sábado, 13 de marzo de 2010

LA GENTE YA NO LE CREE A OBAMA

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA
Cada vez se cree menos en Obama
Por Carlos Elordi

Barack Obama parece haber perdido el rumbo de su política, si es que alguna vez lo tuvo claro, más allá de sus fascinantes propuestas electorales. Esa es la impresión que trasmiten las grandes firmas del periodismo norteamericano, particularmente las más cercanas al ideario demócrata, y que comparten buena parte de los editorialistas de la prensa europea de referencia. Y la bofetada política que el Gobierno israelí ha dado esta semana a su vicepresidente, Joe Biden –de «golpe en los dientes» ha calificado el Financial Times el anuncio de nuevos asentamientos judíos en la Jerusalén palestina–, ha ahondado la desolación que eso provoca en muchos de ellos.

The New York Times no se ha andado con paños calientes: «Obama cometió un serio error de cálculo cuando hace un año insistió en imponer a Israel un parón total en la construcción de nuevos asentamientos. Una de las reglas básicas de nuestra diplomacia es que un presidente nunca insiste públicamente en algo que no está seguro de lograr, al menos sin tener un plan alternativo. Además, Obama también ha fracasado en su intento de convencer a los líderes árabes de que hicieran algún gesto a cambio de ese parón de los asentamientos».

«Obama tiene parte de la culpa de lo que le ha ocurrido a Joe Biden», decía el editorial del Financial Times del viernes. «Porque las diferencias que hay entre él y la Cámara de Representantes en este asunto le debilitan de cara a Israel. Sabiendo que cuenta con el apoyo de muchos congresistas, Netanyahu da por descontado que va a ganar todas sus peleas con la Casa Blanca. Pero Obama tiene otros recursos. Si recordara que en 1991 el presidente Bush (padre) le dijo a Israel que no podía dar por garantizado el sostén incondicional de los norteamericanos, el enorme apoyo interno que tiene Netanyahu se evaporaría rápidamente. Ha llegado el momento de que Obama sea más enérgico».

Algo similar decía el editorial del Suddeutsche Zeitung el día antes: «La implicación de Obama en el proceso de paz en Oriente Próximo no ha sido entendida como una oportunidad, sino como una amenaza. Israel suele reaccionar defensivamente a las amenazas, a veces atacando. Obama tiene la oportunidad de dejar claro a Netanyahu que hasta su amistad privilegiada tiene límites».

«La visita de Joe Biden a Israel ha servido para disipar la nube de ilusiones que se había creado en torno al proceso de paz», ha dicho Le Monde. «La realidad ha impuesto su venganza. Y el incidente demuestra la debilidad de la Administración de Obama. Primero exigió el bloqueo total de los asentamientos, luego aceptó una congelación parcial, que no comprendía a la parte este de Jerusalén. Esos son los hechos. Pero esos hechos se inscriben en una realidad no menos deprimente: este asunto no es una prioridad para el Gobierno de Obama».

Con todo, el texto más significativo, porque, de alguna manera, reivindica a George Bush, ha sido el que ha publicado el diario libanés The Daily Star, uno de los periódicos del mundo árabe en que más se cita en Europa. «Se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, de los años de George Bush en la Casa Blanca, pero no que haya pecado de exceso de ambigüedad», escribía su articulista Michael Young en la edición del miércoles, en sintonía con lo que dicen los republicanos norteamericanos. «¿Qué defiende ahora EEUU en Oriente Próximo? No está claro que su prioridad sea la democracia y la defensa de los derechos humanos. Porque Obama ha aceptado conversar con los países menos recomendables de la región. Lo ha intentado con el régimen iraní, que ha ignorado su apertura. Y ahora Washington va a enviar, sin condiciones, un nuevo embajador a Siria».

«La realidad –prosigue Young– es que el Gobierno de Obama suscita poca confianza entre sus aliados y menos temor entre sus adversarios. Si el objetivo último de Obama era diferenciarse de su predecesor, lo cierto es que no lo ha logrado».