lunes, 1 de febrero de 2010

EEUU PROHIBE A SUS CIUDADANOS VISITAR EL CUZCO, EN PERÚ

PRENSA LATINA
Veto norteamericano agrava desastre en Perú

Una recomendación de Estados Unidos para abstenerse de visitar la región turística peruana de Cusco, agrava el daño causado a ese territorio por lluvias e inundaciones, advirtió hoy el presidente regional (gobernador), Hugo Gonzales.

El gobernador de Cusco -cuya capital se ubica a mil 165 kilómetros al sur este de aquí- dijo tener información de que el gobierno norteamericano recomienda a sus ciudadanos abstenerse de visitar la región por la emergencia que vive.

Añadió que la alarmista orientación "va a originar un desplome de las actividad turística en la región y miles de cusqueños quedarán sin trabajo".

Precisó que si bien el acceso a las ruinas de Machu Picchu ha sido cerrado por 60 días, la ciudad de Cusco, antigua capital del Imperio de los Incas, y otros puntos de la región tienen grandes atractivos que pueden visitarse sin inconvenientes.

Por su parte, el viceministro de Turismo, Martín Pérez, anunció una campaña internacional para promover las visitas a Machu Picchu -cuyo cierre causa pérdidas al turismo por un millón de dólares diarios- y confirmó la decisión de reparar el tren de acceso al santuario inca.

El gobierno considera además construir una carretera de Cusco a Machu Picchu para no depender sólo del tren, operado por concesionarios extranjeros.

La vía férrea fue interrumpida por las inundaciones, que arrastraron su base en varios tramos y dejaron los rieles literalmente en el aire.

Unos cuatro mil turistas atrapados en Aguas Calientes, pueblo de acceso a las ruinas, fueron evacuados en helicópteros durante cuatro días al Cusco.

Los visitantes denunciaron la ausencia de autoridades responsables en Aguas Calientes durante la crisis, así como cobros ilegales para los traslados, que el gobierno ha prometido investigar. De otro lado, el analista Eduardo Toche criticó al gobierno por su deficiente actuación frente a los desastres naturales en Cusco, donde unas siete mil familias perdieron sus viviendas y las aguas destruyeron vastas zonas de cultivo, tramos carreteros y puentes.

El desastre se extiende a otras seis regiones andinas en las que, según cifras oficiales, las inundaciones y avalanchas han causado 20 muertos y cinco desaparecidos, además de decenas de miles de damnificados y grandes daños materiales.

Según Toche, el gobierno se ha preocupado por recuperar la infraestructura turística de Cusco y ha dejado en un segundo plano a la población afectada, además de incurrir en imprevisión, al carecer de planes de emergencia ante las calamidades, que afectan en mayor medida a los pobres.

Ante las críticas, el viceministro Pérez sostuvo que hay casos de aprovechamiento de la catástrofe con fines políticos y electorales.