jueves, 10 de junio de 2010

BOLIVIA: REBELIÓN Y DESESPERACIÓN EN JURUMA. Y SUGERENCIAS GRATUITAS

por Flavio Dalostto

A la república chuta independiente de Uncía, se suma la rebelión de Juruma, ambas localidades desmarcadas temporalmente de Bolivia, que ya suma dos valles andinos donde el Estado Plurinacional no puede hacer pie para sostener su soberanía. Le guste o no admitirlo a las autoridades, esto es un hecho. En ambos microestados funcionan milicias armadas que impiden a policías y funcionarios bolivianos ingresar a sus territorios.

La diferencia entre ambas autarquías es que en la primera (Uncía) el móvil han sido innoble: la defensa descarada del contrabando. En la segunda (Juruma) el móvil ha sido el hartazgo de la población contra un individuo que habría asesinado a dos mujeres y violado a otras dos.

En la primera, donde lincharon a 4 policías, la causa principal habría sido la molestia que ocasionaban a la población chutera (contrabandista), ya sea por que eran policías honestos o policías corruptos. Da igual. En ambos casos, molestaban el "negocio".

En la segunda, donde lincharon a un doble homicida y doble violador (según el informe policial), el argumento para la eliminación del antisocial habría sido la prevención ante posibles nuevos crímenes del linchado.

En Uncía, da toda la sensación de un plan orquestado por las autoridades de los ayllus con contrabandistas, que incluye una muerte en plena negociación. El mensaje es claro: El que se entrometa con su "negocio" sufrirá esas consecuencias. Es un mensaje mafioso.

En Juruma, por lo contrario, se tiene la sensación de un acto de desesperación popular, para preservar las propias vidas de los pobladores, ante la desconfianza al sistema judicial o directamente por su inexistencia, que permitía al peligroso personaje con tan frondoso prontuario, pasearse tranquilamente, con total impunidad.

Y aunque nos chocan profundamente los linchamientos de Uncía (sobre todo porque esos policías no pueden defenderse, y porque sus victimarios levantan abiertamente la bandera del contrabando); sentimos (pongámonos una mano en el corazón) cierta comprensión por los linchadores de Juruma, porque cada uno de nosotros piensa que haría si alguna de nuestras mujeres queridas (madre, esposa, hija, hermana, amiga) fuera víctima del tal Flores (así se llamaba el linchado en Juruma). En el fondo (y aunque no podamos admitirlo en público), suspiramos y pensamos "Flores es más útil muerto que vivo".

Pero, nos guste o no, sea que repudiemos lo de Uncía y nos apiademos de los jurumeños, la realidad es que el abandono de esas regiones por el Estado durante décadas, las ha convertido en áreas autárquicas con poder sobre la vida y sobre la muerte, donde el Estado no pisa, si ellas no quieren. Es lo que se ha cosechado con la ausencia de Justicia: Desconfianza en el sistema judicial y ejecución, en Uncía, de una justicia que es indígena y es comunitaria, pero que NO es originaria, sino colonial; y en Juruma, la concresión de lo que sería una "desesperación" comunitaria.

Y esto, no es que ha "surgido" con el gobierno de Evo. Siempre ha existido. Lo que pasa es que ahora la cosa se ha vuelto visible. Los ayllus se han cerrado sobre sí mismos, durante décadas. No es solo Uncia o Juruma. Son cientos de realidades autárquicas, con un rasgo en común: Durante añares han tenido que arreglárselas "solas", y actúan de ese modo, independientes del Estado Plurinacional, porque éste es reciente y ellas son más antiguas. De alguna forma "apoyan" a este gobierno, pero no al estado que representa este gobierno.

Lo que se trata aquí es de ver como esas mini-repúblicas se integran mansamente a esta nueva república boliviana, en Paz y en Justicia; porque son parte inalienable de ésta. O mejor, en Justicia y en Paz. Es posible y es bueno que se debata. La nueva Constitución Boliviana es una biblia civil maravillosa, construida en base a realidades e idealismos. Por eso, es fundamental que el Estado Plurinacional trabaje en estos dos sentidos: Hacer Ideal la Realidad y Realizar los Ideales. Es posible y así será.

En la Constitución Boliviana se respeta a la justicia comunitaria originaria, que no incluye (léase el texto) ni la muerte, ni la tortura, ni el sufrimiento, ni la humillación. Los otros elementos como el linchamiento y la tortura no son "originarios", sino coloniales, aunque en algunos casos sean practicados por indígenas. No están reconocidos por la Constitución, y constituyen delitos. En el caso de Juruma, ni es justicia originaria ni colonial. Es desesperación colectiva, Fuenteovejuna, aunque no deja de ser un delito.

Me permito por tanto, y con el amor que tengo por Bolivia y como Militante del Cambio, hacer algunas sugerencias al gobierno de Evo, con respecto a este tema tan debatido.

1)-Imponer la creación de la materia obligatoria "Constitución Nacional" en todos los establecimientos educativos, públicos y privados, desde el jardín de infantes (creo que en Bolivia se dice "kinder", palabra gringa) hasta la universidad, y desde la ciudad más grande hasta el ayllu más pequeño. Que se de en castilla, en aymara, en quechua y en klingom, pero que se de, se estudie y se internalice. Realizar una campaña nacional de esclarecimiento radial sobre la justicia comunitaria originaria reconocida por la Constitución Nacional.

2)-Cada ayllu, o Marka o Zona indígena deberá establecer claramente y por escrito (o grabados oralmente) los delitos y sujetos(*) alcanzados por su justicia comunitaria, los procesos resolutivos para dirimir los mismos y las sanciones a aplicar en cada uno de los casos. Sería una especie de estatuto o reglamento judicial comunitario.

3)-Una vez redactado o grabado dicho estatuto, éste deberá ser analizado por el Tribunal Constitucional Plurinacional, para aprobar, cuestionar o pedir la modificación de los puntos de ese estatuto o reglamento judicial comunitario que sean incompatibles con la Constitución Nacional.

4)-El Tribunal Constitucional Plurinacional aprobará por separado, cada estatuto o reglamento judicial comunitario de cada ayllu, marka o etnia, pudiendo en este proceso suceder que varios ayllus afines culturalmente presenten reglamentos en común. De esta manera, la Justicia Comunitaria tendrá estabilidad jurídica y no estará sujeta a los distintos vaivenes e interpretaciones emocionales.

5)-Se creará la Policía Judicial Comunitaria, dependiente de la Policía Nacional, con miembros de cada ayllu, marka o etnia, para la detención de sujetos que hubiesen incurrido en delitos no alcanzados por la justicia comunitaria y deban ser remitidos al juez competente de la justicia ordinaria.

6)-Se creará la cárcel de los Andes, para que los detenidos, miembros de ayllus y markas, alcanzados por la justicia ordinaria, puedan estar más cerca de sus familias y no sean dearraigados de su región.

(*)- La Constitución Boliviana expresa claramente (artículo 191) que los sujetos de la justicia comunitaria son los propios miembros de la comunidad (ayllu, marka, etnia) indígena; por lo que ésta no puede alcanzar a personas no indígenas, y tampoco a miembros de otra etnia. Si en un ayllu quechua vive un aymara, éste no debería ser alcanzado por la justicia quechua, a menos que exista un acuerdo entre ambas justicias comunitarias.

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