miércoles, 6 de octubre de 2010

ECUADOR: DURÍSIMA PURGA CONTRA LA POLICÍA GOLPISTA. YA HAY 46 CABECILLAS DE LA INTENTONA, DETENIDOS

CLARÍN (ARGENTINA)
Detienen en Ecuador a 46 cabecillas de la rebelión policial

Entre los apresados se encuentra un mayor retirado del Ejército, militante del partido opositor Sociedad Patriótica. "Hay que depurar la Policía", dijo el presidente Correa.

Por Gustavo Sierra, enviado especial a Ecuador.
La frustrada rebelión policial en Ecuador comenzó a tener sus secuelas. El gobierno de Rafael Correa ordenó detener a 46 cabecillas de los sublevados entre los que se encuentra Fidel Araujo, un mayor retirado del Ejército que milita en el opositor partido Sociedad Patriótica.

El ministro del Interior, Gustavo Jalkh, fue el encargado de dar la noticia. Para justificar las detenciones, dijo que "la fiscalía ha obtenido varias grabaciones en las cuales la apreciación que se tiene es que la intencionalidad iba mucho más allá de aparentes reivindicaciones salariales".

También se adoptaron otras medidas a raíz de la rebelión del jueves pasado. A los policías en moto se les quitó las armas y los efectivos del principal cuartel de la policía capitalina -el Regimiento Quito, donde se produjo una toma-, fueron redistribuidos en distintas unidades.

En forma adicional, el Poder Ejecutivo separó a los policías que custodiaban la seguridad del Presidente y de la Asamblea. La seguridad de Correa y de la legislatura quedó bajo el control de los militares.

El presidente Correa dijo que "hay que depurar la Policía, hay un núcleo duro que hará cualquier cosa para seguir mandando en el país y hacer lo que se les da la gana, tenemos que sancionarlos con toda la firmeza de la ley".

"Se intentó atentar contra la seguridad de los funcionarios, empezando por el Presidente", reiteró el mandatario. Y advirtió que "no habrá perdón ni olvido" para los responsables de la revuelta, que a su juicio fue una insubordinación que "se limitó a unos cuantos policías".

Tras la revuelta del pasado jueves, que dejó 10 muertos y 274 heridos, Correa denunció una tentativa de golpe de Estado y un intento de asesinato en su contra.

El gobierno prorrogó hasta el viernes el estado de excepción, acogiendo un pedido del Congreso que adujo falta de garantías al constatar sus directivos que la seguridad del edificio seguía a cargo de insurrectos, que el jueves se tomaron el lugar.

Los policías se sublevaron para exigir la derogatoria de una ley que eliminó bonificaciones para todos los servidores públicos.