miércoles, 27 de enero de 2010

EEUU MANTIENE 20.000 MARINES EN HAITÍ Y CASI NINGÚN MÉDICO. LA ANEXIÓN ES UN HECHO

IMPRE.COM
Las oscuras razones de la ocupación de Haití

Vicky Pelaez Anotar
La grandeza del pueblo haitiano se ha hecho latente en estos días de terror y muerte causados por el terremoto que sacudió la capital del país. Para superar la desgracia, la población supo organizarse barrio por barrio, campamento por campamento creando ollas comunes para poder sobrevivir, y comités cívicos para protegerse tanto de los delincuentes que escaparon de las cárceles como de su propia policía, entrenada para reprimir a los más pobres.

Mientras el presidente René Preval entrega sumisamente el poder a los militares norteamericanos, y el alcalde de Puerto Príncipe, cuya zona metropolitana está destruida en 70 por ciento, expide decretos que prohíben reconstruir 'chabolas' (cabañas rústicas). En vez, deberían solucionar la distribución de la ayuda, el entierro de más de 200,000 muertos, el auxilio de 300,000 heridos y la creación de refugios para más de un millón y medio de damnificados. Pero los haitianos con su espíritu de lucha indomable y de solidaridad se ingenian para salir adelante de esta tragedia cuyo origen provoca cada día más polémica.

Muchos se preguntan por qué Estados Unidos manda 20,000 soldados y un sinnúmero de contratistas, en vez de médicos, rescatadores, especialistas en reconstrucción y epidemiólogos, como lo hizo Cuba, para prevenir epidemias. Dicen en Haití que estos militares ––armados hasta los dientes–– parecen "centuriones en país de esclavos". De acuerdo a la experta haitiana-americana Marguerite Laurent, "las tropas norteamericanas estaban preparadas para intervenir en Haití con anticipación. Un día antes del terremoto, el Comando Sur ensayaba medidas para ayudar a Haití en caso de desastre. La misma noche del terremoto el segundo en el mando en el Comando Sur, el general P.K. (Ken) Keen ya estaba en la embajada de los EE.UU. en Haití, que no sufrió ningún daño por el terremoto". Actualmente el general Keen está a cargo de la fuerza de expedición norteamericana en Haití a quien Preval dio autoridad ilimitada.


Lo extraño es que Estados Unidos tiene en el país más pobre del hemisferio occidental, la más grande y mejor fortificada embajada del mundo, después de China, Irak, Irán y Alemania. Y no es tanto por la cercanía a Cuba, sino por los increíbles recursos naturales de este pequeño país. Desde 1905, cuando se encontró petróleo en Haití en Central Plateau y La Gonave, se ha sabido ocultar hábilmente la existencia de grandes reservorios de oro negro, y probablemente también de gas, en este país. A la vez, Haití tiene condiciones ideales para la construcción de terminales petroleras debido a la existencia de puertos de agua profunda. El Gran patrón se supo guardar todo esto ayudando permanentemente a mantener el caos y espantar a otros rivales.


Además, Haití posee uno de los yacimientos más grandes de oro en el mundo. Es abundante en uranio, 235 y 238 y tiene también yacimientos de minerales estratégicos raros como circonio, usado en reactores nucleares, e iridio, imprescindible para la construcción de naves espaciales. Ni qué decir del cobre y diamantes. Los centuriones están allá para asegurarse la riqueza del país mendigo. Pero no cuentan con el espíritu de los haitianos.

La grandeza del pueblo haitiano se ha hecho latente en estos días de terror y muerte causados por el terremoto que sacudió la capital del país. Para superar la desgracia, la población supo organizarse barrio por barrio, campamento por campamento creando ollas comunes para poder sobrevivir, y comités cívicos para protegerse tanto de los delincuentes que escaparon de las cárceles como de su propia policía, entrenada para reprimir a los más pobres.

Mientras el presidente René Preval entrega sumisamente el poder a los militares norteamericanos, y el alcalde de Puerto Príncipe, cuya zona metropolitana está destruida en 70 por ciento, expide decretos que prohíben reconstruir 'chabolas' (cabañas rústicas). En vez, deberían solucionar la distribución de la ayuda, el entierro de más de 200,000 muertos, el auxilio de 300,000 heridos y la creación de refugios para más de un millón y medio de damnificados. Pero los haitianos con su espíritu de lucha indomable y de solidaridad se ingenian para salir adelante de esta tragedia cuyo origen provoca cada día más polémica.

Muchos se preguntan por qué Estados Unidos manda 20,000 soldados y un sinnúmero de contratistas, en vez de médicos, rescatadores, especialistas en reconstrucción y epidemiólogos, como lo hizo Cuba, para prevenir epidemias. Dicen en Haití que estos militares ––armados hasta los dientes–– parecen "centuriones en país de esclavos". De acuerdo a la experta haitiana-americana Marguerite Laurent, "las tropas norteamericanas estaban preparadas para intervenir en Haití con anticipación. Un día antes del terremoto, el Comando Sur ensayaba medidas para ayudar a Haití en caso de desastre. La misma noche del terremoto el segundo en el mando en el Comando Sur, el general P.K. (Ken) Keen ya estaba en la embajada de los EE.UU. en Haití, que no sufrió ningún daño por el terremoto". Actualmente el general Keen está a cargo de la fuerza de expedición norteamericana en Haití a quien Preval dio autoridad ilimitada.