martes, 27 de abril de 2010

COLOMBIA: TODO INDICA QUE MOCKUS (PARTIDO VERDE) GANARÁ LA PRESIDENCIA DE COLOMBIA. CAE CANDIDATO SANTOS, DELFÍN DE URIBE

TERRA
Por Luis Jaime Acosta
El candidato presidencial independiente colombiano Antanas Mockus, hasta hace poco casi desconocido en la esfera mundial, saltó al primer lugar en los sondeos, pero su eventual triunfo apunta más a un voto protesta que a un cambio de política económica y de seguridad del país.

Independientemente de que analistas aún no estén convencidos de que el ex alcalde de Bogotá llegue a la presidencia, está por verse el poder del cansancio de electores ante los escándalos de corrupción que han rodeado al Gobierno del presidente Alvaro Uribe, pese a su gran popularidad por éxitos en el combate a la guerrilla y al narcotráfico.

El candidato de Uribe, su ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, representa la continuidad de un Gobierno con una aceptación que se ha mantenido en niveles históricamente altos y por la que parecían apostar la mayoría de votantes.

Pero, de repente, Mockus -desestimado inicialmente por muchos como una amenaza para Santos- empezó a reforzar su campaña a través de la red social de Facebook y el contacto directo con electores a quienes sin embargo no hace promesas.

Ahora, lidera las encuestas de intención de voto con alrededor de un 38 por ciento y casi 10 puntos por encima de Santos, candidato oficialista del Partido de la U, quien iba a la cabeza de la carrera.

Mockus, conocido en Colombia por haber sido alcalde de Bogotá en dos oportunidades y por excentricidades como mostrar el trasero a un grupo de estudiantes cuando era rector de la Universidad Nacional y casarse en un circo, gana espacio entre los electores por representar un cambio y un voto de protesta contra la política tradicional, según analistas.

"Es un voto de protesta por algunas políticas y escándalos graves que ha tenido este Gobierno mucho más ligados a la corrupción, a la 'parapolítica' y al control del Estado por las mafias", dijo Consuelo Ahumada, de la Universidad Javeriana.

La analista sostuvo que es posible que Mockus, un matemático y filósofo de origen lituano que usa barba tipo Amish y lentes, consiga el respaldo de los electores como sucedió cuando fue elegido alcalde de Bogotá como una opción de cambio y de protesta contra la política tradicional.

PROGRAMAS SIMILARES
Mockus, de 58 años, quien hace política a través de la pedagogía, tiene un programa de Gobierno similar al de Santos y los demás candidatos presidenciales que resume bajo el lema "La unión hace la fuerza; juntos por la legalidad democrática".

Su propuesta se basa en la educación y cambio cultural como motor de la transformación y en un Gobierno ejemplar a través de la legalidad, la justicia, la transparencia en la política.

"Ambos tienen una visión económica muy neoliberal. Mockus proclama la defensa de la legalidad y la defensa del estado de derecho. La principal diferencia es la defensa de la legalidad y del estado de derecho", explicó Ahumada.

Los colombianos, cansados de escándalos de corrupción, de nexos de políticos con paramilitares e interceptaciones ilegales telefónicas en el Gobierno de Uribe, buscan un cambio con un candidato que representa un oxígeno en la política tradicional, sostuvieron algunos expertos.

Los principios de honestidad, transparencia y respecto a la vida "es un tema que está valorando la gente", dijo el gerente de la firma encuestadora Invamer-Gallup Jorge Londoño.

"El repunte de Mockus tiene que ver con un rechazo en términos generales a la parapolítica;, ese capítulo de la historia colombiana, eso se está manifestando con la intención de voto hacia Mockus", explicó Londoño quien también dijo que los electores están decidiendo entre un estilo pausado de Mockus y uno más polémico de Santos.

ESCANDALOS AFECTAN A CANDIDATO OFICIALISTA

Londoño dijo que aunque los escándalos de corrupción y las disputas con los vecinos Ecuador y Venezuela no han hecho daño a Uribe, sí golpean las aspiraciones de Santos.

Uribe, considerado el principal aliado de Estados Unidos en América Latina en momentos en que gobernantes de izquierda ganan protagonismo en la región, ha sostenido enfrentamientos con los mandatarios de Venezuela y Ecuador y ha sido blanco de críticas de los gobernantes de Bolivia y Nicaragua.

Las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela permanecen sumidas en su peor crisis en la historia reciente por decisión del presidente Hugo Chávez en represalia por un acuerdo militar que firmó Uribe con Estados Unidos y que le da acceso a siete bases del país sudamericano.

Mientras en Ecuador -con el que Colombia busca normalizar sus relaciones-, una corte ratificó el lunes una orden de prisión contra Santos por haber estado al frente, cuando era ministro, de un ataque en una zona selvática ecuatoriana en el que murieron al menos 24 personas, incluido el líder de la guerrilla de las FARC Raúl Reyes.

Para Ahumada, aunque la mayoría de candidatos busca restablecer las relaciones diplomáticas con Venezuela y Ecuador, y mantenerlas con Estados Unidos, Mockus podría tener más éxito que Santos con los gobiernos vecinos.

Además de confrontaciones con presidentes, Uribe ha sostenido enfrentamientos con magistrados y la Corte Suprema de Justicia, con políticos de la oposición y periodistas.

"A los colombianos les gustan las políticas de Uribe, pero están cansados de su estilo de política confrontativa", dijo Michael Shifter de Diálogo Interamericano.

Pese a los temores que puede generar, Mockus ha prometido mantener la ofensiva militar que comenzó Uribe en el 2002 para combatir a las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor grupo guerrillero del continente.

"Lo que construyó el Gobierno de Uribe no lo vamos a destruir. Con nuestra propuesta de Legalidad Democrática conservaremos los logros que en materia de seguridad se han alcanzado. Pero no bastará con que haya policías y soldados, se necesita justicia", dijo Mockus.

El candidato del Partido Verde tampoco ha hecho propuestas económicas de fondo, pero su eventual victoria comenzó a generar cautela entre inversionistas, que sin embargo no lo perciben a como una amenaza.