viernes, 15 de enero de 2010

AVATAR, LO CIERTO, LA VERDAD Y EL MENSAJERO

por Flavio Dalostto

Siempre me han gustado las películas, y, con el respeto que me merecen otros cines del mundo, siempre me he quedado con Hollywood, aunque esté en el corazón del Imperio. De allí sale todo tipo de películas, desde Rambo hasta Avatar. Son las contradicciones de los norteamericanos. Pueden crear la bomba atómica y el fonógrafo, o engendrar a Bush y a Luther King. Por eso el Mundo los odia o los admira, o los admira odiándolos, o los odia admirándolos. Generan todo. Desde hace años, digo, miro películas, sobre todo norteamericanas, porque más de una me han dejado mensajes, me han influido. Y sé también que no se debe matar al mensajero, tampoco menospreciarlo. El Mensajero puede ser un hombre que pasa hablando a otro o a sí mismo por la calle, o ser una historieta, un gesto, un cartel que nos llama, un párrafo científico o la letra de una canción pasatista. El Mensajero puede montar cualquier formato, y aparece donde menos se lo espera. Recuerdo "El Mensajero" de Kevin Kostner, donde desde una pequeña Mentira crece una Verdad inmensa. "No necesita ser cierto para ser Verdad", dice un antiguo dicho iniciático. Parece que alguien sembró pistas falsas sobre le existencia del rey Arturo, huesos, tumba, etc. para darle a la leyenda aspecto de cierta. Es que no necesita ser cierta para ser Verdad, solo lo suficientemente impactante en el corazón. Puede haber chispas de verdad en un Libro de los socialistas científicos, y también en el jadeo de un niño que corre libre por la arena de la playa. La Verdad no acepta formatos ni nacionalidades. La Verdad es Libre y puede encontrársela en muchos Libros, pero jamás en los Manuales. La Verdad no tiene pasos a seguir, porque simplemente Es, aparece como un disparo, sin anuncios. No necesita presentación ni presentador. La Verdad es la Verdad. Es como una mariposa que se posa en cualquier parte, y donde se posa, lo posado se convierte en mariposa. Por eso, no hay que despreciar al Mensajero, menos matarlo. La biblioteca de la Verdad nos rodea, nos abruma; pero a veces, no queremos aceptarla. Esperamos que aparezca como en un número de magia, sacrosanta, como una Revelación, como de una galera donde de antemano sabemos que saldrá el conejo. Creemos en la formalidad de la Verdad, la Verdad señorial, académica, ilustrada, de Manual de Instrucciones. Pero, para nuestro bien o nuestro mal, el ser humano es el único ser viviente que viene a este Mundo, sin Manual; lanzado así como un cometa sobre la Tierra. Hay que aprender rápido, y el Aula nos rodea. No hay maestros, pero hay mensajeros. A veces, en una simple película "imperialista". Sí, la Verdad prefiere mantenerse desafiliada de nuestras miserables categorías y conjuros. La Verdad Es, y a veces se refugia en el Corazón Cultural del Enemigo. He visto Avatar, y me ha gustado. No me ha deslumbrado la película en sí, ni sus efectos visuales. Es una Historia Simple y Antigua, la Lucha de los oprimidos contra los opresores. Es imposible no ver en esos gatos azules humanoides, que defienden su Tierra, a los Pueblos Indios Americanos y en los militares humanos, que invaden la Luna Pandora, a los Gringos del Imperio. Eso no es novedad. Tampoco llama la atención la identificación de unos pocos Gringos con la noble causa de los Indios Azules Extraterrestres, eso ya ha pasado en nuestra Tierra. La Novedad de Avatar reside en que los Indios Azules y los Gringos identificados con ellos, no pelean solos. El espíritu de su Luna, el Alma de Pandora interviene en la Guerra para defenderse a sí misma y proteger a su Pueblo, sus Hijos. Solos, por más buenos y justos que sean los Azules Na'bí, no pueden contra la terrorífica tecnología de los invasores. Necesitan la Ayuda de la Madre Tierra. Y ese es el Mensaje de Avatar. No podemos solos contra las fuerzas demoníacas de nuestro Mundo, los "tronos" donde se sienta el Lado Oscuro. Necesitamos la Ayuda de Nuestra Madre Tierra. Si realmente creemos en Ella, si tenemos Fe en su Poder, si no decimos "Pachamama", por costumbre, por folkolore o porque queda pintoresco. Si creemos en la Fuerza Nogüét, la Energía primordial de Nuestra Madre, no podemos desfallecer. No estamos solos. Los dioses caminan por la Tierra otra vez. Nuestra Madre pasa revista a sus tropas, porque es la Generala de la Guerra contra la Oscuridad. Hagamos nuestro Esfuerzo, no podemos dejar de hacerlo, para defender Patria y Ambiente; pero debemos saber que Solos no podemos. La principal interesada en esto, actuará. Ella completará Nuestra Esperanza. Si tenemos FE en Ella, triunfaremos.

Venceremos porque Ya Vencimos.

http://la-opinion-argentina.blogspot.com/

1 comentario:

María Fernanda Hubeaut dijo...

Gracias Flavio por esta real y bella reflexión. Desde este lugar del mundo te mando un abrazo de verdad, la Fer.