domingo, 17 de enero de 2010

EL CAOS REINA EN HAITÍ

LA GACETA (ARGENTINA)
La desesperación se convierte en violencia en Haití

Los saqueos han comenzado a proliferar en Puerto Príncipe, mientras miles de personas esperan desoladas la llega de la ayuda humanitaria.

Empleando puertas, toallas y colchones como pisos, sábanas como paredes y bolsas de ropa como almohadas, los sobrevivientes del sismo en Haití construyen sus viviendas en la calle para hacer su existencia lo más soportable posible mientras esperan por ayuda.

"Estamos limpiando las calles de cadáveres y poniéndolos en tumbas colectivas. Hemos enterrado unas 40.000 personas. Creo que hay otros 100.000 muertos más", dijo el secretario de Estado para la Seguridad Pública, Aramick Louis. "Hay muchas personas bajo los escombros", añadió.

El funcionario reconoció que la mayor inquietud del presidente y el primer ministro, que coordinan los esfuerzos del país desde el edificio de la policía cerca del aeropuerto, era que la desesperación estaba transformándose en violencia. "Estamos enviando a nuestra policía a las áreas donde los bandidos están comenzando a operar. Algunas personas están robando. Eso está muy mal", dijo Louis.

Los saqueos
En un supermercado destruido, decenas de personas revolvían ayer entre los escombros para intentar alcanzar la comida que quedó enterrada tras el sismo. Justo afuera del barrio bajo de Cité Soleil, personas desesperadas rodeaban una tubería de agua rota, empujándose para beber o llenar baldes. Algunos haitianos desesperados bloquearon las calles con cadáveres en una parte de Puerto Príncipe para pedir que la ayuda llegue más rápido, dijeron testigos.

También hubo algunos saqueos en el centro de Puerto Príncipe, donde un cadáver fue quemado y se oyeron disparos, según un testigo. "La gente que está en los refugios, pero cuando no encuentra comida y asistencia, se enoja y se altera", remarcó Louis.

Sin esperanza
Entre montones de basura y un creciente hedor a raíz del excremento humano, algunas personas alegraron sus campamentos con equipos de música portátiles, hornos de carbón, cacharros de cocina y gallinas amarradas. Unas pocas personas estaban tendidas en sillones, algunos tenían carretillas y tanques plásticos para almacenar sus pertenencias. Las mujeres se trenzaban los cabellos unas a otras.

Mientras miles de personas se preparaban para pasar su cuarta noche en la calle tras el devastador sismo del martes, mujeres cocinaban fideos con ketchup, bananas al vapor e incluso amasaban sobre tablas de madera, pese a que la mayoría aún sobrevive con galletas saladas y dulces.

"Hemos estado cocinando arroz con vegetales pero no quedan vegetales y la gallina dejó de dar huevos", dijo André Simon, de 49 años, un oficinista que acomodó a su familia en una espaciosa tienda hecha con palos de madera y sábanas. "Estamos decidiendo si comemos o no la gallina y si no hay ayuda mañana o el día después tal vez intentaremos salir al campo", dijo Simon.

Colapso logístico
Una avalancha de provisiones de alimentos fue enviada a Haití pero casi nada llegó al mar de sobrevivientes sin hogar en campamentos improvisados en cada trozo de pasto o pavimento disponible.

La llegada de camiones con agua a un campamento en los alrededores del colapsado palacio presidencial permitió que muchos se lavaran y cepillaran sus dientes. Las madres bañaban a sus bebés en cubetas plásticas. Pero la falta de condiciones sanitarias adecuadas se tornaba crítica.

"Estamos haciendo lo mejor que podemos, pero es difícil dormir con este olor. La gente está yendo al baño en todos lados. Lo hacen en bolsas plásticas y las tiran en el piso, es muy insalubre", dijo Louis Widlyne, de 18 años.

Sin electricidad y nada que hacer excepto esperar, los días pasan en forma lenta. Muchos incluso perdieron toda esperanza. "Yo sólo espero la muerte", comentó un residente que perdió a toda su familia. (Reuters-Especial)