lunes, 7 de junio de 2010

BOLIVIA: DURA CRÍTICA DE FAMILIARES DE POLICÍAS LINCHADOS POR REPÚBLICA CHUTA, CONTRA CÚPULA POLICIAL

LOS TIEMPOS (BOLIVIA)
Insultos y reproches en sepelio de los policías
El entierro de los cuatro policías se desarrolló ayer en medio de insultos y rechazo a los comandantes de la Policía general Oscar Nina y al departamental coronel Mario Hijonosa Peñaloza porque consideran que estas autoridades no actuaron con prontitud para rescatar a los uniformados.

Consternación, llanto e impotencia se vivió ayer en el Cementerio General de la ciudad de Oruro al dar el último adiós a los cuatro policías que fueron asesinados en el municipio de Uncía, al norte de Potosí.

Pañuelos blancos y una gran multitud se hizo presente en el campo santo para presenciar el entierro de los cuatro uniformados. Hubo gritos contra los comandantes de la Policía y el presidente Evo Morales marcaron la ceremonia de entierro. “Ellos son los responsables de la muerte de estos policías”.

“Evo Asesino…”, “Que se vaya el comandante Nina…”, “Por culpa de Evo Oruro está de duelo…”, eran los estribillos que las personas gritaban.

Madres y esposas indignadas por los sucesos de Uncía llamaron a todo el pueblo de Oruro a salir en una marcha de protesta hasta la Prefectura. Otras plantearon que se debía bloquear las carreteras a Oruro y La Paz en protesta por lo sucedido con los policías asesinados. Al final de entonar el Himno Nacional y cuando se anunció que se entregaría el emblema nacional a las viudas y madres de las víctimas, nuevamente fue la oportunidad de la multitud para gritar que sólo se entregue la tricolor y no así la wiphala. “No es nuestra bandera eso”, decían.

En el cementerio, los asistentes no querían ver a los oficiales y pedían la dimisión del comandante departamental de la Policía de Oruro, coronel Mario Hinojosa Peñaloza, que al ser visto en inmediaciones del mausoleo fue rechiflado.

La jornada estuvo tensa al momento del arribo del comandante de la Policía general Oscar Nina a las 15:02. La situación se puso tensa el instante en el que el General y su estado mayor ingresaron al Polifuncional donde se velaban los cuerpos. “Fuera, fuera maricones. Recién vienen”, “¿Por qué no han hecho nada para rescatar a los policías de Uncía?”.

El obispo de Oruro, Monseñor Cristobal Bianlasik, que ofició la misa de cuerpo presente, disipó las tensiones al amenazar con suspender la ceremonia. Fue ahí que se calmaron los ánimos.

“Ni el Presidente ni los ministros tienen el derecho de decir quienes tienen que morir”, expresó en la ceremonia al hacer referencia al mandamiento “no matar”.

Defensor del Pueblo admite que no hubo prontitud
El Defensor del Pueblo, Rolando Villena, reconoció ayer que no hubo "prontitud" en las autoridades para encarar el conflicto que se desató en Uncía tras conocer el linchamiento de cuatro policías. "No hubo prontitud, más bien inacción de la Fiscalía, que es preocupante, y de parte de la Policía de no cumplir con su rol", dijo en una entrevista con radio Erbol.

Villena acusó de no haber asumido su rol en el rescate de los cuerpos de los cuatro policías ni en el esclarecimiento de las muertes de comunarios registradas en los últimos años en esa región.

Dijo que la institución del orden y la Fiscalía no actuaron con “prontitud”, al anotar que este hecho demuestra la debilidad del Estado y sus instituciones.

Agregó que la Policía debió realizar su trabajo de inmediato, que era acudir a pesar del peligro al lugar del conflicto (ayllus de Uncía), pese a "que allá la gente estaba con los ánimos muy caldeados".

Indicó que es labor del Ministerio Público esclarecer los hechos a fin de llegar a la verdad y no de la Defensoría del Pueblo.