jueves, 14 de enero de 2010

ARGENTINA: LA MUERTE DEL DOMADOR Y LA SOMBRA DE SPIRIT

Por Flavio Dalostto

Jesús María es una localidad del norte de la provincia argentina de Córdoba. Allí, desde hace décadas se realiza un festival "De Doma y Folklore", donde los jinetes de todas las provincias convergen a probar sus destrezas criollas, entre las cuales figura la Doma de Caballos. Todo esto, se completa con cantantes y músicos de Folklore Argentino, que todos los años, en enero, se dan cita en el evento. El Festival es fuente de ingresos para la Comisión Organizadora, y supongo, indirectamente para el Pueblo. La "Doma" consiste en la humillación pública del caballo, durante los segundos en que el jinete debe "aguantar" sobre el animal, mientras vienen otros dos ayudantes a sacarlo de allí, haciéndole como una "sillita" en el aire, todo envuelto en la risotada general de la humanidad presente. Confieso que toda la vida, desde que vi estos espectáculos por televisión, deseé firmemente que gane el caballo, es decir que el equino voltee al hombre, antes que se cumpla el tiempo que éste debe aguantar. Entre muchas derrotas, más de una vez pude gozar de la caída del "domador" y del triunfo del animal. Primero, porque me parece una lucha desigual. No es un caballo salvaje, sino medio aturdido, sometido a stréss y encierro. Más que su salvajismo, el caballo expresa su bronca, ante tanto manoseo, tanto despliegue de "hombría". Bueno, como todos vivan al jinete, yo siempre vivé al caballo. Es la democracia.

Ayer, después de 45 años que se realiza el festival de Jesús María, ocurrió algo inesperado por los organizadores. Un muchacho misionero de nombre Alfredo Espíndola, de 23 años murió aplastado por el caballo sobre el que estaba montado, pero que aún no había comenzado a domar. Al iniciar la cuenta, el animal se tumbó hacia atrás, cayendo de espaldas, y aplastando con todo su cuerpo a Espíndola, resultando un traumatismo de cráneo, que prácticamente le voló la sangre dentro de la cabeza. Más de dos horas duró la agonía del muchacho, hasta que lamentablemente murió. Si yo fuera un indio qom de hace 200 años, diría que el dios de los caballos, su nogüét, Caayó-Lta'á, se hartó de estos espectáculos, donde se denigran a sus hijos, y decidió anunciar su enojo, matando al infortunado jinete. Los dioses chaqueños son celosísimos, porque Caayó-Lta'á es el Padre de los Caballos, su dueño celestial, y es (si yo creyera en él, como un indio qom de hace 200 años), quien castiga el abuso sobre sus protegidos, más tarde o más temprano. A Caayó-Lta'á le indignan estas cosas, esos circos humanos. Alguien dijo por ahí, que hace miles de años había caballos en América, pero que el mal uso que le dieron algunos imperios indios de la antigüedad americana, hizo que su dios los retirara a todos en un solo día, y los trasladase a otros continentes, e incluso a otros planetas (creo que hay un caballo patas arriba, dibujado en la Luna).

No lo soy, pero si yo fuese un indio qom de hace 200 años, entendería que a veces los dioses dan ciertos avisos, de manera evidente y cruel. Ellos no gastan bromas. La comisión directiva del Festival no sabía y no sabe, como conciliar el Luto por el joven y los compromisos económicos del evento comercial. Por eso, ayer suspendieron la doma. Hoy la querían continuar, pero la presión hizo que hoy no haya doma, pero si folklore. Mañana todo seguirá como si nada, con más Folklore y con más Doma. Los jinetes salteños y misioneros y otras delegaciones provinciales no quieren que se reinicie el Festival y anunciaron su retiro del evento en señal de Duelo por el compañero caído; pero la Comisión Directiva quiere reanudar mañana mismo. Es evidente que se enfrentan el Dolor y el Dinero. Dos D poderosas. ¿Cuál ganará? Mañana nos enteraremos. Dicen que el padre del muerto dijo que el sueño de su hijo era "fallecer jineteando". No creo que un niño de 23 años anduviera soñando como morir; pero será que le sirve de consuelo al padre. No sé. Sí me da vuelta la frase del presidente de la Comisión Directiva del Festival, Hugo Baldo, quien destacó "en 45 años nunca había sucedido un accidente de esta naturaleza, lamentablemente nos toca a nosotros padecer esto". No señor Baldo. A la que le toca padecer es la esposa del muchacho y a su hijo de 1 año. A usted le toca, como ya he dicho, padecer la difícil conciliación entre Luto y Economía.
Por eso, si yo fuera un indio qom de hace 200 años, le haría caso a Caayó-Lta'á y dejaría de hacer esos humillantes eventos. Los indios, todos lo hemos visto en las películas, sí sabían domar caballos. Lo hacían sin rebenque y sin espuelas. Solo empleaban tiempo, cercanía, caricias y unían su alma con la del caballo, y de esta manera, eran Uno en la Guerra y la Paz. Sí, a Caayó-Lta'á no le molesta que usen a sus hijos como animales de carga moderada, o como transporte e incluso como alimento como la hacían algunas tribus indias. A Caayó-Lta'á le molesta sobremanera que maltraten a sus hijos, o que se burlen de ellos. Caayó-Lta'a´es implacable y siempre castiga a los castigadores. Lo que pasa es que como pasa tiempo entre la afrenta y su devolución, la gente no relaciona el efecto con la causa, y a veces el maltratador muere en la ignorancia. Esperemos que estas Domas se terminen, antes que los dioses decidan llevarse los caballos en masa a otros planetas. Al menos, eso pensaría yo si fuese un indio qom de hace 200 años, que no lo soy.

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