miércoles, 3 de marzo de 2010

URUGUAY: OTRO SOCIALISMO DE MENTIRITA. MUJICA SE RECONCILIA CON LA DICTADURA

LA NACION
Mujica, conciliador con los militares

El flamante presidente dijo que no llegó al poder para "saldar cuentas"; dos ex guerrilleros, en cargos clave

Trece ministros nuevos, trece actos públicos, trece discursos. El nuevo presidente uruguayo, José Mujica, participó ayer en cada acto de asunción de sus ministros, hecho que no tiene antecedentes en este país. Sin embargo, la mirada estuvo puesta en la ceremonia realizada en el Ministerio de Defensa, donde ofreció un mensaje conciliador y con la mirada puesta en el futuro.

Allí asumió, como ministro, Luis Rosadilla, un dirigente histórico del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) que fue preso de la dictadura militar, lo que añadió un impacto simbólico a la jornada.

En 1971, luego de que la policía local se viera desbordada por el accionar guerrillero de los tupamaros, el gobierno asignó el combate a las fuerzas armadas, que precisaron poco tiempo para desbaratar al movimiento revolucionario.

Ahora, el comandante en jefe de las fuerzas armadas uruguayas es el tupamaro Mujica, que durante la dictadura estuvo aislado en cuarteles militares. Rosadilla, de 56 años, también fue prisionero de los mandos castrenses de aquellos años.

"No somos aficionados a vivir de la nostalgia ni de páginas amarillas... todos los días amanece, la vida comienza, siempre estamos comenzando, la vida se vive con coraje y hacia adelante", dijo el nuevo presidente, luego de que su camarada y amigo asumiera el cargo ministerial.

"Cada cual tendrá que cargar con su mochila, pero las mochilas no son ejercicio de saldar cuentas cuando hay que construir", dijo Mujica, para dejar claro que el pasado fue dejado definitivamente atrás.

"Por eso hoy esto es muy simbólico, tremendamente simbólico", añadió el mandatario, ante una audiencia en la que estaban, además de los jefes de las fuerzas armadas, los líderes de la oposición, legisladores, empresarios y dirigentes sindicales.

Otra señal
El nuevo ministro también quiso dar su señal. "Vengo de un proceso largo, con muchos fanatismos; he dejado todos los fanatismos y me he hecho fanático de algo nuevo: transformar a Uruguay en un país vivible para todos", expresó Rosadilla.

También tuvo fuerte significado político el acto en el Ministerio del Interior, que quedó a cargo de otro ex guerrillero, Eduardo Bonomi, que además es la mano derecha de Mujica.

Su designación había sido cuestionada por la oposición, porque en su época de guerrillero se le imputaba el asesinato de un policía durante un atentado tupamaro. El rechazo había sido admitido, en forma reservada, por algunos sectores del Frente Amplio. Pero Mujica lo confirmó para esa cartera, aunque le tiene reservado otro cargo, al que le asigna mayor importancia.