domingo, 11 de julio de 2010

EL SALVADOR: EL PRESIDENTE "IZQUIERDISTA" FUNES-TO QUIERE OBLIGAR A LEER LA BIBLIA EN LAS ESCUELAS

PRENSALIBRE.COM

La Biblia por decreto

El decreto aprobado en El Salvador, sobre la lectura obligatoria de la Biblia en los centros educativos de ese país —al menos por siete minutos todos los días— ha abierto el debate entre políticos, líderes religiosos y hasta entre los estudiantes

POR HUGO SANCHINELLI

La norma ordena la lectura diaria al iniciar las clases, con el fin de “fomentar valores morales” y prevenir la violencia desde las aulas.

El pastor del Tabernáculo de Avivamiento Internacional, Carlos Rivas, cuestionó la disposición, y pidió a los legisladores que dieron el visto bueno al decreto que sean ellos quienes la lean y adopten lo que ella dice como una norma de fe y conducta.

Rivas calificó la medida de “populista”, de cara a futuros procesos electorales, para proyectarse como “hombres creyentes y temerosos de Dios al imponer la lectura de la Biblia en las escuelas”.

Además, Rivas cuestionó la postura del jefe de la Iglesia Católica de ese país, el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.

“No porque sea inconstitucional, sino porque se pone en riesgo el reconocimiento estatal a la Iglesia Católica como la única oficial del Estado salvadoreño”, explicó Rivas.

Sin embargo, Escobar Alas llamó en la homilía del domingo recién pasado al presidente Mauricio Funes a vetar el decreto porque es inconstitucional, y porque “la lectura bíblica debe de ser por fe y porque la enseñanza religiosa de los niños le corresponde a los padres de familias y no a los maestros”.

Sin embargo, la principal oposición del obispo a que se lea la Biblia en las aulas es que genera controversia entre alumnos, padres de familia y educadores que participan de distintas iglesias.

“No es un problema”

“La idea me parece buena, no es nada malo lo que nos están leyendo, yo no le veo problema a que leamos la Biblia, cada quién toma lo que quiere”, comentó la estudiante Diana Zelaya, de 15 años.

El legislador independiente Mauricio Rodríguez manifestó, por su parte, que no se puede trasladar la responsabilidad de enseñar valores morales y la lectura bíblica a los padres de familia.

Agregó que la medida creará“divergencias o problemas entre ideas religiosas entre progenitores, que son evangélicos o católicos”, porque no se sabe qué textos se leerán.

La ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), actual partido de Gobierno y con el que Funes llegó al poder en el 2009, se opuso a la medida, al considerarla una “intromisión del Estado en la libertad de culto”.

“Respetamos la libertad de culto y respetamos el derecho que tienen los que hoy votan de creer que con ello colaborarán a la reducción de la violencia”, declaró la diputada del FMLN Norma Guevara, según el rotativo La Prensa Gráfica.

El legislador Guillermo Mata, también del FLMN, aseguró que “sería simplista que una mera lectura de la Biblia en sí misma cada mañana podría tener un impacto en los problemas sociales complejos que radican en la violencia, la desigualdad, la pobreza y la ausencia de oportunidades”, según El Diario de Hoy.

Los legisladores de derecha, en el marco de la espiral de violencia que vive ese país, plantearon la urgencia de contar con un decreto de este tipo, “que no obliga a interpretar” la Biblia, aseguró el diputado de la Alianza Republicana Nacionalista, Mario Valiente.

Funes reiteró estar de acuerdo con que se lea la Biblia en los centros educativos como una medida para recuperar los valores en la sociedad, sin embargo, dijo estar consciente que esa no es la solución para acabar con la criminalidad y delincuencia en El Salvador, donde ocurren, en promedio, 13 homicidios cada día.

Respecto de la polémica que se ha generado por las posiciones encontradas de las iglesias, Funes afirmó que citará a los representantes de todas las instituciones religiosas y al Consejo Nacional de Educación para escuchar sus opiniones, además del razonamiento del secretario de Asuntos Jurídicos para tomar una decisión final.