sábado, 13 de febrero de 2010

CONTRA LA EXPLOTACIÓN DEL LITIO

Pablo Cingolani

a Gastón,
por supuesto


Yo la encontré una mañana tan radiante
que me quemó los ojos y aún la lloro de emoción

Era tan llana, tan simple, tan vasta
tan profunda en la distancia y el abismo

que parió entre su estar y mi ser
que me quedé allí, persistí, yací como un muerto

y renací en su abrazo, su calor, su frío
su tristeza de eras idas, su alegría de resistir

Siempre invicta, siempre libre
Siempre sal.

° ° °

Siempre la sal

La sal del salar… de Tunupa, de Garci Mendoza, de Uyuni
No hace falta nombrarlo, no hay otro igual

Yo lo hallé eterno y vivo
latiendo entre las piedras de La Verdad de la Verdad

Yo lo sentí tan amado y tan temido
bajo las llamas petrificadas del volcán

Yo lo hice parte de mi alma, mi rumbo
mezclado con los mates de chachacoma de la Lupe

Delirando sin entender hasta perderme
Caminando por su corazón hasta encontrarme

Siempre libre, siempre invicto
Siempre sal.

Pablo Cingolani
Río Abajo, 11 de febrero de 2010