viernes, 15 de enero de 2010

CHILE: FREI Y PIÑERA CABEZA A CABEZA

CLARÍN (ARGENTINA)
Clima de tensión y nervios en la recta final para el balotaje en Chile

Frei siente que recupera terreno y puede ganar. Piñera, al revés, ve decrecer sus chances.
Por: Hinde Pomeraniec

Eduardo Frei tomaba una buena cerveza ayer al mediodía en el restaurante Liguria, a metros de la estación Tobalaba. No lo hacía solo: decenas de colaboradores del comando oficialista celebraban con él el final a todo nervio de una campaña que arrancó bajito, rumbo a una derrota obvia y hasta aplastante, y que termina en un clima de tensión y dramatismo como producto de un nuevo escenario. En las últimas horas se aceleraron procesos diversos y hoy el triunfo del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, en el balotaje de mañana sigue siendo la posibilidad con más chances. Pero ya no es una certeza.

Nuevas encuestas que dan una suerte de empate técnico y el apoyo clave del ahora independiente Marco Enríquez Ominami, quien obtuvo el 20 por ciento de los votos en la primera vuelta electoral, dieron aire a la por momentos resignada campaña de Frei.

En cambio, el magnate chileno, quien se había mantenido siempre sereno, montado sobre las encuestas que lo dan primero, ayer pareció perder ese aura. Fue durante unas declaraciones en las que, entre otras cosas, acusó al gobierno de Michelle Bachelet de intervencionismo "abusivo" en favor del candidato de la Concertación.

"Les haría muy bien, después de 20 años, vivir la vida en forma normal y corriente que viven todos los chilenos. No es tan malo levantarse temprano, trabajar en forma honesta, ganarse la vida y sacar adelante a su familia", dijo provocativamente el empresario dueño de Lan y Colo Colo, entre otras firmas.

Frei, quien por primera vez en meses muestra más sonrisas que entrecejos fruncidos -si hasta bailó en un programa humorístico de la tele permitiéndose el ridículo con una peluca castaña-, lo mandó a calmarse con un fármaco. "Que se tome un Armonyl", ironizó.

Cerca de Frei, las declaraciones del candidato de la Coalición por el Cambio fueron leídas como una confirmación de que la derecha comienza a sentir que puede perder otra vez la batalla de los votos, algo que no esperaban luego de la primera vuelta de diciembre, cuando sacaron 15 puntos de diferencia.

"Les entró el pánico a última hora, tal vez tienen unos números que ni nosotros tenemos", reflexionó ayer un político importante de la Concertación, quien aseguró que Piñera pasó "del triunfalismo, al nerviosismo y de ahí a la pérdida de la compostura y la cara de culo".

En el comando de Piñera, el discurso sigue siendo de triunfo sin atenuantes. Sin embargo, un miembro del círculo aúlico del candidato reconoció a este diario que las encuestas que manejan son de antes del miércoles, día en que se conoció el sondeo que dio menos de dos puntos de diferencia a favor de la derecha y en que Marco Enríquez se pronunció en favor de la Concertación. "Nuestra sensación es que ese día comenzó otra campaña, que hubo un antes y un después", dijo off the record.

"La idea de 'no da lo mismo quien gane' parece haberse instalado en los electores que aspirábamos a seducir, los de Marco", dijo a Clarín Ricardo Lagos Weber, quien acaba de ganar una senaduría por Valparaíso.

Todos los concertacionistas consultados coinciden: el triunfo va a ser por lo mínimo, lo suficiente para obtener un quinto gobierno. Y una eventual derrota también será por poco, un alivio si se piensa que hasta ahora se veían venir la paliza.

Para el analista político Jorge Navarrete Poblete, entre las razones para entender el acortamiento de la brecha entre los candidatos de las dos fuerzas en pugna está "la nueva y efectiva campaña televisiva de la Concertación, el desempeño de Frei en el último debate, el ingreso explícito de Bachelet a la campaña y el apoyo tardío pero efectivo de Marco Enríquez".

Sin embargo, Navarrete estima que al oficialismo no le alcanzará para revertir lo que supone un triunfo de la derecha por unos 200.000 votos, es decir, un 3 por ciento de los votantes. Y el analista hace una advertencia: "Hay que tener cuidado en traspasar el clima entusiasta que reina estos días en la Concertación al resto del electorado. A esta altura, los indecisos son pocos".