lunes, 10 de mayo de 2010

URUGUAY: UNA MUJER COMUNISTA GOBERNARÁ MONTEVIDEO

LA NACION (ARGENTINA)
Una comunista gobernará en Montevideo

Es la primera vez que una mujer es elegida intendenta de la ciudad
Nélson Fernández
Corresponsal en Uruguay

Los tiempos de cambios no terminan en Uruguay: Ana Olivera, una ex guerrillera, se convirtió ayer en la primera mujer elegida para ser intendenta de Montevideo. Y también es la primera dirigente del Partido Comunista del Uruguay (PCU, que al menos en los papeles mantiene la ideología marxista-leninista) en llegar mediante elecciones a un cargo de gobierno.

Uruguay renovó ayer todos los gobiernos departamentales del país, en unos comicios que, según los primeros resultados, le permitirían al presidente José Mujica confirmar la presunción de que superaría el primer test electoral desde que llegó al poder, en marzo.

Aun cuando faltaban datos de todo el país, se descontaba que la izquierda retendría los departamentos con mayor población, como Montevideo, Canelones y Maldonado, que incluye Punta del Este, la principal ciudad balnearia.

Olivera, profesora de Francés en escuelas secundarias, dijo anoche que el Frente Amplio tenía más votos que toda la oposición junta. "Cuando doy una clase no me tiemblan las piernas, pero hoy sí me tiemblan", dijo, emocionada, en su primer discurso como intendenta electa.

El festejo fue reducido y de bajo perfil, sin la efervescencia de otras victorias. La izquierda se acostumbró a ganar en Montevideo: la de ayer fue la quinta victoria consecutiva y el resultado era esperado sin ninguna amenaza de derrota.

Sin embargo, el Frente Amplio tuvo un claro mensaje de los votantes luego de que su caudal electoral sufriera un sensible descenso respecto de las elecciones municipales anteriores, en 2005, y también en relación con los comicios presidenciales de octubre pasado.

Hoy a la madrugada continuaba el complejo proceso del escrutinio de las urnas que definirá si el oficialista Frente Amplio ganó más intendencias que las que tenía. Lo que sí queda claro es que la izquierda seguirá gobernando los departamentos con mayor población del territorio uruguayo, es decir que mantendrá el gobierno en las comunas que tienen más del 70% de la población.

Los dirigentes políticos uruguayos coincidieron ayer en que el nuevo régimen municipal tuvo un amplio rechazo popular, por lo menos en Montevideo, donde se registró una cantidad inusual de votos en blanco.

Aunque hubo un alto índice de concurrencia a las urnas, que superó el 90% de los habilitados a votar, muchos montevideanos pusieron los nombres de su opción para intendente y ediles, pero no emitieron el voto para alcaldes y concejeros municipales.

El presidente José Mujica admitió que la gente no entendió la reforma, pero dijo que habrá que insistir en este mecanismo y que los uruguayos lo entenderán mejor en las próximas elecciones.

El politólogo Luis Eduardo González, por su parte, dijo que no era fácil sacar conclusiones sin el escrutinio final, pero opinó que el alto número de votos en blanco demostraba que había "frenteamplistas malhumorados". El analista agregó que no estaba claro si la causa del descontento era la imposición de una reforma de alcaldías, que la mayoría no entendió para qué se hacía, o por la forma en que el Frente Amplio eligió a su candidata para la intendencia de Montevideo.

Otros planes
La llegada de Olivera al gobierno de Montevideo se dio como resultado de una compleja interna dentro de la izquierda uruguaya, en momentos en que aquélla se probaba el vestido de ministra del gobierno de Mujica, sin que en sus planes políticos estuviera la posibilidad de competir por la principal intendencia del país.

El presidente y su vicepresidente, Danilo Astori, habían acordado impulsar para esa postulación al diputado Carlos Varela, pero el Partido Socialista quería celebrar su centenario con uno de sus hombres al frente de la intendencia.

Con ese fin había elegido al senador Daniel Martínez, que había sido considerado potencial compañero de fórmula de Mujica. Para ingresar en esa carrera, Martínez rechazó la oferta del actual mandatario, que lo quería como ministro de Industria del nuevo gobierno.

Mujica y Astori intentaron cerrarle el paso a Martínez, pero no tuvieron la fuerza suficiente para imponer a Varela por falta de votos en las internas del Frente Amplio. Así fue como el Partido Comunista ungió a Ana Olivera como la candidata del consenso.

Militante en el exilio
Olivera nació a fines de 1953 y llegó a la política a través de la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), el grupo político que lidera Mujica. Ante la persecución política y los temores a ser detenida, Olivera emigró a Cuba y luego se exilió en Francia, donde se afilió al Partido Comunista de Uruguay.

Con el retorno de la democracia, en marzo de 1985, volvió al país y se graduó como profesora de Francés en la escuela secundaria.

La intendenta electa fue militante de comité de base y en 1991, después de la ruptura del PCU por la caída de la Unión Soviética, estuvo entre los dirigentes políticos que se mantuvieron leales a la doctrina marxista-leninista. Olivera ganó espacio en ese partido y durante el segundo gobierno del Frente Amplio fue designada directora municipal en la intendencia de Montevideo, desde donde encabezó el área de descentralización de los servicios, un plan emblemático de la gestión de la izquierda en la capital.

En el primer gobierno de izquierda a nivel nacional, Olivera fue la viceministra de Desarrollo Social y para este segundo período había sido designada ministra, hasta que el Frente Amplio, a fines de enero, la propuso como candidata de consenso.

La jornada electoral terminó con un clima inusual para las votaciones uruguayas, que siempre cierran con grandes caravanas, concentraciones de militantes en varios puntos del país y marchas durante toda la noche.

La mayoría optó por quedarse en su casa para ver las transmisiones televisivas. Con las elecciones de ayer concluyó un ciclo de varios meses en los que fueron renovados todos los cargos electivos de Uruguay.