miércoles, 17 de marzo de 2010

TAILANDIA: MANIFESTANTES ARROJAN SANGRE CONTRA DICTADOR EN RECLAMO DE ELECCIONES LIBRES

UNIVISION
Manifestantes tailandeses arrrojan sangre contra casa del premier
Líderes de las protestas antigubernamentales en Tailandia, que han arrojado su propia sangre contra las oficinas y la casa del primer ministro, dijeron el miércoles que seguirán acampados en la capital por tiempo indefinido, aunque en menores números.

Con esperanzas de derrocar el gobierno del primer ministro Abhisit Vejjajiva, manifestantes con camisetas rojas lanzaron bolsas plásticas con su sangre contra el complejo residencial de éste el miércoles, luego de protestas similares la víspera en su oficina y la sede del oficialista Partido Democrático.

Más tarde, varios miles se congregaron frente a la embajada estadounidense, diciendo que querían decirle a la comunidad internacional que su gobierno es ilegítimo.

Los "sacrificios de sangre" atrajeron atención, pero no acercaron al movimiento de Camisetas Rojas a su objetivo de forzar nuevas elecciones.

El anuncio de planes de protestas extendidas contrasta con aseveraciones antes de las manifestaciones de que el movimiento iba a montar una "marcha de un millón de hombres", presionando al gobierno para obligarle a renunciar en unos pocos días. Más de 100.000 manifestantes se concentraron el domingo en la capital, pero sus demandas y plazos fueron rechazados por Abhisit, y para el miércoles la multitud había quedado reducida a unos 40.000, dijo el mayor general Vichai Sangparpai, un comandante de la policía metropolitana.

Las protestas son protagonizadas por partidarios del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, derrocado en el 2006 por un golpe de estado militar por presunta corrupción, y activistas por la democracia que se opusieron al golpe. Los manifestantes dicen que Abhisit llegó al poder ilegítimamente en complicidad con los militares y otras partes de la clase dominante, y que solamente elecciones pueden restaurar la democracia tailandesa. Piensan asimismo que una nueva votación llevaría al poder a los aliados de Thaksin.