viernes, 8 de enero de 2010

BOLIVIA: ¡LA MEJOR GOBERNADORA, LA REINA!

Soledad Antelo (periodista boliviana)
Si la literatura de la España grandiosa nos regaló con El mejor alcalde, el rey, la respuesta de estos lares parece ser, ¡La mejor gobernadora, la reina! Son los nuevos signos de la época política en la que vivimos. “Hemos considerado su juventud y capacidad”, ha dicho el Presidente Evo Morales sonriente, al tiempo de levantar la mano de Jessica Jordán, conocida por su belleza física y sus triunfos de pasarela. De ambas virtudes, una es por demás evidente; la otra, el tiempo lo dirá.

Coincidentemente, Promociones Gloria anuncia la realización del Miss Santa Cruz para marzo. ¿Semillero de nuevos liderazgos políticos? ¿Habrá que cambiar las escuelas de formación política por agencias de modelaje? ¿Lo light también llega al proceso de cambio? ¿O es que ya vivimos un cambio del proceso?

Pues pese a todos mis prejuicios al respecto, dejaré el beneficio de la duda para la simpática Jessica. Al menos, en su “presentación en sociedad” al lado del otro agraciado, el periodista y candidato a Alcalde de Trinidad César Arteaga, dio su agradecimiento a Dios y hizo público el consejo de humildad que le diera su madre. Breve fue el acto, pero abre una ventanita para pensar bien, pese a que, dicen, que para acertar, hay que pensar mal. Solo que a mí me entra la duda de si colectivamente ya hemos dejado de pensar, mareados por un 64% cuya resaca todavía pesa.

Tal vez las cosas no nos parezcan tan graves, si miramos la casa del vecino. Porque en la otra vereda, las paredes se caen a pedazos. En Chuquisaca, Jhon Cava es desmentido por doña Savina en sus afanes unitarios que no encuentran eco para conformar el quimérico frente único que derribe a Evo Morales. En la porfía, revela un secreto a voces y desnuda las intimidades de un pacto que nació signado por el odio racial disimulado por las polleras de la prefecta saliente.

En Pando, el anunciado candidato de unidad Paulo Bravo se retira de la arena con lágrimas de cocodrilo en los ojos; es que creyó el muy ingenuo que en política había amigos, cuando sólo hay aliados y adversarios, todos ellos relativos en el tiempo. O si no, mirémonos en el espejo, aunque la cara de Robertito Fernández se nos aparezca muy simpática.

En La Paz, olvidado del discurso del cambio, aunque recurrente en su verborrea que ya no engaña a nadie, Román Loayza parece también haber perdido definitivamente el rumbo. Hace alianza con los que están en desbandada y supone que con PPB-CN mejorará su panorama. Decide cargar con un ataúd en una carrera en la que ya ha mostrado falta de piernas. Ante tamaña indolencia, hasta los dinosaurios se atreven y salta al ruedo don Guillermo Fortún, que remienda apresurado el ya muy gastado traje adenista (¿existe todavía?) con afanes de competir.

En Beni, el ex senador Wálter Guiteras parece haber olvidado sus dotes para la violencia intrafamiliar, para resucitar de entre los muertos y postularse a gobernador en Beni, en claro desmarque de su coterráneo Ernesto Suárez que ve con terrible desazón cómo la unanimidad se quiebra por donde más duele.

En mi querida Santa Cruz, un tercer frente le quita el sueño a Rubén Costas, que la veía fácil contra Jerjes Justiniano. Olvida que las logias no olvidan. Que no le perdonan los desmarques y el no haber cumplido el libreto separatista hasta las últimas consecuencias. Y que, de yapa, haya armado campamento propio sin seguir el procedimiento de pedir la venia a los mandamases del pueblo y no hubiese apoyado sin excusas a la sigla de turno.

Germán Antelo resulta más dócil; la huida de Manfred puede convertirlo en un referente nacional si arrastra tras de sí a las huestes en desbandada. La prensa local reseña textualmente: “Habemus Papa”, dijo a las 19.35 en tono de broma, el ex diputado Ernesto Justiniano, para señalar que por fin había salido humo blanco…”. Y es cierto. La partidocracia entreverada en las logias locales ha dado su veredicto: que sea Juan Carlos Urenda el que encabece el frente amplio contra este Evo que quiere ahora meterse al bolsillo a la progresista Santa Cruz.

También han decidido por ahora que no sea el loco Percy el alcalde. No alcanza el haberse bajado los pantalones ante las logias, olvidando el libro que escribiera contra ellas en un tiempo en el que se mostraba en el poblado como “progresista” y “antilogiero”. Claro está, Gary Prado junior no tiene las agallas del padre; es cierto que lo botaron por aprovechar el cargo en la Alcaldía para montar espectáculos con fines de lucro personal. Pero no menos cierto es que la memoria es frágil y no todos lo recuerdan. Y con un buen barniz y todo el aparato mediático a disposición, hasta las ojeras se disimulan. No en vano, don Johnny Fernández se las ha dado de fumigador ante las cámaras y para la foto.

Pareciera, en suma, que vivimos en el país de las maravillas, con reina incluida. Pero no todo lo que brilla es oro. No hay un desarrollo lineal y quienes creen, por un lado, que peor ya no les puede ir y, por otro, que nada detiene el alud de triunfos, pueden recibir amargas sorpresas.
Hoy, ya ni los niños creen en los cuentos de hadas.