran empresariado local.

En ese contexto, Dilma se parece cada vez más al político Lula que asumió la presidencia en enero de 2003. En aquella época, "Lulinha paz y amor" escribió una "Carta al pueblo brasileño" donde se comprometía a respetar y preservar los cánones del capitalismo brasileño. Hoy, casi 8 años después, "Dilminha paz y amor" recorre el mismo camino. En una muestra de actitud negociadora que rompe con el estilo "severo" que caracterizó su vida al frente del Ministerio de la Casa Civil, Rousseff aseguró ayer que la "innovación" de su postura no impide que "diverjamos con el gobierno de (presidente de facto Roberto) Micheletti en no calificarlo como golpe de Estado".

Como ya lo había señalado el asesor internacional García, Dilma también consideró que el futuro político en Tegucigalpa se va a caracterizar por las "fuerte turbulencias".