lunes, 25 de enero de 2010

ARGENTINA: PROVINCIA DE NEUQUÉN RECONOCE ESFUERZO DE 15.000 BOLIVIANOS

EL DEBER (BOLIVIA)
En Neuquén destacan sacrificio de unos 15.000 bolivianos

Disciplinados en el trabajo y hábiles para el comercio. Muchos viven de la producción de verduras y frutas. En Neuquén son la segunda corriente migratoria por detrás de los chilenos.

En los 50 llegaron las primeras familias; la oferta laboral en las grandes presas del Limay y el Neuquén los atrajo en los 60; en los 90 iniciaron una "oleada" que hoy, con 15.000 residentes, los bolivianos son la segunda corriente migratoria en Neuquén detrás de los chilenos.

Acometieron cualquier tarea que les permitiera ganarse el sustento a aquellos que hicieron punta. Aún cuando como en Mendoza -que les sirvió de trampolín para largarse al sur-, con la cosecha de uva, acá buscaron trabajo en la zafra de las manzanas.

La segunda tanda fue más definida: eran albañiles, que se mezclaron con criollos en las grandes obras hidroeléctricas. Los que dinamitaban los cerros eran precisamente bolivianos, por experiencia en las minas en su país.

Terminados los diques siguieron en la construcción y continúan identificados con este rubro, pero ya independientes, con miniempresas y hasta con emprendimientos de envergadura.

Los feriantes son sin embargo los que ofreciendo sus verduras y frutas, o sus ropas, se destacan por sus rostros de tez oscura, coloridas vestimentas y por ser los primeros en llegar y los últimos en irse.

Los productores de verduras, "huerteros" -en chacras que alquilan en Centenario, Vista Alegre, Plottier, Senillosa-, representan otra de las actividades que eligen.
Y los microcomercios -en los mercados de pulgas o en locales habilitados, en esta capital y localidades del interior- y los horneros -en Plottier-, completan los rubros preferidos por los bolivianos.

-¿Cuántos hay en Neuquén?
-Cada uno tiene su visión. Nosotros, en esta ciudad, Centenario, Vista Alegre, Plottier, Senillosa e incluyendo Cipolletti y Neuquén, calculamos 15.000 - dijo Jorge Muñoz, de la Pastoral de Migraciones y con funciones también en la misma área del municipio.

"Con el DNI, en condiciones de votar, 30.000. Y pueden ser muchos más", sostuvo Horacio Olivera, referente de la comunidad por su trabajo directo con el consulado de Bolivia para la Patagonia, con sede en Viedma.

En octubre el cónsul boliviano, Juan Carlos Espinoza Quintanilla, dijo a "Río Negro" que en Río Negro los residentes eran alrededor de 35.000.

"La llegada de bolivianos es permanente y se acentúa cada vez más, porque los que están traen a sus parientes y amigos y como son muy solidarios los reciben en sus casas hasta que arman la suya", comentó Alfredo Segura, de Migraciones municipal de la delegación del barrio El Progreso.
¿Por qué Neuquén?
Sin duda que por las ventajas para mejorar su condición socio económica. Sin desconocer su enorme aplicación al trabajo, disciplina, habilidad comercial, voluntad de superación -mandan a sus hijos a la escuela, a la universidad-, también es cierto que la informalidad del trabajo que realizan -permitida también a argentinos-, les da márgenes de ganancia que capitalizan al máximo.

"Hay varias explicaciones, pero muchos de mis paisanos, con sus rostros curtidos, quemados por el frío y por el sol por igual, vienen de Potosí, Oruro, Cochabamba, Tarija, donde los paisajes que no son diferentes de Zapala, Las Lajas, Loncopué", dijo Olivera.

También existe la explotación de los indocumentados
El flagelo de la explotación del trabajador extranjero, expuesto porque muchas veces no tiene en el inicio de su llegada los papeles de estadía terminados, entre otras razones, no es ajeno a la realidad de la comunidad residente boliviana.

"Sí, hay sobreexplotación entre nuestros paisanos lamentablemente", admitió Horacio Olivera.

El ardid no es otro que el que afecta a otros sectores, principalmente en las grandes urbes, en nuestro país particularmente en Capital Federal.
El que es víctima de esa condición generalmente es el boliviano que proviene de ciudades pequeñas o del campo.

