domingo, 10 de enero de 2010

ARGENTINA: LAS RAZONES DE LA CONSPIRACIÓN CONSERVADORA CONTRA CRISTINA, ENCABEZADA POR EL VICE JULIO COBOS

LINEA CAPITAL (ARGENTINA)
Por una Argentina justa, libre y soberana
Opinión

Por Por Julia Argentina Perié
Ya no hay dudas de la actitud desestabilizadora de los sectores más conservadores de la sociedad argentina. Cada decisión que toma Cristina Fernández de Kirchner, en su condición de presidenta electa, y que claramente afecta a algún interés de la minoría que históricamente se creyó dueña del destino de todos los argentinos, sacan a relucir sus aceitados mecanismos de autodefensa, no solo desde las voces de sus aliados que se levantan incondicionales sino de los medios de comunicación que en los últimos tiempos han mostrado mejor que nunca a qué intereses representan.

Políticos que cambian su discurso de acuerdo a sus intereses particulares o de grupo. Políticos y economistas que redoblan la apuesta en sus discursos históricos de representación genuina de las minorías en desmedro autoritario de las mayorías. Medios de comunicación al borde de un ataque de nervios, o mejor, en medio de una histeria que no disimulan desde que la Ley de Medios de Comunicación audiovisual era apenas un proyecto y que mucho menos disimulan desde que es ley.

Estos pocos buscando atajos para evitar el juicio y castigo a los criminales de la dictadura. Estos pocos evitando que los niños robados a sus madres secuestradas, hoy hombres y mujeres, se reencuentren con su historia y su identidad. Estos pocos contra la Ley de Medios. Estos pocos contra la Asignación Familiar Universal. Estos pocos contra la regulación de la producción agraria para evitar el avance de los monocultivos que degradan la tierra y limitan la producción más equitativa de alimentos. Estos pocos contra Milagro Sala, la mujer colla que les enrostró que cuando se quiere se puede y que ellos nunca quieren para todos, solo para ellos.

Ahora, estos pocos contra el Fondo del Bicentenario, con el que se pretende honrar deudas que fueron contraídas, paradójicamente, por esos pocos que hoy se oponen a lo que ellos mismos impulsaban cuando las contraían. Y las contrajeron desde el Estado y desde sus empresas privadas, y después las unificaron -deuda pública y privada-, alegando que todas eran deudas del país y que el Estado nacional debía ser garante de ellas. Y cuando el Estado no podía saldarlas las bicicleteaban, aumentándola, y la tiraban para adelante, cada vez más abultada, cada vez más de todos los argentinos aunque el 90 por ciento de los argentinos solo hayamos conocido de esas deudas cuánto debemos pagar cada uno por ellas.

Y ahora que hay voluntad y posibilidad de pagar sin afectar los presupuestos de la educación y de la salud, entre los tantos otros que son de todos. Ahora que se pretenden usar reservas que triplican las reservas que había hace seis años, cuando se saldaron las deudas con el FMI, aún con un nudo en el estómago de quienes éramos concientes de cómo y a costa de qué se habían contraído en tiempos de la dictadura genocida. Ahora que hay reservas y hay perspectivas de multiplicarla en el año que se inicia. Ahora que saldando la deuda recuperamos soberanía frente a los eternos hacedores del sometimiento de nuestros pueblos. Ahora, los pocos de siempre, socios locales de los pulpos de las finanzas mundiales, levantan la voz con cientos de espurios argumentos, incluso en nombre del pueblo, de un pueblo del que solo se acuerdan cuando hay que sumar votos o pisar con las botas.

Estas son la caras de se van descubriendo a medida que el gobierno de Cristina da pasos que incluyen a todos, limitando la voracidad de los pocos. Esto es lo que nos hace suponer, sin demasiado riesgo a equivocarnos, que esas minorías que en otras etapas de la historia se aliaron o usaron a las fuerzas armadas para someter a estas mayorías que hoy tienen voz y voto, se estén atrincherando nuevamente, buscando mecanismos “más democráticos”, más acorde a los tiempos (y Honduras con el derrocamiento de Manuel Zelaya, es ejemplo de ello) para dar un golpe que termine con “el zurdaje” como tan claramente lo expresó la señora de los almuerzos, vocera de esos pocos.

Si atacan a Cristina porque la Ley de Medios que democratizará de una vez el acceso a la información, con las voces de todos y no solo las de los pocos. Si la atacan por la Asignación Universal. Si lo hacen porque este gobierno profundiza la búsqueda de verdad y justicia. Si lo hacen porque garantiza mejor jubilación para los abuelos. Si la critican y la condenan por pagar las deudas sin afectar a las mayorías. Entonces, Cristina está recorriendo la buena senda, y en ese recorrido no está sola, la acompañamos cientos de miles de argentinos que creemos y luchamos por una Argentina más justa, libre y soberana. Hoy más que nunca, a 200 años del primer grito de libertad.

Diputada nacional por Misiones. Frente para la Victoria