miércoles, 27 de octubre de 2010

ARGENTINA: EL PRESIDENTE HA MUERTO. VIVA LA PRESIDENTA.

por Flavio Dalostto
Siento dolor y misterio por la muerte de Néstor Kirchner. Dolor porque se fue uno de los míos y Misterio porque no se adonde se fue (nadie lo sabe). Siempre me ha creado desasosiego ese lugar desconocido, del que todas las religiones hablan, pero del cual nadie regresó con el pasaporte sellado. Parece increíble que algo tan vivo deje de estarlo, en solo segundos. ¿A donde fue lo que agitaba lo viviente? ¿Cómo es esa quietud, que no se acaba? Los que hemos perdido familiares alguna vez, lo sabemos. No hay palabras en el diccionario para describirlo. La muerte es una puerta que se abre, se cierra y no se vuelve a abrir (al menos con nuestros datos presentes). Vemos la muerte como algo espantoso, pero estamos seguros que lo que hace espantosa a cierta muerte, no es la muerte en si misma, sino el camino hacia ella. Néstor Kirchner murió bien, murió con buen morir, se fue, así, como en un suspiro. No se convirtió en un moribundo, sino que pasó directamente de Vivo a Muerto, tal vez así como a él le gustaban las cosas, raudas, rápidas, sin rodeos, sin atajos. Siento misterio por todo ésto, pero también dolor porque era uno de los míos, uno de los nuestros, un hombre alimentado por la Pasión, sin eufemismos ni regurgitaciones. Tengo la postal de mi padre, que murió hace muchos años, sentado frente al televisor escuchando a diferentes ministros de turno decir que habría un nuevo ajuste económico. ¡Cómo se hubiera asombrado si hubiese escuchado a un gobierno argentino que aumentaba salarios, que recomponía jubilaciones, que se quitaba el zapato de hierro del FMI de sobre el cuello! Lo material se ha vuelto inmaterial, dice un fulano en Piratas del Caribe. "Lo imposible se ha vuelto posible", pensé yo, cuando empecé, con asombro, a sentir la fuerza de la gestión de los Kirchner. Los genocidas vivos van presos y los genocidas de la historia al desprestigio, ¡el gobierno se pelea con la Corte Suprema que él mismo nombró! Los trabajadores discuten aumentos y no despidos. El trabajo dejo de estar en la lista de especies en extinción. La inflación infla pero no revienta. Los jubilados aumentan sus ingresos en forma automática. El fútbol vuelve a ser para todos. La información empieza a circular entre los pobres. Salimos a bancar a un hermano presidente indio y salimos a defender a un hermano presidente derrocado. Liquidamos el ALCA de Bush, en Mar del Plata, y así un montón de cosas de este gobierno. También hay cosas que no me gustan, faltó convicción en la defensa del Bosque, del Glaciar y del Río, faltó decisión en el reconocimiento de Tierra y Territorio para los Pueblos Indios y un montón de cosas más. Pero lo que no puede negar es que Néstor Kirchner era de los nuestros, tal vez el Mejor, en el contexto histórico que nos toca caminar. Un hombre, con defectos y virtudes. Un hombre apasionado y jugado hasta el Fin. Podría haber elegido otro camino, más tranquilo, más sosegado, más "de bochas". Pero él no era así, vivió para la Política y se tomó del brazo de ella, para atravesar la Última Puerta. La confianza en su carisma personal y en su seducción política, lo llevaron a creer que podía coquetear con la misma Muerte, a expensas de su cuerpo. Lo que no supo Néstor Kirchner es que para seducir a la Muerte, hay que morir por ella. Su alma era frenética y veloz, pero su cuerpo la seguía a empellones y trastabilladas. Al final, la Muerte lo citó y él durmió con ella. Y se fueron juntos. En ésto, él le fue infiel a Cristina.

Mientras Néstor se va y Cristina queda, escucho a las voces de los buitres de los medios de incomunicación, "solidarizarse" con Cristina Kirchner, queriendo transmitir que él era un cerebro y ella una boluda. Escucho al canal América decir "Néstor iba al Calafate y no paraba de reuniones y de hacer política. Cristina sí descansaba y recortaba los rosales". Miserables. Quieren dar la impresión que Cristina era un títere de Nestor, y que sin él, es nada. Oigo a los políticos "solidarizarse" con la ¡pobre Cristina! que "no sabe ni donde deja las llaves del auto, si no se lo recuerda Néstor". Miserables. Me hacen acordar a los forros que se acercan a la viudita del velorio a consolarla, para ver como la pueden embaucar. ¡Miserables!

Dejo para el final de este texto desprolijo, una profecía de Cristina a Néstor Kirchner, cuando él le traspasó el mando y ella asumió de presidenta "¡Lo van a extrañar, Presidente!". Y así debe ser. Los que lo queríamos, lo vamos a extrañar; pero debemos hacer que los enemigos del Pueblo lo extrañen muchísimo más. ¡Que les ardan los ojos con su recuerdo! Dales duro, Cristina, para que tengan y para que guarden.

El Presidente ha muerto. ¡Viva la Presidenta!

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