miércoles, 16 de junio de 2010

BOLIVIA: QUE EL MINISTRO ROMERO LEA LA CONSTITUCIÓN Y DEJE DE INSULTAR A LA CIDOB

por Flavio Dalostto

El gobierno de Evo Morales enfrenta las presiones de la Conamaq (la organización de los indios de occidente) y de la Cidob (la organización de los indios de oriente); porque ambas organizaciones quieren que sus naciones y territorios indígenas, accedan a la autonomía indígena originario campesina, garantizada por la Constitución Nacional, uniéndose territorialmente, aunque estén ubicadas en diferentes departamentos.

En la Constitución Boliviana, en ningún lugar dice que la autonomía indígena de determinada etnia, deba establecerse en un único territorio. Es decir, no establece específicamente que la etnia quechua deba tener una autonomía territorial única; pero tampoco prohibe esa posibilidad. La nación quechua podría tener autonomía territorial única o múltiple. La constitución se cuida bien de especificarlo, por lo tanto, tampoco de prohibirlo.

Es más, en el artículo 269, dice que "la creación, modificación y delimitación de las unidades territoriales autónomas (departamentos, provincias, municipios, territorios indígenas), se hará por voluntad democrática de los habitantes, de acuerdo a las condiciones establecidas por la Constitución y la Ley". Por lo que se deduce que toda población de un territorio involucrado en un proceso de creación, modificación o delimitación de unidades territoriales autónomas, tiene la posibilidad de decidir sobre las mismas. Es decir, que si las poblaciones quechuas de Oruro y Potosí, lo decidieran, podrían constituirse en una unidad territorial autónoma, ya sea departamento, provincia, municipio o territorio indígena. La Constitución lo permite, siempre que acompañe la iniciativa, "la voluntad democrática de sus habitantes".

Es decir, que si una etnia de Oriente u Occidente, quisiera hacerlo, la Constitución le garantiza la posibilidad; porque la Constitución dice claramente, que "los derechos que proclama esta Constitución, no serán entendidos como negación de otros derechos no enunciados".
Así que, hasta aquí, la CONAMAQ y la CIDOB está en todo su derecho de plantear la creación de entidades territoriales autónomas que trasciendan los límites departamentales.

Pero, además de la letra de la Constitución, también debemos entender el espíritu de la misma, y lo que se evidencia claramente en ella, es el compromiso de no afectar los límites de los departamentos, como se lee en el artículo 280, que "...la región... sin trascender límites departamentales, que compartan cultura, lengua, historia... en cada departamento..."

Fíjense que la región, que NO es una entidad territorial autónoma (como el departamento, provincia, municipio o territorio indigena), NO puede afectar la frontera departamental. Nunca dice la Constitución que el territorio indígena no lo pueda afectar; pero es evidente que el espíritu del Constituyente era no afectarlo en modo alguno.

Es más, en el artículo 293, se establece que el territorio indígena, podrá afectar el límite del municipio; pero no dice que podrá afectar el límite provincial, menos el departamental. Pero, ojo, tampoco lo prohibe.

De todo esto, se deduce que en la letra constitucional, nada prohibe que la etnia guaraní constituya una autonomía indígena territorial única. Pero tampoco dice que no pueda haber varias autonomías indígenas territoriales guaraníes. Sin embargo, el espíritu constitucionalista intenta no romper el límite departamental, sobre todo porque cuando se sancionó, se venía de la gigantesca asonada de la "medialuna", que, aunque derrotada habría cimbronado al país, con el "cruceñismo", el "benianismo" y el "chapaquismo". Se buscó no echar sal en la herida, y por eso, si bien la Constitución no lo prohibe expresamente, transluce claramente la premisa de no romper los 9 departamentos conocidos.

Por lo tanto, la CIDOB y CONAMAQ no están erradas en sus reclamos de territorialidad única para sus autonomías indígenas, porque la Constitución no lo prohibe; pero, en mi opinión, no es buena la estrategia presentada para peticionarlo, ni conveniente el momento para plantearlo. Porque, en primer lugar, la Constitución representa una revolución en las ideas, ideas que en muchos casos no son más que ideales, por ahora; pero que tenemos la responsabilidad de convertirlos en realidad palpable, y eso lleva tiempo. Por eso, creo que es mejor consolidar las autonomías indígenas territoriales dentro de cada departamento, al menos en esta etapa. Consolidarlas y prosperarlas, social y económicamente, utilizando las infraestructuras ya existentes, mejorándolas. Utilizar esos departamentos coloniales, herencia de la nefasta conquista española, como puentes a la descolonización. Luego se verá, dentro de 20 o 30 años, si a esas autonomías indígenas territoriales de una misma etnia, en distintos departamentos, les conviene unificarse o conformar un nuevo departamento. hay que ir creciendo paso a paso, sin atragantarse, de adentro hacia afuera, y de abajo hacia arriba.

Los límites departamentales, como los de un país, no son "intocables" ni "eternos". La misma territorialidad boliviana no es más que el fruto de la conquista española. Es el viejo Alto-Perú. Y prueba está en que la "bolivianidad" está rota por la aymaridad, la quechuidad, y la guaranidad, que la desbordan y trascienden. Porque Bolivia, al igual que todos los demás estados latinoamericanos, productos de la conquista española y portuguesa, no son más que puentes, que debemos transitar hacia una identidad mayor y planetaria. Pero por el momento, debemos transitarlas. Debemos prosperar ese tránsito. Debemos frutificar esos Puentes. Las transiciones son importantes. Porque lo otro, obrar sin estrategia adecuada, podría hacer que la Historia nos vomite, o peor aún, abortar la Historia, que no es lo mismo que apurarla.

Los comentarios del ministro Carlos Romero hacia la CIDOB y hacia el compañero Adolfo Chávez, acusándolos prácticamente de ser "Agentes de la CIA", y "complotados contra el gobierno", me parecen un insulto a la Conciencia del Pueblo Boliviano, y palabras propias de una persona vil y sin honor. La CIDOB, Chávez y otras organizaciones indígenas de Bolivia, podrán estar equivocadas, pero jamás serán traidoras al Proceso de Cambio y a la Revolución Boliviana; porque ellas "son el Cambio y la Revolución". Lamentablemente, varios de los ministros de Evo no tienen nivel de estadistas (una ya está presa) y le hacen mucho daño al Proceso de Cambio. Parece que se dedican a transformar a Aliados en Enemigos, continuamente: Maestros, Conamaq, CIDOB, MSM.

Menos mal, que, si volviese el Tiempo Oscuro, después de tantos nuevos "enemigos de Bolivia", que creíamos que eran "amigos"; ahora tenemos a Rubén Costas, en la lista de los nuevos "Amigos" de Bolivia, para defender al Proceso de Cambio. ¡Ah! y también al Papa y a Joseph Blatter.

Mientras a los indios de CIDOB, que reclaman lo que la Constitución no prohibe, los llamamos "complotados contra el gobierno"; a las repúblicas Chutas contrabandistas que se cagan en la Constitución, el Estado Plurinacional se les arrodilla, para que les devuelva 4 cadáveres.

http://la-opinion-argentina.blogspot.com/