viernes, 26 de febrero de 2010

EEUU: FRACASÓ REFORMA DE SALUD. OTRA MENTIRA OBÁMICA

LA NACION (ARGENTINA)
Fracasó la cumbre por la reforma de salud

Obama no logró el apoyo de los republicanos tras un maratónico debate; advirtió que impulsaría el proyecto sin apoyo de la oposición

El presidente Barack Obama chocó ayer con la fuerte resistencia de los republicanos a aprobar su plan para reformar el sistema de salud, durante una cumbre de más de siete horas que había sido convocada por el mandatario en un último y desesperado intento de salvar el proyecto.

La decepción y la frustración de Obama quedaron en evidencia después de la reunión, transmitida en vivo a todo el país, cuando el mandatario admitió que podría ser imposible llegar a un acuerdo y advirtió que su partido impulsaría el proyecto sin el apoyo republicano por medio de un controvertido procedimiento que demandaría la mayoría simple en el Senado. Además, el mandatario llevó el desafío al campo electoral. "La elecciones de otoño escribirán el veredicto sobre quién tenía razón", dijo el mandatario.

En el encuentro sin precedente, Obama recibió a 40 legisladores en Blair House, la residencia de huéspedes de la Casa Blanca, donde desafió a los republicanos a buscar un acuerdo.

La cumbre tuvo momentos de drama y alta tensión, como el incidente que protagonizó Obama con su ex rival en las elecciones de 2008. Ante las críticas del senador John McCain por el estilo de la actual administración, Obama le espetó: "No estamos en campaña, John. Las elecciones terminaron", en referencia a su victoria. "Ya lo sé, me lo recuerdan todos los días", respondió el ex candidato republicano.

El fracasado debate abrió un gran interrogante sobre el futuro de la reforma de salud, una de las iniciativas más importantes lanzadas por Obama y la legislación social más ambiciosa de las últimas décadas.

Foro: ¿Cuáles son las claves del gobierno de Barack Obama?

El proyecto que presentó Obama a la oposición busca llevar cobertura a más de 30 millones de norteamericanos que hoy carecen de ella y, mediante una nueva agencia federal, controlar los valores de las primas que venden las poderosas aseguradoras médicas.

Demasiado costosa
La iniciativa de Obama, una de las principales promesas de su campaña junto con el fin de la guerra en Irak, costará un billón de dólares en 10 años e incluye cláusulas que entrarán en vigor en ocho años, cuando Obama ya no esté en la Casa Blanca.

Los republicanos argumentan que la reforma es demasiado costosa e implicaría más impuestos y mayores regulaciones. Y advirtieron que Washington es incapaz de imponer controles sobre un sexto de la economía del país, es decir, los US$ 2,5 billones que mueve la salud en Estados Unidos.

Mucho antes de que el Servicio Secreto cerrara las calles cerca de la Casa Blanca para asegurar la caminata de Obama hacia Blair House, los republicanos habían advertido que la reunión corría riesgos de terminar en un mero teatro político.

"Espero que todos se centren no sólo en nuestras diferencias, sino en los puntos en los que estamos de acuerdo", dijo Obama a los líderes del Congreso. "Y que luego hablemos sobre otras áreas en las que estamos en desacuerdo y veamos si podemos superar esas brechas", destacó.

Los republicanos apilaron las 2700 páginas del proyecto sobre la mesa para mostrar su tamaño. "Hay que tomar el proyecto, ponerlo en un estante y comenzar con una hoja en blanco", advirtió el republicano Lamar Alexander. "Este es un auto que no puede ser arreglado", afirmó.

Sentado a una mesa cuadrada, frente a frente con sus opositores ?un formato que no se corresponde con la tradición norteamericana, que mantiene al presidente físicamente alejado del Congreso?, Obama intercambió preguntas, datos, reproches y sugerencias, pero no logró convencer a los republicanos.

Delante de las cámaras, ninguna de las partes se mostró muy inclinada a variar su posición sobre una reforma que puede marcar el futuro del mandato de Obama. Los dos proyectos aprobados el año pasado por el Congreso no pudieron ser fusionados en un versión final tras la debacle electoral en Massachusetts, un tradicional bastión demócrata en el que un republicano se alzó con la banca que había dejado vacante Edward Kennedy, aliado de Obama. La victoria de Scott Brown privó a la Casa Blanca de la "supermayoría" que tenía en el Senado con el voto automático de sus 60 legisladores.

Ahora, los demócratas parecen encaminados a optar por un procedimiento legislativo especial, conocido como "conciliación". Mediante ese procedimiento, sólo necesitarían una mayoría simple en el Senado, 51 votos, para aprobar la medida. La posibilidad de recurrir a este procedimiento especial ha generado numerosas críticas de los republicanos.

Además de recientes derrotas políticas, Obama suma la indiferencia de la opinión pública. Según los sondeos, el 52% de la población cree que la economía es el problema más grave del país, mientras que sólo el 13% opina que la prioridad es la reforma de salud.