jueves, 25 de febrero de 2010

MÁS QUE URGENTE: 7 ESTADOS DE ESTADOS UNIDOS AL BORDE DE LA BANCARROTA. OBAMA FRACASA, ABANDONA A CALIFORNIA A SU SUERTE Y PREPARA AJUSTE SALVAJE

EL CRONISTA (ARGENTINA)
Obama en problemas: varios estados de EE.UU. están al borde de la bancarrota

La crisis económica causó un gran impacto en la recaudación tributaria y en los planes de rescate de las empresas y los particulares. Las cuentas no cierran, y el vital acceso al financiamiento es escaso. La ayuda del gobierno se agota
Martín Burbridge

En momentos en que todos observan y analizan cómo se estaría recuperando de a poco la economía de EE.UU., todavía hay algunos pesimistas que advierten del riesgo de grandes problemas si no se hace nada para evitarlos. Entre ellos, el que más fuerte sonó en estos últimos días fue Chris Christie, gobernador del estado de Nueva Jersey (uno de los más ricos del país gracias a su vecindad con las ciudades de Nueva York y Filadelfia), quien advirtió que el estado se encontraba “al borde de la bancarrota”. Pero el problema es que esta situación no es excepcional: grandes distritos como California, Florida, Nueva York, Michigan, Illinois y Virginia también están atravesando serias complicaciones para reducir sus déficits fiscales.

La situación de estos estados es muy delicada, ya que las cuentas no cierran y el acceso al financiamiento sigue siendo escaso, tanto público como privado. El gobierno federal de Barack Obama no puede correr en su auxilio, porque también está obligado a concentrarse en mejorar su propia situación fiscal y ya le avisó a California el año pasado que no iba a financiar sus déficits públicos. Por el lado de los bancos, además, difícilmente puedan asignar líneas de crédito para asistir a estados en problemas, cuando todavía se encuentran inmersos en el repago de los préstamos que recibieron del gobierno de Obama como parte de los paquetes de rescate. Así que la solución para cada uno de estos estados pasará probablemente por diagramar fuertes ajustes con política fiscal contractiva, bajando el gasto o subiendo los impuestos.

Para el gobernador Christie (acaba de asumir el cargo), la situación que hereda de su antecesor es un verdadero dolor de cabeza, ya que tiene que lidiar con un déficit fiscal de u$s 2.200 millones, en un estado que tiene la tasa impositiva más alta del país. “Hemos comprendido que no podemos gastar todo el dinero que queremos. Hoy llegan a su fin los presupuestos de Alicia en el país de las maravillas”, advirtió el funcionario. Christie es de signo republicano y, por lo tanto, reacio a aplicar subas de impuestos. Así, el ajuste llegará por el lado del gasto, recortando fuertemente partidas presupuestarias con impacto social. El gobernador ya anticipó que se suspenderán 500 programas escolares y universitarios, y se recortarán gastos en salud y en las jubilaciones de los empleados estatales, acusados de cobrar haberes superiores en un 41% al promedio de los que pagan las 500 principales compañías estadounidenses.

Pero el caso de Nueva Jersey se repite más o menos igual en cada uno de los grandes estados del país, a excepción de Texas. En todos estos distritos se encuentran las mayores ciudades de EE.UU., señal de que el problema de los desequilibrios fiscales tiene una raíz urbana por caída de la recaudación impositiva (la crisis hipotecaria tuvo mucho que ver). Los estados de Nueva York y Nueva Jersey dependen de las ciudades de New York y Filadelfia, California de Los Angeles y San Francisco, Florida de Miami, Illinois de Chicago, Michigan de Detroit y Virginia de Washington. Por lo que el ajuste que viene va a generar inevitablemente una caída en la calidad de vida de sus habitantes (menos empleos, menos mantenimiento y más inseguridad) y puede llegar a provocar la migración de muchas personas hacia ciudades con mayores niveles de gasto público y de calidad en los servicios esenciales (las migraciones urbanas son mucho menos frecuentes en América Latina que en Estados Unidos, donde un profesional puede llegar a mudarse de ciudad hasta 10 veces en su vida).

En California, el primer estado en dar la señal de alarma, el gobernador Schwarzenegger tuvo que recurrir a medidas heterodoxas para lograr el ajuste, ya que la reforma tributaria está actualmente trabada en el Congreso estatal. Es así como se presentaron propuestas insólitas de reducir el ciclo lectivo (para bajar el gasto en sueldos de docentes) o la de soltar a miles de presos para no pagar su manutención tras las rejas.

Sin embargo, muchas de estas propuestas (y las presentadas en otros estados en problemas), están sujetas a que sean aprobadas por el Congreso, donde la oposición suele tener la mayoría y una visión diametralmente opuesta de cómo debería ser el ajuste.

Este es un problema que puede paralizar la aplicación del ajuste en muchos estados y generar mayores complicaciones a futuro. Esta vez, la bancarrota esgrimida por el gobernador Christie no fue un lema de campaña.