viernes, 15 de enero de 2010

ARGENTINA: EMPIEZA A RODAR LA CABEZA DE FUNCIONARIO AMOTINADO MARTÍN REDRADO

PRENSA LATINA
Declina posición de titular de Banco Central argentino

Por Roberto Molina Hernández

La buena estrella que alumbró hasta ahora el sendero del presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, emite hoy claras señales de declinación, según reflejan ciertas declaraciones.

Los líderes de la oposición que salieron a defenderlo cuando la presidenta Cristina Fernández le aceptó la renuncia primero, y lo removió después cuando se resistió a dejar el cargo, depusieron paulatinamente su actitud y ahora opinan que debería de irse para liberar tensiones, lo mismo que desde el inicio del conflicto planteó el gobierno.

La conveniencia de que Redrado abandonara esa posición se derivó de sus 14 días de silencio tras la promulgación de un decreto de necesidad y urgencia del gobierno para crear el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad, de seis mil 569 millones de dólares provenientes de las reservas, y que el titular debía implementar.

Un antecedente importante: representantes de la opositora Unión Cívica Radical (UCR habían expresado su rechazo a utilizar las reservas en el pago de deuda externa y Redrado, quien guardaba silencio, pero al parecer comparte ese criterio, los recibió en la sede del BCRA, lo cual prendió un alerta en la Casa Rosada.

El decreto presidencial removiendo a Redrado, del pasado 7, resalta el incumplimiento del deber de funcionario público y presentó una denuncia al respecto ante la justicia.

La oposición interpretó este pleito como un buen momento para capitalizarlo políticamente a su favor -un ingrediente más en la permanente confrontación con el ejecutivo- y se alineó detrás del economista en una suerte de todos somos Redrado.

Acciones ante la justicia permitieron congelar la implementación del Fondo y la reasignación del titular del BCRA, en medio de una avalancha de cobertura de los monopolios mediáticos para convertir el asunto en una cuestión política e intentar forzar su debate en el Congreso, cuya convocatoria durante el receso es sólo prerrogativa de la presidenta.

Pero al entrar en la noria parlamentaria, las cosas se fueron esclareciendo, junto con la ofensiva de discursos y declaraciones explicativas de la mandataria, su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el ministro de Economía, Amado Boudou, y la artillería gruesa de los legisladores del Frente para la Victoria.

El senador de la UCR Gerardo Morales fue el primero en dar marcha atrás al declarar públicamente que ante la situación creada Redrado debía de irse, y uno de los más acérrimos oponentes de la presidenta, el diputado nacional Francisco de Narváez, rechazó que se haya atrincherado en su posición.

Mientras, en el BCRA la correlación de fuerzas en el Directorio le es ahora desfavorable después de la adopción de decisiones que limitan su poder.

"Ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan", declaró hoy en duro tono al referirse a esa situación adversa, una frase utilizada en los años 70 por un periodista fallecido recientemente y uno de los más exaltados defensores de la última dictadura militar y sus partidarios actuales.