viernes, 9 de julio de 2010

ARGENTINA: EL MATRIMONIO GAY Y LA FAMILIA INGALLS

por Flavio Dalostto
Diré para empezar que soy fanático de la serie de la Familia Ingalls. Soy su más ferviente admirador desde que tengo memoria, cuando en las épocas en que teníamos un solo canal de aire (el 13 de Santa Fe), además de los malísimos programas locales, gozábamos de "Viaje a las Estrellas", "El Zorro" y "La Familia Ingalls". ¿Para qué más? Con la primera, nuestra mente se expandió más allá de nuestro sistema solar y nos dio dimensión humanística, nos unió como especie y esfumó las estúpidas fronteras nacionales y raciales. Con la segunda, aprendimos la idea de la Justicia, la percepción sagrada que la Lucha entre la Luz y la Oscuridad tiene escenarios en todas las épocas y países. Con la tercera, aprendimos que la Familia, como célula base de la sociedad, tiene un componente fundamental, un ingrediente que la funda, y ese ingrediente es el Amor. Los Ingalls nos mostraron su arquetipo heterosexual, pleno de belleza, amor, respeto, consideración. Y es, por cierto, mi arquetipo de familia. La que imagino para mí y para mis hijos venideros. Con los Ingalls me río, lloro, me avergüenzo de mis mezquindades y me siento con deseos de ser más bueno. Y hasta aquí, ¡vivan los Ingalls! Son mis ídolos.

Pero los Ingalls, con toda su increíble belleza de fines del siglo 19, no es, lamentablemente el arquetipo de todas las familias heterosexuales. También existen en ese universo heterosexual, padrastros que violan a sus hijos e hijas, padres biológicos que abusan de sus propios frutos, tipos violentos que asesinan a sus esposas, violadores, curas pederastas, "abuelos-padres", madres que consienten que sus hijas sean abusadas por sus esposos o amantes de turno. Niños que se crian bajo el miedo, la amenaza, el abandono, la indiferencia o el maltrato de alguno de sus padres "heterosexuales". No son todos, ni son la mayoría, pero existen, ahí están, no son fanáticos de la Familia Ingalls ni lo serán. Familia Heterosexual no es sinónimo, necesariamente, de Familia Ingalls.

Por eso, y porque no hay nada que me indique lo contrario, quiero manifestar firmemente mi apoyo a la Ley de Matrimonio Igualitario Argentino, que otorgue a las uniones entre personas del mismo sexo, reconocimiento matrimonial en igualdad de derechos y deberes que los demás. No serán más malas ni serán más buenas esas familias homosexuales, reconocidas por la Ley (que de todos modos, ya existen de hecho), ni impondrán a sus hijos o hijas biológicos a adoptivos, arquetipo alguno. Del mismo modo que de una familia heterosexual salen hijos homosexuales, de una familia homosexual saldrán hijos heterosexuales. Esto es un hecho. Dejemos que la Voluntdad, el Amor, el Respeto y la igualdad sean los ingredientes o los requisitos para que una familia se constituya bajo la Ley Argentina.

Los que hoy se levantan contra el Amor entre peronas del mismo sexo, muy bien podrían estar militando en el Partido del "Padre de la Mentira", sin saberlo.

Tal vez en el futuro, nuestros descendientes vean en la tele, la Familia Ingalls o la Familia Ingays. Y se emocionen igual que nosotros, con Challs, con Caroline y con Laura.

http://la-opinion-argentina.blogspot.com/

2 comentarios:

edugondog dijo...

Muy atinada interpretación. La resumiría de este modo. Yo soy asi y estoy conforme con lo que soy. Los demás pueden no ser como yo y mi deber es respetarlos, para que ellos me respeten a mi. Respetar es no creerlos ni mas ni menos que yo.

Sandra dijo...

Clarisima pronunciación, comparto plenamente. Me trajo al blog el art. sobre tu libro en El Litoral. Felicitaciones!