miércoles, 12 de mayo de 2010

LIBIA: MILAGRO EN TRAGEDIA DE AVIÓN ESTRELLADO. NIÑO HOLANDÉS SOBREVIVIÓ Y SE RECUPERARÁ

ELESPECTADOR.COM
Caso del siniestro aéreo en Trípoli asombra al mundo
Por: Isabel Ferrer, La Haya / El País de España
Tras ver los destrozos, las hipótesis en torno a lo que sucedió son muchas. Tampoco hay explicaciones lógicas para saber cómo un niño sobrevivió.

Semiinconsciente, con la cabeza vendada y un moretón en la mejilla izquierda, el niño que descansa en la unidad de cuidados intensivos de un moderno hospital libio de Trípoli, no sabe todavía que ha sobrevivido a una catástrofe aérea.

Tiene los dos pies rotos y le han operado de urgencia. Las enfermeras, tocadas con un blanquísimo velo de rigor y la mascarilla quirúrgica puesta, le sonríen y le acomodan el gotero. Él no las ve, aunque abre de vez en cuando los ojos. Se parece a cualquier otro accidentado, pero su caso es excepcional. Es el único pasajero con vida del vuelo 8U771 de la compañía Afriqiyah Airways (abierta en 2001 y con un historial impecable) que salió el miércoles de Johannesburgo con destino a Londres. Los demás ocupantes han perecido: 93 pasajeros, 61de ellos holandeses. El aparato se estrelló poco antes de tomar tierra en el aeropuerto de la capital de Libia, unas instalaciones modernas y consideradas seguras.

El avión, un Airbus A330-200, también era nuevo y había pasado las revisiones de rigor antes de despegar en Sudáfrica. Sin embargo, lo que debía ser una escala técnica, acabó en un accidente tremendo, con escombros sorprendentemente pequeños esparcidos por el suelo. La televisión libia, que filmó al muchacho, intercalaba su rostro con las imágenes del siniestro que han dado la vuelta al mundo. Luego llegaban los comentarios de los expertos. Al holandés Benno Baksteen, que ha trabajado en KLM, le parecía “increíble que alguien hubiera podido sobrevivir a semejante destrozo”. Sin embargo, la suerte da esos vuelcos. Bahia Bakari, una adolescente francesa de 14 años vivió el año pasado una experiencia similar.

Fue la única superviviente de otro accidente aéreo ocurrido en las islas Comoras. En su caso, el avión había despegado de París con 153 personas a bordo. Por causas aún desconocidas, acabó precipitándose al océano Índico. La chica, que perdió a su madre, creía que sólo se había caído ella de tanto mirar por la ventanilla. Ocho horas después de vagar sujeta a un trozo de fuselaje, fue rescatada por un pesquero. Del niño de Trípoli no se sabe todavía si viajaba acompañado por un familiar. Es más, mientras el ministerio libio de Transporte asegura que es de nacionalidad holandesa, En La Haya prefieren no dar datos. Esperan a contar con la lista oficial de pasajeros. Los médicos libios que le operaron aseguraron que estaba “fuera de peligro, sin heridas internas ni órganos afectados”.

Los nombres de las víctimas llegarán pronto. Para saber las causas del choque habrá que esperar. Las cajas negras, muy dañadas, han sido recuperadas por los equipos forenses libios, que no han podido evitar el goteo de conjeturas sobre lo ocurrido. Las primeras investigaciones han descartado que la nube volcánica haya influido en el accidente.

Las cenizas procedentes de Islandia han llegado al norte de África, pero la única afectada por ahora ha sido Marruecos. Según Afriqiyah Airways, “ha debido suceder algo extraño después del despegue, porque todo estaba en orden”. Sobre un supuesto estallido a bordo antes del choque nadie quiere especular. En señal de duelo, Holanda ha suspendido el arranque de la campaña electoral para las legislativas del 9 de junio.