miércoles, 7 de abril de 2010

REVOLUCIÓN ANTINORTEAMERICANA EN KIRGUISTÁN

TELAM (ARGENTINA)
La oposición tomó el poder en Kirguistán tras la revuelta política

El presidente de Kurguistán abandonó hoy el país, y el primer ministro dimitió mientras la oposición afirmó haber tomado el poder en la capital, Bishkek, luego de los sangrientos enfrentamientos que produjeron casi un centenar de muertos en esta república centroasiática.

El presidente Kurmanbek Bakiyev abandonó Bishkek , a última hora de hoy, en un avión que partió hacia un lugar desconocido, según informaron fuentes citadas por la agencia rusa Ferghana, mientras el primer ministro, Daniyar Usenov, entregó su dimisión a la ex ministra de Asuntos Exteriores, Rosa Otunbayeva, de 59 años, quien asumió el Ejecutivo.

Otunbayeva ya fue hace unos cinco años una de las líderes de la "Revolución de los Tulipanes". En ese entonces, llegó al poder Kurmanbek Bakiyev. Sin embargo, Otunbayeva le dio luego la espalda por sus tendencias autoritarias.

Tras la dimisión del primer ministro, la oposición creó un gobierno de confianza nacional encabezado por Otunbayeva, quien afirmó que "el poder en Kurguistán está completamente controlado por la oposición", tras explicar que el primer ministro le había entregado "personalmente" la renuncia.

Según la líder opositora, el Gobierno aún no tiene forma, pero sí se han repartido responsabilidades entre distintas personas. Otunbayeva se marcó, como reto inmediato, "lograr la estabilidad de la ex república soviética", informó la agencia rusa RIA Novosti.

Desde temprano, miles de manifestantes irrumpieron hoy en la sede de gobierno, incendiaron la oficina del fiscal general y saquearon los edificios de la televisión y la radio estatal en protesta por el supuesto fraude en las últimas elecciones y el aumento de los servicios energéticos.

La violencia alcanzó niveles inéditos y el activista opositor Shamil Murat dijo que el ministro del interior, Moldomussa Kongantiyev, fue "muerto a golpes" por una multitud en la ciudad occidental de Talas, según informó la cadena de noticias estadounidense CNN, información que, sin embargo, no fue confirmada oficialmente.

El aeropuerto Kirguís de la capital se encuentra cerrado como consecuencia de los enfrentamientos entre opositores y fuerzas de seguridad registrados durante toda la jornada, informó la agencia de noticias DPA.

Bakiyev llegó hace cinco años al poder en el marco de la Revolución de los Tulipanes -entre el 27 de febrero y del 13 de marzo de 2005 que derrotó al presidente Askar Akayev- en la que también la población protestó contra el fraude electoral en los comicios legislativos.

Los disturbios comenzaron ayer y además del centenar de muertos, hasta el momento se produjeron cerca de 200 heridos -85 entre las fuerzas de seguridad-, informó el Ministerio de Sanidad local.

Kirguistán -de 198 mil kilómetros cuadrados y 5,4 millones de habitantes- es una empobrecida ex república soviética ubicada en Asia Central, al sur de Kazajistán y fronteriza al oeste con China y cuya capital es Biskek.

La región es estratégica para Estados Unidos que tiene una base aérea emplazada en su territorio, establecida por las fuerzas de ocupación tras derrocar al gobierno talibán a finales de 2001, y utilizada para respaldar las operaciones en Afganistán.

Tras conocer los graves hechos de hoy, el jefe de gobierno ruso, Vladimir Putin, rechazó categóricamente cualquier culpa de Moscú en el baño de sangre con decenas de muertos en la ex república soviética de Kirguistán, informó la agencia de noticias Interfax.

"Ni Rusia ni funcionarios rusos están en relación con estos acontecimientos", dijo Putin. Kirguistán había acusado a los poderosos medios estatales rusos, de gran influencia en el país, de ser responsables de la escalada de violencia.

La Unión Europea, en tanto, expresó su "preocupación" por los sucesos y pidió "a todas las partes que muestren contención y reanuden inmediatamente el diálogo entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición, con el fin de encontrar una solución pacífica".

El secretario general de la ONU, Ban Ki- Moon, por su parte, se mostró "conmocionado" por los hechos ocurridos hoy y convocó al nuevo gobierno a la moderación y a buscar una solución pacífica al conflicto.