miércoles, 27 de enero de 2010

PAPELÓN DE LA POLICÍA PARAGUAYA: 3 AGENTES QUE PERSEGUÍAN A EPP CAEN POR AVISPA, POR SED Y POR INSOLACIÓN

ULTIMA HORA (PARAGUAY)
Sin disparar un tiro, ya hay tres "bajas" en operativo Yaguareté

Un agente atacado por avispas, un deshidratado y un insolado son las "bajas" para la Fuerza de Tareas Conjuntas durante el operativo de búsqueda del EPP. Bemoles del trabajo en el monte.

Por Patricia Vargas Quiroz

"¡Falta uno de nosotros!", alertó uno de los agentes de la Fuerza de Tareas Conjuntas (FTC) del Operativo Yaguareté durante uno de los rastrillajes que realizaban por el monte, específicamente en la estancia Mandyyú, en los alrededores de Sebastián Miranda.

Toda la tropa volteó para buscar al ausente. Al instante lo vieron. Lo llamaron y en ese momento se desvaneció y cayó sobre los matorrales. Tres de ellos corrieron a ver qué había pasado.

El resto de la tropa reaccionó y como mecanismo de defensa uno se recostó contra la espalda del otro para prevenir una posible emboscada.

Mientras tanto, uno de los oficiales gritó para tranquilizar. "¡Está bien! ¡Solo necesitamos agua!"

El uniformado que estaba en el piso sufrió insolación (exposición excesiva a los rayos del sol) que provocó su desmayo. Tras ser atendido por sus compañeros fue llevado a la base central ubicada en la estancia La Blanca, Jhuguá Ñandú, donde fue atendido por los profesionales de la salud que se encuentran apostados en el sitio las 24 horas del día.

La temperatura en ese momento era de 45 grados.

Según dijo uno de los integrantes de la tropa, para evitar la insolación lo ideal es desayunar bien y cubrirse la cabeza con paño que va debajo de la gorra para'i, como utiliza toda la tropa.

El desayuno es igual para todos en el campamento central, sin importar las jerarquías. Cocido con leche, pan, mermeladas y dulces. Según los compañeros del insolado, ese día éste último no desayunó en forma porque tenía una pequeña molestia en el estómago.

DESHIDRATACIÓN.
Otro de los miembros de las FTC sufrió de deshidratación, pero se recuperó rápidamente tras ser atendido. Cada uniformado que va al monte lleva consigo dos litros y medio de agua que debe durar entre 6 y 7 horas.

Explicaron que "los muchachos a veces son demasiado uhéi (sedientos)" y no miden la cantidad de agua que deben tomar, siempre en partes casi iguales. "A veces ingieren casi todo el líquido de un solo golpe", dijo uno de los agentes quien aseguró que este es el único caso de deshidratación desde que se inició el despliegue de militares y policía ya que "el 99,9% siguen las reglas establecidas para la supervivencia y rendimiento".

Indicó que además deben tomarla de manera lenta ya que a las apuradas no es conveniente.

AVISPAS.
En otro rastrillaje, varios oficiales fueron atacados por avispas. La mayoría optó por tirarse al piso boca para abajo y poner las manos en el bolsillo de manera a evitar las picaduras.

Casi todos tenían el rostro cubierto con pañoletas, pero justamente el agente cuyo rostro no tenía ningún tipo de protección pisó el nido de avispas y tuvo la desgracia de que más de 200 de ellas se le vinieran encima. Sus compañeros se apresuraron a sacarlo del sitio en medio de la lucha por espantar a los insectos.

El oficial estuvo en situación muy delicada por dos horas ya que el dolor que sentía en todo el cuerpo era muy fuerte y tuvo en algún momento dificultad para respirar, según sus camaradas.

Los doctores le inyectaron un antialérgico y tras tomar suficiente leche, el oficial se recuperó satisfactoriamente.

Estos son solo algunos de los pormenores que pasan los militares y policías en la selva, que según ellos "es normal". "Todo el camino venimos matando víboras, arañas que parecen piedras por lo grande que son (...) pero es parte del entrenamiento. Venimos al monte sabiendo lo que nos espera", relató un policía, quien dijo que a la prensa solo le gusta el sensacionalismo. Estaba molesto porque a su parecer, los vaivenes de las tropas especiales no tenían por qué ser publicadas.