"Les prometen sueldos que el lugar donde viven es muy alto y por supuesto se entusiasman y por la cifra aceptan venir. Pero cuando llegan comprueban que ante costo de vida aquí la paga no les alcanza ni para lo más elemental", comentó Olivera.

Pero no pueden liberarse fácilmente porque quien los trajo lo tiene alojado, aunque en condiciones mínimas, en su casa. Además le retienen el documento y los someten.
"La víctima no hace la denuncia porque tiene miedo que le resulte peor, como tener que volverse peor de lo que vino", añadió Olivera.

No es exclusivo de los menos instruidos este sometimiento. Hay bolivianos que tienen empresas de gran volumen y contratan a profesionales a quienes también les pagan sueldos miserables.

Estafadores
Los profesionales, trabajadores calificados o que vienen de ciudades más actualizadas, no tienen este problema.
También hay aprovechadores que cobran a los extranjeros montos que no se corresponden con la realidad para tramitarles la radicación.
"Hay quienes amparándose en alguna representación se adjudican facultades que no tiene ni el cónsul. Incluso perciben sueldo de algún organismo. Es indignante", expresó Olivera.

De Sucre, la capital histórica, hasta la Patagonia
"Hoy estoy aquí, el que está allá arriba dirá por cuánto. No sé qué será de mi destino, pero me encuentro bien en Neuquén", dijo Julio Romero, de 42 años, con esposa y cuatro hijas, 22, 20, 17 y 8 años. "Todas mujeres", dijo ante la pregunta.
Desde lo alto del andamio, con el balde repleto de mezcla en una mano y la cuchara en la otra, se prestó con gusto a la charla mientras pegaba y pegaba ladrillos.
Hace cinco años que vino a Argentina, pero estuvo en Buenos Aires, donde residen sus hijas mayores, pero desde junio del año pasado vive en Neuquén.

-¿De dónde es?
-De Sucre? ¡La capital histórica de mi país, sede constitucional del gobierno! -contestó, siempre con una sonrisa.
Trabaja de albañil, pero también concurre a la feria con ropa y tiene pensado poner a funcionar máquinas textiles para hacer telas.

"Y en cualquier momento también puedo conducir, porque en mi país fui chofer de máquinas viales", resaltó Julio.

Wilfredo Ramos hace cuatro años que salió de Bolivia, viene de vivir unos años en Cinco Saltos. "Salí un poco por aventura de mi pueblo, porque antes anduve por varias ciudades de mi país", comentó.

También tiene en mente, tal vez en un tiempo no muy lejano, acometer con el rubro textil. "Así como hoy muchos bolivianos somos albañiles, huerteros, feriantes o trabajadores en hornos de ladrillo, el trabajo textil será pronto otras de las actividades que caracterizará a la comunidad radicada en Neuquén", dijo Horacio Olivera.

Desde que sale el sol hasta que oscurece
La feria de los sábados en el Parque Central es uno de los lugares de venta preferidos por los feriantes bolivianos. Los que ofrecen hortalizas, ropas o comidas al paso. El que llega primero elige los mejores lugares -sombra, asfalto- y como son muchos los vendedores, ellos son los primeros en llegar.

En las primeras horas de la madrugada, cuando el centro neuquino refleja el movimiento de la gente que sale de los de cines, teatros o restaurantes y los jóvenes palpitan la previa de los boliches, en la Vuelta de Obligado se pueden ver las camionetas -muy bien cuidadas, de modelos nuevos- desbordantes de mercadería, con sus dueños -familias, hombres, mujeres y niños-, esperando que aclarezca para armar sus gazebos y escaparates.

"En sus chacras trabajan desde que sale el sol hasta que oscurece. Ahora en verano hasta de noche trabajan, porque es cuando extraen las verduras para vender, para protegerlas por las altas temperaturas", comento Jorge Muñoz.

Intermediarios e impuestos
Una de las diferencias que marcan los bolivianos en la comercialización de las verduras es que como no apelan -no todos- a intermediaros, tienen menos costos y pueden vender más barato. "Otra es que ofrecen productos frescos", añadió. Los feriantes no extienden facturas -no es una contradicción porque en esencia las ferias son precisamente para que el pequeño productor venda directamente sus productos-, y no tributar no deja de ser otra ventaja que los bolivianos aprovechan al máximo.

"Pero estos inmigrantes vienen a trabajar, se radican con sus familias acá y sus ganancias las invierten también acá. Debe hacer este enfoque", dijo Muñoz.

Fuente: rionegro.com.ar